Ricard Terré, Exposición Retrospectiva.

Ricard Terré © 1956

La Sala Canal de Isabel II presenta esta exposición dedicada a Ricard Terré, (1928, Sant Boi de Llobregat – 2009, Vigo), es uno de los grandes nombres de la fotografía española; miembro del Grupo AFAL cuyo trabajo contribuyó a la renovación de la fotografía española de mediados del siglo XX.

La exposición que se inaugura el viernes 7 de septiembre sigue la senda de las exposiciones realizadas con anterioridad a miembros del Grupo AFAL como Gabriel Cualladó y Paco Ontañón, que pudimos ver también en esta misma sala.

Toda su obra se concentra en unos 300 rollos de 35mm, reflexivo en la selección de los instantes, ha sabido reflejar momentos llenos de poesía, magia, fuerza y sentimientos. Ricard Terré afirmaba que: “La fuerza de la fotografía está en reflejar un acontecimiento irrepetible”. Saber capturar lo efímero de la vida desde un punto de vista poético y alejado de la crónica diaria.

Ricard Terré ©

La exposición

La muestra, comisariada por la historiadora Laura Terré, recorre la trayectoria del fotógrafo, cuya producción puede dividirse en dos periodos diferenciados: de 1955 a 1969 y de 1982 a 2005. 

Sin embargo ni su estilo ni sus motivaciones sufrieron variación en el lapso de tiempo que abandonó la fotografía. En el segundo periodo Galicia es el territorio de su búsqueda: las romerías ancestrales, las fiestas paganas y las procesiones de Semana Santa que le llevaron a cruzar la raya de Portugal en pos de su autenticidad.

Esos lugares y esas gentes le animaron a seguir experimentando la plástica rotunda del blanco y negro así como la expresión de lo humano a través de los seres que le salían al paso: niños de todas las clases sociales, gente de las aldeas, jóvenes embriagados en las fiestas, mujeres poderosas en el trabajo.

Hay tres elementos que se imponen como categorías para agrupar sus imágenes, aparentemente tan dispares y distantes.

Tres caminos que se trenzan en la obra de Terré como en una encrucijada, saliendo y entrando de sus series y atravesando los territorios fotografiados: el reinado de los niños, la celebración de los días que corren cada uno con su afán, y la muerte, esa presencia sombría que es preciso conocer.

La exposición se podrá visitar del 8 de septiembre al 11 de noviembre en Sala Canal Isabel II Madrid. Podéis ver un vídeo muy interesante en el que Ricard Terré nos habla de su trabajo en el siguiente link.

Gabriel Cualladó

Gabriel Cualladó, París 1962

Gabriel Cualladó, París 1962

Gabriel Cualladó (Massanassa, 1925 – Madrid, 2003) es uno de lo los fotógrafos más importantes de la fotografía española que pertenece a la generación de la posguerra. Miembro de la Real Sociedad Fotográfica de Madrid desde 1956, y del Grupo La Palangana y AFAL.

Podemos considerar que fue autor destacado de esa generación de artistas que formaron los cimientos del desarrollo de la fotografía española en la segunda mitad del siglo XX. Gran amigo de Paco Gómez, ejerció de fotógrafo aficionado durante toda su vida, teniendo una mirada privilegiada para reflejar todo aquello que quería retener con su cámara. Retratos, instantes efímeros de la vida, su entorno familiar y los viajes fueron entre otros los temas que desarrolló.

Fue un fotógrafo con una gran cultura visual, compraba revistas en el extranjero, y procuraba estar informado de las tendencias de la fotografía, investigaba y trabajaba con pasión. En 1962, viaja a París con un grupo de fotógrafos españoles invitados por el Ministerio de Cultura Francés para hacer un reportaje de la ciudad. Allí surge la mirada moderna del artista realizando un reportaje que supuso una ruptura estética y narrativa con la forma en la cual se fotografiaba en este país.

Su mirada está a la altura de los trabajos que William Klein realizaba en aquellos años. Tuve la suerte de ver parte de aquellas fotografías en 1980, en el estudio de Pepe Puga. Con posterioridad, Pepe Puga, Rafael Ramírez, y yo fundamos la Galería Image en Madrid e inauguramos con una exposición de Gabriel. Era un hombre cercano que como otro grande de esa generación Paco Gómez influenciaron de forma decisiva a mi generación.

En sus imágenes podías percibir esas sensaciones intensas que recibes cuando un fotógrafo lo entrega todo en el acto fotográfico. Eso es recibido por el espectador, y ese es el Punctum del que nos hablaba Roland Barthes. Gabriel Cualladó comentaba que sus negativos cabrían en una caja de zapatos, muchos creemos que es una exageración.

Exposición

En la excelente retrospectiva de su obra, comisariada por Antonio Tabernero, sitúa este periodo de su obra entre los años 1956-1994.

Podemos ver a un Gabriel Cualladó en plenitud creativa con imágenes directas, intimistas, que inmediatamente producen esa relación emocional intensa, y a la que se vuelve con calma y reposo para disfrutar de la composición, el claro oscuro y las miradas de sus personajes. Hay melancolía y desesperanza, las calles destruidas, los rostros desgastados por el tiempo y una falta de futuro subyacen en el ambiente.

En los años 1980-81 realiza su serie del Rastro madrileño, un trabajo lleno de silencios y fuerza narrativa. El claroscuro sustenta la base estética de las obras. En 1994 se le otorga el Premio Nacional de Fotografía. Ahora tenemos la oportunidad de ver una excelente retrospectiva de su obra en la sala del Canal de Isabel II en Madrid hasta el próximo 29 de abril. El catálogo es imprescindible.

Gabriel Cualladó, 1968, El Fitu

Gabriel Cualladó, 1958, Clemente

Autorretrato, 1956

Nicolás Muller

Afilando la guadaña. Hungría, 1935 © Nicolás Muller

Afilando la guadaña. Hungría, 1935 © Nicolás Muller

En mis comienzos como aficionado a la fotografía cada vez que entraba en la calle Serrano lo primero que hacía ere dirigirme al pequeño escaparate donde Nicolás Muller (Orosháza, Hungría, 1913 – Andrín, Asturias, 2000) colocaba una fotografía que anunciaba su estudio de “Foto Muller”. Eran generalmente retratos o instantáneas tomadas a sus clientes. Ese cuidado blanco y negro y el encanto de esas fotografías me llevaban como un imán hacia allí a ver si ese gran fotógrafo había cambiado ya la imagen de su vitrina.

Llegó a este país en 1947 después de un largo periplo por Europa huyendo de la persecución nazi a los judíos, e instaló su estudio en Madrid. Fotografió a los intelectuales de esa época y en sus obras podemos encontrar las mismas  influencias de la Bauhaus que en otros fotógrafos como Capa, Brassaï o Kertész. Muller afirmaba que para hacer un retrato era necesaria la intuición y en muchos de ellos podemos ver la relación que establecía con los personajes que fotografiaba.
En 1994 pudimos disfrutar de una retrospectiva de la obra de este gran fotógrafo en el antiguo MEAC.

Esta exposición se compone de 125 fotografías y ha sido comisariada por Chema Conesa, que ha seleccionado las fotografías del archivo de 14000 negativos de custodia su hija la fotógrafa Ana Muller. Podremos disfrutar de esta gran exposición hasta el 23 de febrero de 2014 en la Sala Canal de Isabel II de la Comunidad de Madrid. Es una de las exposiciones imprescindibles que no nos podemos perder.
Quiero acabar con esta frase de Nicolás Muller sobre la materialización de las ideas en una fotografía: El artista que tiene en su mano una cámara fotográfica tiene un instrumento único para poder expresar con ella su pensamiento, sus ideas. Creo que esto significa una cierta obligación.

Semana Santa (Cuenca), 1950 © Nicolás Muller

Semana Santa (Cuenca), 1950 © Nicolás Muller

Nicolás Muller ©

Nicolás Muller ©

Nicolás Muller ©

Nicolás Muller ©

Obras Maestras. Nicolás Muller

Obras Maestras. Nicolás Muller