Sobre el retrato

Del retrato clásico al retrato contemporáneo

Petrina Hicks © Shenae and Jade, 2005 Lightjet print 111 x 119cm, edition of 8

El retrato es una de las especialidades de la fotografía que más ayudó al desarrollo de la herramienta desde sus orígenes, fue una forma de representación de todas las clases sociales. Por primera vez las clases más humildes tuvieron a sus alcance un medio por el cual verse reflejados. Estás imágenes se manipulaban al ser coloreadas: y los primeros retratos debido al largo tiempo de exposición no eran muy espontáneos. La evolución técnica hizo evolucionar la estética, pero lo que no ha cambiado nunca es la fascinación de obtener un gesto o una mirada expresiva que defina al sujeto y que sea producto de la relación que se establece a través de la cámara entre el fotógrafo y el fotografiado.

Rafael Roa © Ernesto Alterio 1996,

Siempre me interesó el retrato desde que comencé mi aprendizaje de la fotografía. La fascinación por una mirada que atravesase mi cámara y se quedase incrustada en la película. Después toda la mística del proceso químico, el revelado del negativo, y antes de que se secase ya habías imaginado como sería el positivo. Y luego, el encanto del cuarto oscuro, ver como aparecía la imagen en la cubeta. Para mí el retrato era conseguir una buena mirada acompañada de una luz que lo potenciase. En aquellos años miraba una y otra vez los retratos de Irving Penn y Richard Avedon. Me interesa definir al sujeto y relacionarme con él, quiero que en esos momentos en los cuales intento que él me dé algo que realmente le defina, que transmita su verdad de ese instante y que yo sea capaz de captar las sensaciones del momento. Siempre quería que mis retratos no pasasen inadvertidos. Quería captar miradas, gestos, intensidad, y que el receptor no pudiese apartar sus ojos de aquellas imágenes.

Gabriel Cualladó, 1960, Nicolás

Una vez Cualladó nos enseñó sus fotografías, primero el reportaje de París, muy vanguardista para aquellos años, su forma de encuadrar y de interpretar su realidad era muy diferente al tipo de encuadres que estábamos acostumbrados a ver en España. Después nos enseño sus retratos. Apareció ante mí el retrato de Nicolás, ese hombre sentado al lado de una bicicleta de transporte con sus compañeros apoyados en ella, había cortado los rostros del resto de los personajes; entonces me dí cuenta que hacer un retrato era algo más que un primer plano. Se pueden hacer muchas consideraciones sobre el retrato, desde el clásico que todos conocimos a los retratos conceptuales de Ralph Gibson, o los retratos de celebridades que hemos visto desde Nadar hasta nuestros días. El retrato con intención artística, el documental o el retrato de ficción que tiene su origen en el pictorialismo temprano del siglo XIX, y que es la base en la cual se basa el retrato contemporáneo, con la imprescindible puesta en escena; otra característica de la fotografía que el gran maestro del instante decisivo Cartier Bresson criticaba; el 25% de sus obras son retratos; una buena contradicción.

Alma Haser © de la serie Cosmic Surgery

Hoy el retrato contemporáneo utiliza las mismas bases que los retratos de ficción del siglo XIX, lo que ha cambiado es la tecnología. La puesta en escena es la base principal y la influencia de la pintura se mantiene hoy en día. Observamos una gran influencia de Edward Hopper, y de la pintura renacentista en autores muy importantes de retrato contemporáneo. Para mi es muy importante que un fotógrafo tenga una amplia cultura, porque nuestras imágenes serán siempre una síntesis de lo que somos, de nuestros conocimientos, de nuestras vivencias, y sentimientos personales. La cultura visual nos sirve para tener referencias y deben ser una base de conocimiento que nos dirija a buscar una estética personal que nos defina como autores; este es un trabajo intenso, duro y largo en el tiempo. Hay que evitar la tentación de los mediocres que es imitar a las tendencias de éxito, y como decía el gran maestro Carlos Përez Siquier: “el artista es el que crea tendencia no el que la sigue”.

Rafael Roa © 2017, Sebastiano

Docencia online

Después de muchos años de talleres, los siete últimos alternando estos con la enseñanza presencial en la escuela PIC.A, y diez años escribiendo en mi blog reflexiones sobre la fotografía he decidido comenzar la docencia online de estas materias.
¿Por qué online?
Porque igual que la tecnología ha cambiado la forma de fotografiar, también cambia nuestras formas de comunicación, y en estos momentos en que la humanidad se enfrenta a la incertidumbre, y por ende esto supone unos cambios radicales en nuestra vida cotidiana. La comunicación online nos permite conectarnos e interactuar en todos los ámbitos incluido el de la docencia y el aprendizaje.
Por eso ofrezco inicialmente dos propuestas, el curso de iniciación al Retrato Contemporáneo que tendrá lugar del 18 de junio al 23 de julio, y los Visionados de portfolios que podrán solicitarse cuando los interesados lo deseen. En octubre tendréis nuevas propuestas de cursos online, podéis consultar los enlaces de ambas propuestas.

Louise Dahl-Wolfe

Louise Dahl-Wolfe © 1938 Harper’s Bazaar

Louise Dahl-Wolfe  1938 Harper’s Bazaar

Louise Dahl-Wolfe (1895-1989, norteamericana) ha sido una de las grandes fotógrafas de moda de la historia. Ella estableció las bases de los reportajes que realizan las revistas en la actualidad. La imagen de la mujer que representaba en sus fotografías era la de una mujer moderna e independiente. En 1921 estudió en el Instituto de Arte de San Francisco siendo su primera inspiración fotográfica Anne Brigman, cuyos trabajos de estilo Pictorialista fueron apreciados por ella. Louise no comenzó a hacer fotografías hasta 1930.

Publicó su primera fotografía en Vanity Fair en 1933. Con posterioridad se mudó a Nueva York y abrió su estudio. Después de realizar sus primeros trabajos de moda para Woman’s Home Companion, Saks Fifth Avenue y Bonwit Teller, en 1936 conoció a Carmel Snow, directora de Harper’s Bazaar que la contrató para el staff la revista. Trabajó con la editora de moda Diana Vreeland formando un tándem único. Si a esto unimos el trabajo del diseñador Alexey Brodovitch el resultado fueron unos ejemplares maravillosos de esa revista durante los años que trabajaron juntos. Podemos ver algunos ejemplares en la exposición de CBA en Madrid.

Su trabajo era muy apreciado por fotógrafos como Martin Munkácsi o Horst P. Horst y el soplo de modernidad que caracterizaba su trabajo influyó en grandes nombres como Irving Penn o Richard Avedon. Abandonó la revista en 1958 como consecuencia de un cambio de dirección en la misma. Fue una excelente retratista, descubridora de Lauren Bacall, ha registrado con su cámara a la mayoría de las personalidades de esa época como Edward Hopper, Orson Wells, Kurt Weil, Dolores del Rio, entre otros. La exposición de Louise Dahl-Wolfe ha sido una de las mas relevantes en programa oficial de PHE 2016 y esta retrospectiva incluye sus fotografías de moda y los retratos. Ha sido prorrogada hasta el 18 de septiembre en el CBA. La Fábrica ha editado un catálogo de la exposición.

Louise Dahl-Wolfe© “Suzy Parker by the Seine, costume by Balenciaga, Paris,” 1953.

Louise Dahl-Wolfe© “Suzy Parker by the Seine, costume by Balenciaga, Paris,” 1953.

Louise Dahl Wolfe ©  Harper's Bazaar

Louise Dahl Wolfe © Harper’s Bazaar 1950

Louise Dahl Wolfe © “Rubber Bathing Suit, California,” 1940.

Louise Dahl Wolfe © “Rubber Bathing Suit, California,” 1940.

Louise Dahl-Wolfe ©

Louise Dahl-Wolfe ©

Louise Dahl-Wolfe © 1941 Cuba

Louise Dahl-Wolfe © 1941 Cuba

Louise Dahl-Wolfe © 1939

Louise Dahl-Wolfe © 1939

El Lenguaje De Las Miradas

Rafael Roa © 2012 Women with knife

Rafael Roa © 2012
Woman with knife

Cuando analizas las miradas de las personas que aparecen en una fotografía encuentras todo tipo de discursos, deseos, anhelos, mentiras, y frustraciones. La fotografía se ha desarrollado gracias al retrato y a la fotografía de reportaje o documental en la cual los fotógrafos reflejaban la vida de las gentes. Todas las emociones de esas personas se reflejaban a través de sus miradas y los gestos daban ese apoyo rotundo a su silencioso discurso. Esas miradas son la expresión mas sincera y privada del sujeto al cual fotografiamos. La fotografía captura esa desnudez, esa entrega de emociones que recibimos los fotógrafos. Saber captar esas emociones y esas silenciosas palabras es lo que diferencia a un buen fotógrafo de uno que es incapaz de reflejar ese lenguaje lleno de intensidad emocional.

Sobran las palabras si tenemos esas miradas, las empleamos profundamente cuando amamos y odiamos, esas son siempre implacables, el paraíso y el infierno frente a nosotros. Evitarlas es siempre un acto de cobardía que provoca aplazar los inevitables desenlaces. A través de la cámara tomamos una distancia prudente para no ser los destinatarios directos de esas emociones, nos protegemos, pero deseamos captarlas porque queremos tener parte de la esencia interior de quien tan generosamente nos ofrece sus sentimientos traducidos en miradas. Saber ver esas emociones forma parte de la cualidad esencial que tiene que tener un fotógrafo, si fracasamos en eso sólo seremos capaces de reproducir una realidad parcial sin ninguna carga emocional, todo muy enfocado, aséptico, artificial y vacío.

Richard Avedon © 1975 Retrato del fotógrafo Robert Frank

Richard Avedon © 1975
Retrato del fotógrafo Robert Frank

Lillian Bassman – PHE

Lillian Bassman. Report to Skeptics, Suzy Parker, 1952. Courtesy: Estate of Lillian Bassman © Estate of Lillian Bassman

Lillian Bassman. Report to Skeptics, Suzy Parker, 1952. Courtesy: Estate of Lillian Bassman © Estate of Lillian Bassman

Lillian Bassman (1917, NY – 2012, NY) es una de las fotógrafas de moda más importantes e innovadoras del pasado siglo. Hija de emigrantes ucranianos, nació y se educó en NY formando parte de una de las épocas doradas de la revista Harper’s Bazaar con otros grandes nombres de la fotografía como Richard Avedon, Robert Frank, Louis Faurer o Arnold Newman. Podéis tener más información de su obra en este post que publiqué en 2012 con motivo de su fallecimiento. Ahora en la sección oficial de PHE podremos disfrutar de sus obras hasta el  27 de julio en la tienda de Loewe de la calle de Serrano 26. Una gran oportunidad para ver la obra de esta gran fotógrafa de la moda.

Loewe – Serrano, 26 28001 Madrid
Lunes a Sábado: 10:00 a 20.:30h
Fechas: 5 junio – 27 julio

Lillian Bassman. It’s a Cinch, Carmen, lingerie by Warner’s, 1951 (alternate version published in Harper's Bazzar, September 1951). Courtesy: Estate of Lillian Bassman © Estate of Lillian Bassman

Lillian Bassman. It’s a Cinch, Carmen, lingerie by Warner’s, 1951 (alternate version published in Harper’s Bazzar, September 1951). Courtesy: Estate of Lillian Bassman © Estate of Lillian Bassman

Landscape

Rafael Roa © 2014 landscape 1 Sony Alpha 99

Rafael Roa © 2014
landscape 1
Sony Alpha 99

Siempre hay sombras que se resisten a desaparecer, son los rastros que nos recuerdan el paso del tiempo, las marcas en los cruces de caminos esperando al diablo en una noche luna llena. Ni la brisa del desierto borra las mentiras que buscamos para huir de esos instantes que jamás van a regresar.

El eco de Robert Johnson y su guitarra rasgada no esconderá a la nueva marioneta que te hace compañía bailando en el cobertizo. El mapa del tesoro ya no sirve, mejor quemarlo en la fogata. Mientras contemplamos las fotografías del funeral que hizo Robert Frank, esos tres tipos pensado en las trampas del camino.

Los poros de tu piel ya no son el paraíso, los bufones deformes se arrastran vomitando sus basuras, y el paloteo de las cigüeñas al amanecer ya no se escuchará jamás. Robert Frank está lejos de Gotham, vive rodeado de bosques, alejado de los fantasmas que nos mostró en The Americans, disfrutando del silencio y de la fría brisa del norte.

Robert Frank © The Americans

Robert Frank © The Americans

Rafael Roa © 2014 Landscape 2 Sony Alpha 99

Rafael Roa © 2014
Landscape 2
Sony Alpha 99

Richard Avedon © 1975 Retrato del fotógrafo Robert Frank

Richard Avedon © 1975
Retrato del fotógrafo Robert Frank

 

Martin Munkácsi, La Fotografía Del Movimiento

Martin Munkácsi © 1930
Martin Munkácsi (1896 – 1963, Cluj-Napoca, Hungría), fue el fotógrafo que capturó el movimiento con cámaras de gran formato. Para Cartier Bresson fue el fotógrafo que más influyó en su trabajo, y Richard Avedon se refería a él como “el maestro”.
Trabajó en Alemania hasta el 1934, y por su origen judío huyo a USA donde firmó un contrato de más de 100.000$ con la prestigiosa revista de moda Harper’s Bazaar.

Durante muchos años trabajó codo con codo con la editora de moda de la revista Carmel Snow.
Él cambió la fotografía de la moda, dejó de ser estática, sus modelos saltaban, corrían, casi siempre estaban en acción. Era un fotógrafo que cuidaba la estética de sus imágenes, y éstas eran de una precisión absoluta en cuanto a la captura del movimiento.
En el año 1943 sufrió un ataque al corazón y murió en 1963 de otro infarto, llegó a ser el fotógrafo mejor pagado de su tiempo, pero acabó sus días en la miseria.
Pero fue un innovador, su trabajo en gran formato de imágenes de deportes o en movimiento fue una aportación muy importante para el desarrollo de la fotografía y más concretamente de la fotografía de la moda. Su influencia en Avedon es nítida. Cartier Bresson quedó impresionado al ver la fotografía de los niños bañandose en el lago Tanganika.
Lo hizo todo, deportes, noticias, moda, es de esos maestros de la fotografía hechos de una pasta especial, y que en estos tiempos no se aprecian tanto debido a la ignorancia de aquellos que defienden la especialización.
Estamos educando a generaciones de sobrevalorados, gentes incapaces de ver más allá de su corta parcela. Sujetos que se ponen “etiquetas” absurdas para vender su limitada ignorancia. Por eso, al volver a ver el trabajo de maestros de esta estirpe, trato siempre de ponerlos como ejemplo a aquellos que empiezan, y que corren el peligro de ser educados en la banalidad, el vacío y la estupidez intelectual.
Munkácsi ha dejado una gran huella, no sólo en los grandes maestros de la fotografía que le conocieron si no en las generaciones posteriores que apreciaron su aportación e innovación al desarrollo de la fotografía.
Martin Munkácsi © 1936 – Fred Astaire

 

Martin Munkácsi en 1935, en Long Island durante una sesión para Harper’s Bazaar
Martin Munkácsi ©

Martin Munkácsi ©1934

Martin Munkácsi ©1934

Martin Munkácsi © 1930 – Tres chicos en el lago Tanganika

Alberto Giacometti y Los Fotógrafos / Fundación Mapfre

Alberto Giacometti, 1960 Hombre que camina 1 Alberto Giacometti estate © VEGAP 2013

Alberto Giacometti, 1960
Hombre que camina 1
Alberto Giacometti estate © VEGAP 2013

Alberto Giacometti (1901, Borgonovo, Suiza – 1966, Paris) es uno de los artistas más interesantes del siglo XX, que con sus esculturas de hombres solitarios caminado, ha dejado una huella imborrable en el arte contemporáneo.
Desde el 13 de Junio y hasta el 4 de Agosto podemos disfrutar de una exposición retrospectiva de su obra en la sala del madrileño paseo de Recoletos de la Fundación Mapfre de Madrid.
Giacometti ha sido fotografiado por los grandes maestros de la fotografía, desde Cartier Bresson con el que mantuvo una relación de complicidad ante la cámara, y otros  como Arnold Newman, Richard Avedon, Irving Penn, René Burri, Robert Doisneau o Yousuf Karsh, por mencionar algunos de una larga lista.
En la exposición podemos ver a casi todos los fotógrafos que capturaron la personalidad de Giacometti, su mirada y sus gestos, o le fotografiaron en sus momentos más íntimos en pleno proceso de creación.
La fotografía como testigo de la vida del artista y la interrelación entre los fotógrafos y el personaje, sabiendo mostrar sus facetas ocultas e interpretando el sentido de sus obras.
La exposición de Giacometti es el colofón a una temporada muy interesante e intensa, en la cual la Fundación Mapfre nos ha regalado una programación equilibrada y de gran calidad, manteniendo un claro interés por la fotografía. Por lo que sabemos, la Fundación Mapfre comenzará la temporada con otros autores muy interesantes para los amantes de la fotografía.
Mientras tanto la exposición de Alberto Giacometti es algo esencial que no nos podemos perder.

Cartier Bresson © Alberto Giacometti

Cartier Bresson ©
Alberto Giacometti

Cartier Bresson © Alberto Giacometti

Cartier Bresson ©
Alberto Giacometti

Richard Avedon © Alberto Giacometti

Richard Avedon ©
Alberto Giacometti

Irving Penn © Alberto Giacometti

Irving Penn ©
Alberto Giacometti

Arnold Newman © 1954 Alberto Giacometti

Arnold Newman © 1954
Alberto Giacometti

Rene Burri © Alberto Giacometti

Rene Burri ©
Alberto Giacometti

 

 

 

 

 

Max Vadukul

Max Vadukul ©

Max Vadukul © W- Magazine
Ai Weiwei

Max Vadukul (1961, Nairobi, Kenia) es uno de los fotógrafos menos comerciales dentro del mundo de la moda y la publicidad. Otorga a sus trabajos una estética muy personal usando en la mayoría de las ocasiones el blanco y negro.
En 1984 comenzó a trabajar para Yohji Yamamoto, realizando un primer trabajo por las calles de Nueva York, realizando una fotografías de moda que se acercaban más al tipo de estética de la fotografía documental.
Desde 1996 al 2000 fue responsable de fotografía de la revista New Yorker, sucediendo en el puesto a Richard Avedon. Se instala en NY y desde entonces ha colaborado para las editoriales y marcas de moda más importantes, incluyendo las míticas del grupo Conde Nast. Es un excelente retratista, maneja la relación con los personajes de los que obtiene lo máximo en cada sesión. También dirige con asiduidad spots publicitarios para las marcas más importantes del sector. Su trabajo lo representa el famoso agente Michele Filomeno.

Max Vadukul © Yohji Yamamoto

Max Vadukul © Yohji Yamamoto

Max Vadukul © Amy Winehouse

Max Vadukul © Amy Winehouse

Max Vadukul ©

Max Vadukul ©

Max Vadukul © Audrey Tautou

Max Vadukul © Audrey Tautou

Max Vadukul © Mick Jagger

Max Vadukul © Mick Jagger

 

 

 

 

Louis Faurer

Louis Faurer © 1973Vogue París

Louis Faurer © 1973
Vogue París

Louis Faurer (1916, Philadelphia – 2001, NY, USA) trabajo más de treinta años como fotógrafo de moda, aunque con anterioridad su obra se había basado en la fotografía de reportaje.
En 1991 Martin Harrison publicó “Appearances”, una historia de la fotografía de la moda, y la portada de ese libro era esta imagen de Louis Faurer que abre el post de hoy.
La reproducción esta hecha de este libro, el cual os recomiendo como libro de historia de la fotografía de la moda.
Faurer es un gran fotógrafo, quizás no suficientemente valorado y conocido por el gran público. Es de esa clase de hombres que quizás no saben promocionar su obra como merecen. Desgraciadamente la mayor parte del archivo de sus fotografías de moda se perdieron, se los dejó en custodia a un conocido que no los devolvió jamás.
Edward Steichen lo incluyó en varias exposiciones “In and Out of Focus and The family of men” que se realizaron en el MOMA en 1955.
Otro día hablaré del trabajo de Edward Steichen como fotógrafo de moda.
Quizás su trabajo como fotógrafo documentalista sea el más conocido, fotografió las calles de Nueva York durante más de tres décadas con una mirada original que sabía reflejar lo cotidiano pero con una carga estética muy importante.
Mucho antes que Lee Friedlander supo adentrarse en el mundo de los reflejos realizando fotografías de esta temática que se han convertido en referentes en la historia de la fotografía.
Para mi hay una serie de fotógrafos que se cruzan en esos años, como Lillian Bassman que ayudó a promocionar las carreras de Richard Avedon, Louis Faurer, Robert Frank y Arnold Newman en las páginas de Harper’s Bazaar.
La obra de Faurer es de una gran calidad y en él se observa esa relación entre el éxito y la calidad, quizás mereció un mayor reconocimiento dada la dimensión de su obra. Es muy importante conocer su obra en profundidad y analizar el contexto en la cual la realizó y cuales fueron sus coetáneos.

Louis Faurer ©

Louis Faurer ©

Louis Faurer ©

Louis Faurer ©

Louis Faurer ©

Louis Faurer ©

 

 

Guy Bourdin / Mis Referencias

Guy Bourdin ©

Guy Bourdin ©

Guy Bourdin (1928, París) para mi ha sido el fotógrafo de moda más importante después de la era de Richard Avedon e Irving Penn. El más creativo y transgresor. Su gran dominio de la técnica le permitía un manejo magistral del color y la composición.
Fue innovador en la forma de crear una narrativa nueva en la fotografía de la moda.
No eran poses estáticas, presentaba una mujer nueva, sensual, fuerte y con una gran carga de erotismo que suponía una ruptura con todo lo que se había producido con anterioridad. Fue único, copiado y plagiado hasta la saciedad, aportó una aire nuevo a la fotografía.
Hará un par de años una retrospectiva de su obra fue expuesta en la Fundación Canal de Madrid. Contemplar esas copias y la perfección de las tomas realizadas en un época en la cual la posibilidad de retocar una imagen como lo hacemos ahora, era inimaginable.
Los grandes siempre se convierten en una referencia porque su trabajo forma parte de la historia y terminan influyendo en las generaciones posteriores.
Guy Bourdin es un fotógrafo imprescindible que debemos conocer, Aquí esta su web.

Guy Bourdin ©

Guy Bourdin ©

Guy Bourdin ©

Guy Bourdin ©

 

 

El Espacio Expositivo

Rafael Roa © IPhoneFundación Telefonica, exposición de Virgilio Vieitez

Rafael Roa © IPhone
Fundación Telefonica, exposición de Virgilio Vieitez

Ayer tenía mucha ilusión por ver la exposición de Virgilio Vieitez en la Fundación Telefonica. No sabía que ya no se entraba por la calle Valverde y que ahora la entrada es por la calle Fuencarral, a un espacio diáfano con un gran ascensor acristalado a la derecha.
Al llegar a la tercera planta y salir del ascensor, te encuentras un muro frontalmente que anuncia la exposición de Vieitez y a la derecha las primeras fotografías originales de época y unas vitrinas con sus cámaras y objetos del fotógrafo. Un poco más a la derecha una pequeña sala abierta donde se debía proyectar algún vídeo que no estaba funcionando. Dejé toda esta parte para el final y atravesé el muro hacía la exposición.
Me encontré inicialmente con las primeras fotografías detrás del muro y frente a esas primeras imágenes, un bosque de totems de los cuales colgaban retratos realizados por Vieitez sobre fondo blanco, que recordaban el trabajo de Richard Avedon de American West. Los retratos de Vieitez son absolutamente brutales, directos y de una gran fuerza expresiva.
Empezamos con los problemas. Ese bosque de columnas se encuentra cerrado por el muro inicial y el espectador se ve atrapado en esa maraña mal iluminada de donde cuelgan los retratos por ambos lados. El muro impide que el espectador tenga una perspectiva del conjunto que podría parecer un efecto similar al de un dominó, y que podía resultar atractivo. Pero no ocurre esto, se produce un agobio por la cercanía de las columnas, y una mala circulación para la visualización de las obras, la mayoría de las cuales se encuentran en la más absoluta penumbra. Seguramente el diseño funciona perfectamente en la pantalla de ordenador pero no se ha realizado correctamente. La mala iluminación de la sala, los excesivos reflejos terminan por hacer insoportable una lectura coherente de la exposición. El caos de la propuesta del recorrido expositivo termina de dar la puntilla, uno desea salir cuanto antes, comprarse el catálogo y ver las imágenes de este gran fotógrafo con calma.
La ejecución de los diseños de los espacios expositivos son fundamentales para que se produzca una conexión correcta entre las obras del artista y el espectador.
Los problemas que tiene la exposición de Virgilio Vieitez contrastan con la perfecta maquetación y diseño de la exposición de Robert Adams en el MNACRS.
Me vais a decir con los espacios más amplios del museo facilitan esto, pero no es sólo eso. Cuando uno dirige un espacio expositivo tan importante como la Fundación Telefonica se tienen que cuidar hasta los últimos detalles. La compañía que despilafarra dinero con el duque empalmado tiene medios y puede formar equipos para que las exposiciones que programe se realicen de una forma impecable.
Es imperdonable que una fundación que pretende ser un referente cultural apruebe este tipo de gestiones en la realización de sus exposiciones.
El diseño de los espacios y la maquetación de las obras de los artistas son dos tareas fundamentales que las entidades culturales deben realizar a la perfección, y es imperdonable que nos veamos obligados a ver semejantes chapuzas con uno de los fotógrafos más importantes de este país a nivel de fotografía documental en ese periodo de mitad del siglo XX.

Rafael Roa © IPhoneFundación Telefonica, exposición de Virgilio Vieitez

Rafael Roa © IPhone
Fundación Telefonica, exposición de Virgilio Vieitez

Richard Avedon en su estudio, maquetando su exposición.

Richard Avedon en su estudio, maquetando su exposición.

 

Tim Walker

Tim Walker © Tim Walker - Jonas Kesseler in Blue Spitfire, Glemham Hall, Suffolk UK, British Vogue 2009

Tim Walker ©
Tim Walker – Jonas Kesseler in Blue Spitfire, Glemham Hall, Suffolk UK, British Vogue 2009

Tim Walker (1970, Reino Unido) es uno de los fotógrafos cuyo nombre destaca en el mundo de la moda. Su interés por esta especialidad de la fotografía se produjo al trabajar con el archivo de de Cecil Beaton en la biblioteca de Conde Nast. Fue asistente de Richard Avedon. 
Su obra mezcla el surrealismo con la fotografía de moda incluyendo algunos detalles que lo acercan a ciertos autores de la corriente del realismo mágico.
Los excesos del barroco empleados en sus fotografías de la moda contrastan con una cierta sobriedad al afrontar los retratos.
Tiene un trabajo muy interesante, pero según mi opinión no llega a la altura de la obra del fotógrafo madrileño Eugenio Recuenco, al cual dedicaré un post próximamente.
Creo que el éxito y el reconocimiento no se producen nunca por un ranking de calidad real, si no que el azar influye de una forma determinante.
El trabajo de Walker lo representa la galería londinense Michael Hoppen Contemporary.

Tim Walker ©

Tim Walker ©

Tim Walker ©

Tim Walker ©

Tim Walker ©

Tim Walker ©

Tim Walker ©

Tim Walker ©

Tim Walker ©

Tim Walker ©

 

 

 

Mirar Los Cuerpos

Jock Sturges ©

Jock Sturges ©

El otro día al salir de un cabaret surrealista y mítico de Zaragoza, “El Plata”, constaté al comentar con un amigo, las diferentes valoraciones que tenemos las personas sobre los cuerpos desnudos, el deseo y el sexo.
Lo que a unos nos puede parecer normal y no vemos nada oscuro en la exhibición de un cuerpo desnudo, en un entorno natural o de un streep tease en un cabaret, a otros les puede parecer ofensivo o subido de tono.
Las valoraciones morales de las personas y las religiones condicionan como nos acercamos a sexo, como disfrutamos nuestros deseos y como reaccionamos ante la exhibición de un cuerpo desnudo.
El desnudo siempre ha sido objeto de la creación artística y los artistas en su gran mayoría lo han reflejado con naturalidad y en muchos casos cargado de erotismo.
Incluso el arte denominado religioso no se ha librado de la relación entre el “eros y el tánatos”.
En la Venus anadiómema de Ingres de 1848 y el nacimiento de Venus de William-Adolphe Bouguerau de 1879, nos muestran la misma belleza y un similar enfoque respecto a la relación entre el erotismo y el cuerpo.
En cualquier representación de un cuerpo desnudo en el arte se ha intentado alimentar el deseo hacía las formas sensuales de la desnudez, en definitiva despertar el deseo mostrando la belleza de las formas.
Las diferentes formas de representar a Eva, en las fotografías de James White (2004) o Richard Avedon (1981) se aleja de las diferentes visiones de esta escena de la mitología religiosa, que cargaban a este personaje con la culpa de la perdida del paraíso y como portadora del pecado. En las fotografías que he comentado anteriormente sólo se representa la belleza de un cuerpo de mujer rodeado por una serpiente que podemos interpretar como una metáfora de la posesión sexual.
Hay un alejamiento narrativo cuando nos liberamos del punto de vista de la religión y enfocamos estos temas mitológicos desde una perspectiva puramente estética.
La belleza de los cuerpos, la contemplación de estos con todas sus imperfecciones, o una mirada diferente que se acerque al deseo y a la representación de la posesión sexual.
¿Que nos muestra Araki, con sus mujeres atadas y suspendidas, sólo una tradición ancestral sobre el arte del bondage o está implícitamente reflejado el sentimiento de posesión sexual?
Mostrar el cuerpo, sus diferentes opciones de enfocar el tratamiento del desnudo va ligado a las ataduras y las creencias que el artista arrastra en su interior.
Mirar los cuerpos y acercarse al deseo con la naturalidad de algo cotidiano es bajo mi punto de vista lo más sano que un individuo puede hacer.
No hay nada oscuro en las formas del cuerpo, ni en su representación visual, ni tampoco en mostrar los sueños y los deseos que alimentan nuestras pasiones.

René Groebli ©

René Groebli ©

Erwin Olaf ©

Erwin Olaf ©

Edward Weston © Charis Wilson

Edward Weston © Charis Wilson

Ralph Gibson ©

Ralph Gibson ©

Nobuyoshi Araki ©

Nobuyoshi Araki ©

 

 

 

Mi Relación Con El Retrato / Segunda Parte

Rafael Roa © 2012
Tanit Salvadó, Actriz

Siempre me interesó el retrato desde que comencé mi aprendizaje de la fotografía. La fascinación por una mirada que atravesase mi cámara y se quedase incrustada en la película . Después toda la mística del proceso químico, el revelado del negativo, y antes de que se seque ya habías imaginado como sería el positivo. Y luego, el encanto del cuarto oscuro, ver como aparecía la imagen en la cubeta. Para mi el retrato era conseguir una buena mirada acompañada de una luz que lo potenciase. En aquellos años miraba una y otra vez los retratos de Irving Penn y Richard Avedon. Me interesa definir al sujeto y relacionarme con él, quiero que en esos momentos en los cuales intento que él me de algo que realmente le defina, o que sea una mirada que transmita su verdad de ese instante, y que yo sea capaz de captar las sensaciones del momento.
Siempre quería que mis retratos no pasasen inadvertidos. Quería captar miradas, gestos, intensidad, y que luego no pudiese apartar los ojos de aquellas fotografías.
Pero un día conocí a Gabriel Cualladó, sus fotografías y sus apasionados debates en los concursos sociales de la RSF.
Acompañado de Pepe Puga y Rafa Ramirez, Cualladó nos enseño un trabajo de reportaje hecho en Paris en los años ’60. Ese trabajo no tenía que envidiar nada a los reportajes de los grandes mitos como William Klein o Cartier Bresson.
Era excelente. Pero cuando vi el retrato de ese hombre sentado al lado de una bicicleta de transporte con sus compañeros apoyados en ella y sin sus cabezas me di cuenta que hacer un retrato era algo más que un primer plano. Se pueden hacer muchas consideraciones sobre el retrato, desde el clásico que todos conocimos a los retratos conceptuales de Ralph Gibson en los que usa una parte por el todo del sujeto.
Toda la fotografía contemporánea esta llena de autores que realizan retratos de ficción basados en recrear una situación o inventarse la actitud de un sujeto.
Y todos ellos producen imágenes sugerentes para el espectador. Todos ellos han recibido las influencias de Hopper, igual que Canalletto se ayudo de la cámara oscura con una lente para pintar sus famosas perspectivas venecianas, tecnología y estéticas anteriores en ambos casos.
El retrato ha evolucionado desde el siglo XIX y los avances tecnológicos han influido en este desarrollo. Los cambios estéticos de la fotografía han producido cambios similares en el retrato. Se han creado nuevas formas de acercarse al genero.
Esta mañana me preguntaban en twitter sobre si se pueden considerar retratos las fotografías de Pieter Hugo. Por supuesto que si, cuando alguien mira a una cámara está ofreciendo algo de si mismo de forma voluntaria. El que posa puede intentar fingir y protegerse, o como en los retratos de los africanos que hace Hugo mirar a la cámara con naturalidad o una altivez desafiante.
Cuando nos proponemos realizar retratos nos vamos a definir con los sujetos que vamos a fotografiar. Unos autores pueden buscar retratos de gentes sencillas que habitan en su entorno, como casi todos los fotógrafos de las generaciones anteriores de este país.
Otros pueden dedicarse a hacer castings buscando rostros peculiares o desgastados por el tiempo, que tienen tanta fuerza que sólo tienes que poner una luz lateral y disparar la cámara.
Y otros pueden encontrar esas miradas en los conflictos diarios que se producen en el planeta cada día.
El final es el mismo en cada caso, da igual si es algo escenificado, más conceptual, o una instantánea al borde de la desesperación, o una mirada que surge entre las sombras de un claroscuro, la mirada, el gesto o una sombra nos definen. Todos aquellos que han representado miradas y gestos a lo largo de la historia, han sentido esa fascinación por representar con una imagen a quien estamos viendo. Queremos poseer para siempre esa mirada.

Rafael Roa © 2012
Emma Henriquez Ramirez, actriz y Patrick Martino, actor

La Fotografía En Color, Richard Avedon Y Javier Vallhonrat

Luigi Ghirri ©

Ayer por la mañana el twitter de Gervasio Sánchez mostraba unas declaraciones de Rafael Sanz Lobato (Premio Nacional de Fotografía 2011) realizadas durante su intervención en el Seminario De Fotoperiodismo de Albarracín. Las frases entresacadas de cualquier intervención como titulares son un peligro, y siempre de difícil valoración.
El que las recibe las puede malinterpretar si no conoce en profundidad el contexto en el cual se han realizado. De todas formas algunas me impactan. Afirmar que: “La fotografía creativa siempre es en blanco y negro”.
Esta frase es muy polémica y tajante porque elimina a todos aquellos que expresan su trabajo en color. Desde mi punto de vista me gustaría que mi tocayo tratase de aclarar el sentido de sus palabras, porque si nos atenemos a la literalidad de la frase, mi opinión es que Sanz Lobato está cometiendo una valoración poco afortunada. Sea cuales sean las divergencias que se tienen con las opiniones de los otros creo que lo importante son los argumentos para rebatirlas. Sin estos ninguna opinión se sostiene, por eso me gustaría conocer el discurso completo en el que se ha basado Rafael Sanz Lobato para realizar esta afirmación tan rotunda y contundente.
No podemos eliminar el color de la fotografía, ni de la vida. Para mi lo importante es lo que expresa la fotografía que un autor me presenta y mi forma de recibirla o interrelacionarme como espectador. Es igual si ésta es en blanco y negro o en color.
En la segunda mitad del siglo XX los fotógrafos se han expresado en color. Creo que no necesario hablar de los autores y tendencias que forman parte de la historia de la fotografía y del arte contemporáneo y que se han expresado con fotografías de color.
Nadie en su sano juicio, aunque algunos lo han hecho, ha despreciado el blanco y negro.
La fotografía en color tiene una lectura diferente que en blanco y negro. El color se ha empleado siempre en cualquier tipo de expresión artística desde las pinturas rupestres hasta nuestros días.
Lo que ocurre es que hay algunos fotógrafos a los que les cuesta expresarse en color, o no lo dominan, y se sienten incomodos con él. Por poner un ejemplo cercano, Philip Trager tiene un gran trabajo en blanco y negro pero su trabajo en color no está a la altura de su obra.
Para mi lo importante es el contenido de la obra y la estética de la misma que forman un todo y es lo que puede hacer interesante al espectador o no dicho trabajo. Es completamente indiferente si las fotografías son en color o en blanco y negro.
Si el trabajo tiene la calidad suficiente para atraer el interés del espectador, comunicar lo que desea el autor y transmitir las emociones deseadas, entonces cumple todas las características que una obra de arte tiene que tener.
Otra de las frases de Rafael Sanz Lobato ha sido esta: “Javier Vallhonrat hizo un trabajo de moda superior a Avedon. Era exquisito haciendo su trabajo”.
Yo no dudo de la calidad del trabajo de moda de Javier, ha sido quizás el fotógrafo de moda con más proyección internacional de este país. A mi me parece que la obra de Richard Avedon ha sido fundamental para el desarrollo de la fotografía de la moda a partir de los años ’70. Toda la generación de los fotógrafos de moda de los últimos 30 años del siglo XX se han visto influenciados por el trabajo de Richard Avedon.
El trabajo de este maestro supuso un cambio estético en la fotografía de la moda. Javier Vallhonrat aportó una estética diferente a la que estábamos acostumbrados a ver. Anteriormente a Vallhonrat ha habido otros autores que han marcado tendencias estéticas en la fotografía de la moda, y quizás el más importante haya sido Guy Bourdin.

Richard Misrach ©

Gregory Crewdson ©

Javier Vallhonrat ©

El Valor De La Copia

Rafael Roa © 1992

Hoy he recibido el email de una coleccionista en el que me transmitía tu satisfacción a la recepción de la obra que me ha comprado. Este hecho y la observación de las obras de Richard Avedon y Paz Erráuriz en la exposición “Aquí Estamos” me ha hecho reflexionar sobre el valor de las copias que realizamos de nuestras obras y los nuevos procesos de reproducción que han llegado con la tecnología digital.
La obra adquirida era un reproducción digital de una placa de 10×12 cm de mi serie Hidden Desires. Se ha impreso con tintas pigmentadas y sobre un papel baritado.
Soy un fotógrafo de tirajes prácticamente únicos, de mi serie Hidden Desires positivada en 1992 sólo me quedan 26 copias de 40x50cm, el resto hasta las 50 de la serie han sido vendidas en estos años. También supongo que seguirán existiendo las copias positivadas para el Centro Andaluz de la Fotografía, para una exposición que nunca se hizo y que estarán en cualquier almacén de esa institución.
Para mi, cada copia positivada por el sistema tradicional es única. Por mucho que se hagan dos copias iguales con el mismo tiempo de exposición, siempre hay pequeños matices que las diferencian aunque puedan ser practicante imperceptibles.
El proceso químico es mas artesanal y menos preciso que la impresión digital, aunque para mi tiene matices de blancos y negros, de gama y contraste que son diferentes de cualquier impresión digital.
Un laboratorista es un estupendo solista de una orquesta que interpreta a la perfección los valores que el negativo tiene y que siguiendo las instrucciones del fotógrafo realiza la copia según su criterio. Para poder dar instrucciones a un laboratorista hay que saber tanto como él y haber pasado muchas horas en el cuarto oscuro.
Quiero llegar al valor que el autor da a las impresiones de su trabajo. para mi tienen mucho más valor las copias positivadas por mi y después por un laboratorista en el momento en que hice la obra. Son copias de época hechas con los papeles y los químicos de aquellos años y en este momento aunque se pudiese hacer un nuevo tiraje, serian diferentes.
Los escaneos de nuestros negativos nos llevan a una interpretación diferente de la obra.
El mayor de rango dinámico de la tecnología digital nos lleva a la realización de impresiones con una filosofía y acabados diferentes de los positivos de la primera época realizados por el sistema tradicional.
Así en la exposición a la que hacía referencia, las copias de época de Richard Avedon tienen esa relación de contraste de la fotografía química, mientras que las impresiones digitales de Paz Erráuriz tienen a tener un exceso de rango dinámico, un contraste más bajo, que otorgan un aspecto de copias excesivamente suaves. Para mi gusto deberían tener un poco más de contraste.
Estos aspectos tan sutiles sólo los detectan personas que vengan de la fotografía química y que dominen ese proceso.

Rafael Roa ©
Reproducción de la obra vendida hecha con el IPhone en el laboratorio

¿Y que valor le damos a las copias?
Son meras reproducciones de imágenes de acuerdo a la tecnología de la época.
Yo que soy un sentimental doy más valor a los positivos de mis primeros años, creo que son más auténticos y reflejan mejor lo que yo quería expresar. Yo era fotógrafo y trabajaba con herramientas que hoy ya están en desuso, pero me gustan esas herramientas, y para mi son mis pequeños tesoros.
Os recomiendo la lectura del ensayo de Walter Benjamin “La Obra De Arte En La Época De Su Reproductibilidad Técnica” para que tengáis un punto de vista muy importante sobre el artista, la obra y la reproducción de las mismas.

La Fotografía Como Terapia

Sally Mann © Autorretrato

Sally Man (1951, Virginia, USA) expondrá su serie “Upon Reflection” en la Edwynn Houk Gallery de NY desde el próximo 13 de septiembre hasta el 3 de noviembre. La muestra se realiza con la colaboración de la Gagosian Gallery.
Hasta aquí unas lineas de dan la noticia de una exposición de Sally Mann pero vamos a hablar de la fotografía como fuerza motor del fotógrafo en situaciones personales difíciles.
En el año 2006, Sally Mann tuvo un accidente ecuestre. Ella posee caballos de raza árabe en su rancho de Virginia. En uno de sus paseos su caballo se desplomó muriendo en el acto y cayendo sobre ella, dañándole gravemente el rostro, la espalda, las piernas…
Ella se enfrentaba a una larga recuperación cuando tuvo la idea de hacerse autorretratos y fotografías de su cuerpo con una técnica del siglo XIX, los ambrotipos. La realización de este trabajo le ha servido a Sally Mann para apartar de su mente el dolor y el lento paso del tiempo cuando por hechos como este no podemos realizar nuestra vida de forma cotidiana.
La fotografía es un refugio contra la adversidad, sirve para evitar acumular energías negativas y frustraciones que minan la moral del individuo.

Sally Mann ©

 En el año 1973 Helmut Newton tuvo una crisis cardiaca. Durante el tiempo que duró su tratamiento, realizó una serie de autorretratos en el hospital, en la consulta de su medico, o cuando se estaba realizando las pruebas. Documentó ese tiempo y después lo incluyó en una exposición y un pequeño libro. La fotografía nos sirve de salvavidas para superar los momentos más difíciles de nuestras vidas. Es un refugio fiel , el trabajo fotográfico nos sumerge en otro mundo y nos aísla de todo aquello que nos daña.

Helmut Newton © 1973 NY

Richard Avedon fue tratado de pericarditis en 1974, la semana siguiente estaba haciendo el catalogo para Bloomingdale’s desde una cama con ruedas, rodeado de ayudantes. Es la mejor forma de seguir con tu vida, olvidarte de todo y avanzar.
La fotografía hace que te sumerjas de tal manera en ese proceso mágico, que te olvidas de todo, por lo menos durante el tiempo que tienes la cámara en tus manos o estás en el cuarto oscuro. Esa es la función terapéutica de la fotografía.

Richard Avedon en 1974, en su estudio de NY

Yo creo que soy fotógrafo porque unos hechos muy dolorosos me golpearon en 1979/1980. Murieron dos personas muy importantes para mi, mis sueños se desvanecieron.
Una semana después de la última muerte, cambié mi Asahi Pentax por una Nikon F2AS de titanio y comencé a fotografiar y a revelar hasta el amanecer.
Viajé solo en el verano del ’80, crucé Europa y me hice fotógrafo. Miraba esa realidad seleccionada por mi a través del visor y me sentía seguro. Cuando no hacía fotos o positivaba todo era un negro túnel. Muchas veces he deseado que todo aquello no hubiese pasado, y yo hubiese seguido siendo un contable que hacía fotos de vez en cuando. Pero la fotografía me ayudo a salir de ese estado y desde entonces me acompaña cada día como un fiel amigo que nunca va a dejarme tirado.

Rafael Roa © 1980

El Mundo De Cartón Piedra & Las Imitaciones Chinas

Julie Mack © Suite 506

Algunas imágenes de jóvenes “fotógrafos contemporáneos” representan lo banal y absurdo de sus acomodadas vidas. Papá, mamá, los hermanitos, el pulcro y dulce hogar donde se criaron lejos de los conflictos, y de la vida real. Un cuento de hadas, no existe otro mundo para ellos, sólo la vida confortable, las limpias aguas de las piscinas, y del césped perfectamente cortado.
Eso es lo que nos cuentan, sacan los pies del tiesto con alguna metáfora de la violencia y ya. No bailan con el demonio a la luz de la luna como lo hace el Joker, pero tienen la sonrisa como la mueca eterna de un muñeco.
Técnicamente impecables, reflejan el entorno de clase media alta de los USA. Y nos cuentan eso, su vida feliz. En unos pocos años han llenado su CV de bienales y ferias de arte, paseando sus cromos con alegría. Venden sus obras a otros seres insulsos como ellos, que se asustan con imágenes duras de la realidad que ellos no viven.
Esas son sus vidas, y las reflejan en sus fotografías, no pueden contar más porque no han salido de ese entorno de vidas acomodadas y vacaciones en suites de lujo. Eso es lo que cuentan, Disney a tope. Seguramente los clientes de papá compraran sus fotos, y todo tendrá un final feliz.

Julie Mack © Van

Song Chao es un fotógrafo chino que ha expuesto su serie de mineros en la Galerie Paris – Beijing. Miro las imágenes con atención, hay algunos buenos retratos y otros que no funcionan. Como soy un curioso exploro todas sus series. Me doy cuenta que me instinto no me engaña. Una estética de Avedon made in China, nada más. Ninguna innovación a la vista. No me sorprenden ni las miradas de los personajes, algunas no conectan con el fotógrafo y por tanto se reducen a un mero registro.
Es muy difícil hacer algo diferente, pero por lo menos uno debe intentarlo. Un fracaso siempre es un buen punto de partida para construir algo.

Song Chao © Miners

Las fotografías de Song Chao tienen calidad técnica, es lo mínimo que se puede pedir, como el valor en algunas circunstancias. Mi problema es que a estas alturas de mi vida he visto y sigo viendo tantas fotografías cada día, que rápidamente asocio influencias e inspiraciones. También plagios, eso que la gente sin escrúpulos denomina interpretar la obra del otro. En el caso de Song Chao es sólo una serie de retratos con fondo blanco y positivados con la marca de las placas.
Prefiero pensar que es película, aunque bien podría ser una toma digital con una máscara imitando a las placas… En China ya se sabe que lo copian todo.

Song Chao © Miners

Aquí Estamos – PHE 2012

Richard Avedon © Charles Chaplin

Todas mis dudas del encaje de esta exposición se disiparon. Los cuatro autores conviven bien y forman una exposición extraordinaria donde podemos disfrutar de los diferentes ensayos que nos plantean. Mi amigo Luis De Las Alas se me acerca y me dice: “Esta si que es buena”… los dos tenemos buen paladar para la buena fotografía, independientemente de que algunos tengan la necesidad de etiquetarla. Avedon es el maestro, muchas generaciones hemos tenido sus libros como la fuente de la cual aprendíamos a ver. Sus encuadres, su forma de mover a los personajes y a las modelos, la apuesta por imágenes directas, con el riesgo adicional de un fondo blanco. Chaplin, una entregaba Marilyn, la mirada de Bogart, cada retrato es una obra maestra incuestionable.

Richard Billingham ©

Richard Billingham empezó a fotografiar a su familia para tener bocetos para sus clases de dibujo. Después pudo usar la fotografía de su entorno familiar como huida personal. Cuando me ha dicho que su serie Zoo y la de su familia giran en torno a la misma idea pero sólo ha cambiado el sujeto a fotografiar, he comprendido como ha llegado hasta aquí.
Las dos series reflejan la soledad y la falta de libertad, una enfoca el entorno familiar y otra la dirige a las jaulas de un zoo. Muchas veces la cámara nos sirve de protección ante lo que sucede delante de nosotros. También convierte a todos en algo mucho más lejano en objetos. Sólo en el retrato cuando se produce esa relación entre el fotógrafo y el personaje, la cámara ha servido de catalizador. Vemos el mundo a través del visor.  y eso inicialmente marca una distancia.

Paz Errázuriz ©

Paz Errázuriz es una fotógrafa cuya principal característica es que convierte cada imagen en una perfección estética. Sus retratos son directos y llenos de fuerza, con miradas incontestables. Cuando fotografía escenas cotidianas, o grupos de gentes, todo esta en su sitio, de tal manera que el espectador tiene la sensación de estar viendo fotografías con una dirección de arte. No es así, sus travestis, forman en una fuga perfecta mientras sus miradas se clavan en nuestros ojos. La soledad de sus boxeadores, sus miradas perdidas…¿Quienes son esos chicos que se refugian debajo de un casco y detrás de unos guantes de boxeo?
Su blanco y negro es perfecto, es una persona que domina los procesos y saca el máximo partido al la película, a sus gamas tonales y a su contraste.

Lilla Szász ©

Lilla Százs es una joven fotógrafa húngara que comenzó a destacar en el año 2000. Su trabajo es directo y tiene esa frescura que le dan la osadía a los jóvenes y que también hemos podido ver en algunos fotógrafos asiáticos. Sus retratos transmiten la esencia de sus personajes, hombres y mujeres llenos de medallas con miradas perdidas que ocultan un pasado de lágrimas. Maneja el color con esa frescura osada de aquellos que juegan con una nueva herramienta intentando buscar sus limites. Esta exposición es una de las imprescindibles de esta edición de PHE.