Sobre el retrato

Del retrato clásico al retrato contemporáneo

Petrina Hicks © Shenae and Jade, 2005 Lightjet print 111 x 119cm, edition of 8

El retrato es una de las especialidades de la fotografía que más ayudó al desarrollo de la herramienta desde sus orígenes, fue una forma de representación de todas las clases sociales. Por primera vez las clases más humildes tuvieron a sus alcance un medio por el cual verse reflejados. Estás imágenes se manipulaban al ser coloreadas: y los primeros retratos debido al largo tiempo de exposición no eran muy espontáneos. La evolución técnica hizo evolucionar la estética, pero lo que no ha cambiado nunca es la fascinación de obtener un gesto o una mirada expresiva que defina al sujeto y que sea producto de la relación que se establece a través de la cámara entre el fotógrafo y el fotografiado.

Rafael Roa © Ernesto Alterio 1996,

Siempre me interesó el retrato desde que comencé mi aprendizaje de la fotografía. La fascinación por una mirada que atravesase mi cámara y se quedase incrustada en la película. Después toda la mística del proceso químico, el revelado del negativo, y antes de que se secase ya habías imaginado como sería el positivo. Y luego, el encanto del cuarto oscuro, ver como aparecía la imagen en la cubeta. Para mí el retrato era conseguir una buena mirada acompañada de una luz que lo potenciase. En aquellos años miraba una y otra vez los retratos de Irving Penn y Richard Avedon. Me interesa definir al sujeto y relacionarme con él, quiero que en esos momentos en los cuales intento que él me dé algo que realmente le defina, que transmita su verdad de ese instante y que yo sea capaz de captar las sensaciones del momento. Siempre quería que mis retratos no pasasen inadvertidos. Quería captar miradas, gestos, intensidad, y que el receptor no pudiese apartar sus ojos de aquellas imágenes.

Gabriel Cualladó, 1960, Nicolás

Una vez Cualladó nos enseñó sus fotografías, primero el reportaje de París, muy vanguardista para aquellos años, su forma de encuadrar y de interpretar su realidad era muy diferente al tipo de encuadres que estábamos acostumbrados a ver en España. Después nos enseño sus retratos. Apareció ante mí el retrato de Nicolás, ese hombre sentado al lado de una bicicleta de transporte con sus compañeros apoyados en ella, había cortado los rostros del resto de los personajes; entonces me dí cuenta que hacer un retrato era algo más que un primer plano. Se pueden hacer muchas consideraciones sobre el retrato, desde el clásico que todos conocimos a los retratos conceptuales de Ralph Gibson, o los retratos de celebridades que hemos visto desde Nadar hasta nuestros días. El retrato con intención artística, el documental o el retrato de ficción que tiene su origen en el pictorialismo temprano del siglo XIX, y que es la base en la cual se basa el retrato contemporáneo, con la imprescindible puesta en escena; otra característica de la fotografía que el gran maestro del instante decisivo Cartier Bresson criticaba; el 25% de sus obras son retratos; una buena contradicción.

Alma Haser © de la serie Cosmic Surgery

Hoy el retrato contemporáneo utiliza las mismas bases que los retratos de ficción del siglo XIX, lo que ha cambiado es la tecnología. La puesta en escena es la base principal y la influencia de la pintura se mantiene hoy en día. Observamos una gran influencia de Edward Hopper, y de la pintura renacentista en autores muy importantes de retrato contemporáneo. Para mi es muy importante que un fotógrafo tenga una amplia cultura, porque nuestras imágenes serán siempre una síntesis de lo que somos, de nuestros conocimientos, de nuestras vivencias, y sentimientos personales. La cultura visual nos sirve para tener referencias y deben ser una base de conocimiento que nos dirija a buscar una estética personal que nos defina como autores; este es un trabajo intenso, duro y largo en el tiempo. Hay que evitar la tentación de los mediocres que es imitar a las tendencias de éxito, y como decía el gran maestro Carlos Përez Siquier: “el artista es el que crea tendencia no el que la sigue”.

Rafael Roa © 2017, Sebastiano

Docencia online

Después de muchos años de talleres, los siete últimos alternando estos con la enseñanza presencial en la escuela PIC.A, y diez años escribiendo en mi blog reflexiones sobre la fotografía he decidido comenzar la docencia online de estas materias.
¿Por qué online?
Porque igual que la tecnología ha cambiado la forma de fotografiar, también cambia nuestras formas de comunicación, y en estos momentos en que la humanidad se enfrenta a la incertidumbre, y por ende esto supone unos cambios radicales en nuestra vida cotidiana. La comunicación online nos permite conectarnos e interactuar en todos los ámbitos incluido el de la docencia y el aprendizaje.
Por eso ofrezco inicialmente dos propuestas, el curso de iniciación al Retrato Contemporáneo que tendrá lugar del 18 de junio al 23 de julio, y los Visionados de portfolios que podrán solicitarse cuando los interesados lo deseen. En octubre tendréis nuevas propuestas de cursos online, podéis consultar los enlaces de ambas propuestas.

El Contraste

 

Trent Parke © Magnum

Trent Parke © Magnum

Limitar los valores de la imagen, blancos y negros, algún gris de apoyo. Encerrar la fotografía entre esos valores extremos y forzar al espectador a contemplar un golpe visual que no le permita ser neutral. El contraste, la herencia de ese invento del barroco llamado claroscuro. Ralph Gibson es todavía más radical, nos limita los valores y nos muestra sólo una parte del sujeto para que imaginemos el resto.
Pensar e imaginar antes de coger la cámara y salir como nómadas a esas búsquedas infructuosas sin un rumbo claro.
Hay muchos instantes decisivos en lo cotidiano pero hay que saber buscarlos y que tipo de momentos queremos encontrar.
Esos momentos que son iconos de la fotografía no surgen como setas mágicas por casualidad. La previsualización del entorno nos permite aventurar que puede suceder.
Estas formas de plantearse un trabajo nos ayudaran a realizar aquello que habíamos imaginado. Con el equilibrio entre luces y sombras estamos determinando nuestra estética, y el componente narrativo dependerá de nuestras ideas previas.
Es así de simple el esquema de trabajo, lo que no es tan sencillo es el trabajo que debemos realizar y la intensidad del mismo.
Nada se obtiene sin esfuerzo, todos esos buscadores de trucos y atajos se ahogaran como los tramposos cuando se les descubren sus artimañas.
El problema es que todos los oficios que tienen componentes de creatividad se llenan de mediocres que intentan aprovecharse de las ideas de los otros. Ilustradores, pintores, guionistas, músicos y todos los oficios relacionados con la imagen están llenos de asaltantes de las ideas ajenas.
Un vez una fotógrafa que quería tener un pedestal propio, me confesaba sin rubor que iba a ver que ideas podía copiar de fotógrafos que no fuesen conocidos aquí. Si eran de Tasmania, mejor. Esta falta de ética es tan habitual que ya se ha convertido en un comportamiento aceptado por muchos, y lo definen como interpretar. Incluso llegan a ser más radicales en el expolio, roban una imagen la retocan, la manipulan y ya es su obra original.
Mi gusto por este tipo de imágenes contrastadas, es un reflejo de mi forma de ver la vida.
Me gustan aquellos que son claros, que se comprometen con sus ideas aunque sean radicalmente opuestas a las mías, más que los falsos y los ambiguos.
En el arte me ocurre lo mismo, tienen para mi más valor aquellos que elaboran un discurso propio y lo defienden a contracorriente de las modas, que todos los falsos imitadores que se suben a las corrientes de las ventas.

Ralph Gibson ©

Ralph Gibson ©

Shadi Ghadirian © Miss Buterfly

Shadi Ghadirian © Miss Buterfly

Daido Moriyama ©

Daido Moriyama ©

Robert Frank ©

Robert Frank ©

Entre La Nada y La Farsa

Ralph Gibson ©

Ralph Gibson ©

Celebramos el solsticio de invierno, por lo menos para mi es así. Estos días no significan más que el cambio de estación. Los días empezaran a crecer poco a poco hasta llegar al solsticio de verano. Ahora representa el cambio de un ciclo, el final del año, la reflexión sobre el pasado y la incertidumbre del futuro. No hay nada más que eso, el resto es la gran farsa. Ha sido un año duro, de grandes perdidas, heridas abiertas, cicatrices que te marcan para siempre.

También se han abierto algunos caminos interesantes. Si lo analizo fotográficamente, ahora tengo algunas imágenes que me gustan que no tenía el año pasado, eso siempre es positivo. Por otro lado las leyes de la dictadura han vuelto con el vergonzoso silencio de toda la clase política, más preocupados por no salir  en la fotografía de la corrupción que por hacer una oposición firme y contundente.
Intento aprovechar este tiempo muerto y sin actividad como un proceso de reflexión y organización de los proyectos y las metas futuras. Abstraerse de la presión del entorno es lo más positivo que puedo hacer. Tengo fotografías por realizar y una novela de Robert Walser que me espera encima de la mesa. A los amigos poetas hay que hacerles caso en sus recomendaciones literarias. Ellos dominan el arte de la palabra, remueven nuestras emociones con ellas.

Mañana cuando la mayoría duerma, estaré buscando imágenes de sombras. Me gustan las ciudades vacías y en silencio. Cuando atraviese el parque del Retiro no oiré ni a los jardineros con sus ruidosas máquinas de quitar hojas. no habrá casi nadie, y podré incluso oír mis pisadas y el ruido de las ramas si hace viento.
Perderse por una ciudad vacía, sin tráfico ni gentes, avenidas enteras desiertas. Mientras el sol se elevará por la copas de los árboles proyectando mi sombra sobre el asfalto. Caminar sin nadie al lado, buscando las nuevas ideas y el frescor de la mañana.

El protagonista del Último Tango decía: “No quiero saber tu nombre, nada de ti, ni tu que sepas nada de mi, sólo encontrarnos aquí y amarnos apasionadamente”. Al final, en los momentos decisivos siempre estamos solos, y no queda ni el olor de la piel, ni el sabor de los labios.

Duane Michals ©

Duane Michals ©

František Drtikol. Desire / Deseo, 1928. © Frantisĕk Dritkol

František Drtikol. Desire / Deseo, 1928. © Frantisĕk Dritkol

Rafael Roa © 2012

Rafael Roa © 2012

 

La Desnudez Frente Al Destino

Rafael Roa © 2013

Rafael Roa © 2013

Nos queda la desnudez frente al destino. Las miradas duras y valientes afrontando la incertidumbre. Vivir el día a día sin planes de futuro, caminar por el filo de las injusticias, alimentar la rebelión contra el futuro que nos tienen planificado. No rendirse, ni claudicar, tampoco renunciar a nuestras ideas.
Ser valiente en los momentos difíciles, señalar con el dedo a los farsantes, a los oportunistas que hacen negocios a costa de los males ajenos y ocupan los lugares que no les pertenecen gracias a la difamación.
Todos estos principios que nos pueden servir en la vida, los podemos aplicar a nuestro trabajo creativo y a las relaciones que podemos tener en este ámbito.
Hace tiempo hablaba de las usurpaciones de las estéticas por algún heredero del todo a 100, afortunadamente en ese país también se encuentran grandes artistas como Miao Xiaochun, dueño de un discurso y estéticas propias.

Veo Mulholland Drive, de David Lynch y reconozco las estéticas del new color americano, el uso de la parte por el todo de Ralph Gibson, y la influencia estética de esta película en algunos fotógrafos de la pasada década.

Alimentarse para el trabajo creativo de las estéticas propias, de la cultura que uno adquiere y de las vivencias diarias, es completamente lícito. Como he repetido muchas veces nuestro trabajo es una síntesis de lo que somos. Con todo lo vamos guardando en nuestro interior es con lo que fabricamos nuestras obras. La búsqueda diaria, las experiencias, las sensaciones vividas y los conocimientos adquiridos, todo esto nos sirve para mirar hacia el futuro, racionalizar nuestro discurso, meterle unas gotas de intensidad, y agitando estos ingredientes seguramente obtendremos un trabajo del cual sentirnos satisfechos.

David Lynch © 2001 – Mulholland Drive

Alexandra Catiere

Alexandra Catiere ©

Alexandra Catiere ©

Alexandra Catiere (1978, Minsk, Bielorrusia) es una joven fotógrafa que explora el mundo de los recuerdos construyendo una narración abstracta y no lineal de esos instantes que captura. Su principal trabajo “Here, Beyond the Mists” refleja esa filosofía. Lleno de misterio, utiliza la parte por el todo en algunas escenas recordando a la obra de Ralph Gibson, pero elaborando su discurso propio.

Francois Cheval, curador del Museo Nicéphore Niepce, escribió en el prólogo de esta exposición: “We can conceive of our existence as uninteresting, but not of ourselves as nonexistent. What photography provides is this necessary evidence of destiny and kinship. The reality trapped on the piece of paper is an infinite temporal extension of a self that has already lived a life and now takes the form of a personal, unmistakably private dream.”

Fue el artista Yuri Kuper, su mentor, quien la aconsejo mudarse a Nueva York, estudio en el ICP. Posteriormente trabajó como tercer asistente en el estudio de Irving Penn y responsable del positivado de su obra. Fue seleccionada en el programa “Descubrimientos” de PhotoEspaña 2006. Desde entonces ha realizado exposiciones de su obra y recibido importantes premios y becas internacionales. En la selección de imágenes que nos ofrece en su web, nos presenta una única imagen en color, lo que rompe toda la coherencia de la selección. En muchas ocasiones no son los autores lo que mejor seleccionan sus obras. De cualquier forma deberemos no perder la pista de esta fotógrafa.

Alexandra Catiere © “Here, Beyond the Mists”

Alexandra Catiere © “Here, Beyond the Mists”

Alexandra Catiere © “Here, Beyond the Mists”

Alexandra Catiere © “Here, Beyond the Mists”

Alexandra Catiere © “Here, Beyond the Mists”

Alexandra Catiere © “Here, Beyond the Mists”

Alexandra Catiere ©

Alexandra Catiere ©

Alexandra Catiere ©

Alexandra Catiere ©

 

 

 

 

Fotografiar Las Tragedias / Fotoperiodismo

Manu Brabo © Siria

Manu Brabo © Siria

Comienzo el sábado con dos lecturas recomendadas. Pere Chuliá comparte un artículo de Manuel Recio publicado en Jot Down sobre los orígenes del jazz en Nueva Orleans. El fotógrafo Vincent Bosch me sugiere una reflexión de David Garcia sobre “La estética del fotoperiodismo: la guerra de Siria.

David Garcia se plantea unas interrogantes sobre si se deben fotografiar los conflictos o las atrocidades desde un punto de vista estético, si es necesario dotar de una cierta belleza a ese tipo de hechos trágicos.
Nunca me he encontrado ante ese dilema, y podría decir que prefiero la opción de intentar hacer buenas fotografías a aquella de jugar con un cierto sensacionalismo macabro.
Es decir, encuadrar la muerte de los otros con una óptica angular que acentúe la tragedia en primer plano produciendo un incremento visual de la tragedia.
Woody Allen divide a los humanos en dos categorías, los que pertenecen al mundo de lo horrible, que son las víctimas de las barbaridades generadas por el hombre y la categoría de los miserables donde nos encontramos todos los demás.
Sobre las preguntas que lanza al aire David Garcia creo que los fotógrafos a los que pone como ejemplo en su artículo hacen su trabajo de la mejor manera que creen de se debe hacer. Producen buenas imágenes que no rebajan el dramatismo de la guerra ni lo presentan como algo idílico, simplemente son testigos de esa realidad y la cuentan según su propia perspectiva.
Podemos decir que estos profesionales nos presentan las imágenes de lo horrible a los miserables que consumimos esas noticias.
El negocio de la información muestra la actualidad a una velocidad vertiginosa, lo último es lo que más vende, esas noticias frescas se repiten hasta su saturación y se caen de la portada por la aparición de otras nuevas. Es como enterrar los conflictos que se caen de la portada, y desterrarlos al cajón del olvido.

Algunos de mis trabajos me los planteo bajo la premisa de “sólo existes cuando te veo”, y el mundo de la información sigue esos mismos planteamientos. No vemos el horror, pues no existe.
He decidido usar esta excelente imagen de Manu Brabo, sólo nos muestra su mano inerte de un soldado abatido con unos papeles, una tela, y lo que parece ser un billete roto. Manu Bravo elige la parte por el todo, oculta el rostro del soldado muerto y más detalles sobre quien puede ser o a cual bando pertenece. Con esta narrativa visual que me recuerda a los planteamientos de Ralph Gibson. Manu Brabo nos muestra la muerte sin necesidad mostrar las miradas inertes de las víctimas.

Mirar Los Cuerpos

Jock Sturges ©

Jock Sturges ©

El otro día al salir de un cabaret surrealista y mítico de Zaragoza, “El Plata”, constaté al comentar con un amigo, las diferentes valoraciones que tenemos las personas sobre los cuerpos desnudos, el deseo y el sexo.
Lo que a unos nos puede parecer normal y no vemos nada oscuro en la exhibición de un cuerpo desnudo, en un entorno natural o de un streep tease en un cabaret, a otros les puede parecer ofensivo o subido de tono.
Las valoraciones morales de las personas y las religiones condicionan como nos acercamos a sexo, como disfrutamos nuestros deseos y como reaccionamos ante la exhibición de un cuerpo desnudo.
El desnudo siempre ha sido objeto de la creación artística y los artistas en su gran mayoría lo han reflejado con naturalidad y en muchos casos cargado de erotismo.
Incluso el arte denominado religioso no se ha librado de la relación entre el “eros y el tánatos”.
En la Venus anadiómema de Ingres de 1848 y el nacimiento de Venus de William-Adolphe Bouguerau de 1879, nos muestran la misma belleza y un similar enfoque respecto a la relación entre el erotismo y el cuerpo.
En cualquier representación de un cuerpo desnudo en el arte se ha intentado alimentar el deseo hacía las formas sensuales de la desnudez, en definitiva despertar el deseo mostrando la belleza de las formas.
Las diferentes formas de representar a Eva, en las fotografías de James White (2004) o Richard Avedon (1981) se aleja de las diferentes visiones de esta escena de la mitología religiosa, que cargaban a este personaje con la culpa de la perdida del paraíso y como portadora del pecado. En las fotografías que he comentado anteriormente sólo se representa la belleza de un cuerpo de mujer rodeado por una serpiente que podemos interpretar como una metáfora de la posesión sexual.
Hay un alejamiento narrativo cuando nos liberamos del punto de vista de la religión y enfocamos estos temas mitológicos desde una perspectiva puramente estética.
La belleza de los cuerpos, la contemplación de estos con todas sus imperfecciones, o una mirada diferente que se acerque al deseo y a la representación de la posesión sexual.
¿Que nos muestra Araki, con sus mujeres atadas y suspendidas, sólo una tradición ancestral sobre el arte del bondage o está implícitamente reflejado el sentimiento de posesión sexual?
Mostrar el cuerpo, sus diferentes opciones de enfocar el tratamiento del desnudo va ligado a las ataduras y las creencias que el artista arrastra en su interior.
Mirar los cuerpos y acercarse al deseo con la naturalidad de algo cotidiano es bajo mi punto de vista lo más sano que un individuo puede hacer.
No hay nada oscuro en las formas del cuerpo, ni en su representación visual, ni tampoco en mostrar los sueños y los deseos que alimentan nuestras pasiones.

René Groebli ©

René Groebli ©

Erwin Olaf ©

Erwin Olaf ©

Edward Weston © Charis Wilson

Edward Weston © Charis Wilson

Ralph Gibson ©

Ralph Gibson ©

Nobuyoshi Araki ©

Nobuyoshi Araki ©

 

 

 

Mi Relación Con El Retrato / Segunda Parte

Rafael Roa © 2012
Tanit Salvadó, Actriz

Siempre me interesó el retrato desde que comencé mi aprendizaje de la fotografía. La fascinación por una mirada que atravesase mi cámara y se quedase incrustada en la película . Después toda la mística del proceso químico, el revelado del negativo, y antes de que se seque ya habías imaginado como sería el positivo. Y luego, el encanto del cuarto oscuro, ver como aparecía la imagen en la cubeta. Para mi el retrato era conseguir una buena mirada acompañada de una luz que lo potenciase. En aquellos años miraba una y otra vez los retratos de Irving Penn y Richard Avedon. Me interesa definir al sujeto y relacionarme con él, quiero que en esos momentos en los cuales intento que él me de algo que realmente le defina, o que sea una mirada que transmita su verdad de ese instante, y que yo sea capaz de captar las sensaciones del momento.
Siempre quería que mis retratos no pasasen inadvertidos. Quería captar miradas, gestos, intensidad, y que luego no pudiese apartar los ojos de aquellas fotografías.
Pero un día conocí a Gabriel Cualladó, sus fotografías y sus apasionados debates en los concursos sociales de la RSF.
Acompañado de Pepe Puga y Rafa Ramirez, Cualladó nos enseño un trabajo de reportaje hecho en Paris en los años ’60. Ese trabajo no tenía que envidiar nada a los reportajes de los grandes mitos como William Klein o Cartier Bresson.
Era excelente. Pero cuando vi el retrato de ese hombre sentado al lado de una bicicleta de transporte con sus compañeros apoyados en ella y sin sus cabezas me di cuenta que hacer un retrato era algo más que un primer plano. Se pueden hacer muchas consideraciones sobre el retrato, desde el clásico que todos conocimos a los retratos conceptuales de Ralph Gibson en los que usa una parte por el todo del sujeto.
Toda la fotografía contemporánea esta llena de autores que realizan retratos de ficción basados en recrear una situación o inventarse la actitud de un sujeto.
Y todos ellos producen imágenes sugerentes para el espectador. Todos ellos han recibido las influencias de Hopper, igual que Canalletto se ayudo de la cámara oscura con una lente para pintar sus famosas perspectivas venecianas, tecnología y estéticas anteriores en ambos casos.
El retrato ha evolucionado desde el siglo XIX y los avances tecnológicos han influido en este desarrollo. Los cambios estéticos de la fotografía han producido cambios similares en el retrato. Se han creado nuevas formas de acercarse al genero.
Esta mañana me preguntaban en twitter sobre si se pueden considerar retratos las fotografías de Pieter Hugo. Por supuesto que si, cuando alguien mira a una cámara está ofreciendo algo de si mismo de forma voluntaria. El que posa puede intentar fingir y protegerse, o como en los retratos de los africanos que hace Hugo mirar a la cámara con naturalidad o una altivez desafiante.
Cuando nos proponemos realizar retratos nos vamos a definir con los sujetos que vamos a fotografiar. Unos autores pueden buscar retratos de gentes sencillas que habitan en su entorno, como casi todos los fotógrafos de las generaciones anteriores de este país.
Otros pueden dedicarse a hacer castings buscando rostros peculiares o desgastados por el tiempo, que tienen tanta fuerza que sólo tienes que poner una luz lateral y disparar la cámara.
Y otros pueden encontrar esas miradas en los conflictos diarios que se producen en el planeta cada día.
El final es el mismo en cada caso, da igual si es algo escenificado, más conceptual, o una instantánea al borde de la desesperación, o una mirada que surge entre las sombras de un claroscuro, la mirada, el gesto o una sombra nos definen. Todos aquellos que han representado miradas y gestos a lo largo de la historia, han sentido esa fascinación por representar con una imagen a quien estamos viendo. Queremos poseer para siempre esa mirada.

Rafael Roa © 2012
Emma Henriquez Ramirez, actriz y Patrick Martino, actor

Alejarse De La Realidad

Rafael Roa © 2001 – Hidden Desires

Hoy preparando la nota de prensa de Antonin Artaud me encuentro con esta frase de Jean Cocteau “la única obra que triunfa es la que fracasa”. Estos conceptos siempre atenazan a los artistas, el triunfo, el reconocimiento en el lado positivo de las valoraciones sociales. Enfrente el fracaso, la marginación y el aislamiento, y en toda esa batalla, el sujeto que pretende crear una obra artística y que muchas veces se enfrenta a sus obsesiones interiores.
En cualquier tipo de obra surgen los fantasmas del autor, su posicionamiento frente a la sociedad, la aceptación de la integración en el sistema o su enfrentamiento y marginación contra él.
Diane Arbus reflejaba en sus obras su opinión sobre la sociedad en que vivía. No era casual los personajes que elegía para fotografiar. Todos ellos representaban su rechazo a una sociedad que les marginaba.
Definir la locura como la perdida de la realidad social e individual es un concepto simple. Aquellos que aceptan el pesebre del poder y viven siendo obedientes y sumisos sin salirse de la fila no tienen estos problemas. Sólo los que cuestionan el sistema de una forma u otra sufren las consecuencias de todo tipo de marginación. El sistema, el mercado lo corrompe todo al servicio del poder único.
Los sueños repetitivos de Arbus, la locura de Artaud, o el internamiento voluntario de Yakoi Kusama en un psiquiátrico como modo de vida, son modos de rechazo a todo aquello que les rodeaba y les oprimía. Los que sufren son aquellos que tienen un espíritu de rebelión y cuestionan las injusticias que diariamente ven a su alrededor. Ellos encuentran sus refugios en la perdida de la noción de la realidad que les rodea. Viajar a otros mundos que enlazan con los sueños y las utopias revolucionarias, personales y colectivas.

Diane Arbus ©

Viajar al interior de uno mismo y reflejar en imágenes lo que ocurre. Negarse a rendirse y aceptar las normas y las sonrisas estúpidas de aquellos que te desprecian. Weegee ocultaba sus soledades en los cadáveres que fotografiaba y en los besos de los otros. Era un voyeur de la vida y de la muerte. Otros escriben poemas sin finales felices, no existen la métrica de la poesía que representa el orden social. Los versos fluyen libremente como un caos que cuestiona todo tipo de ataduras.

El poeta Angel Presa Yobre escribe lo siguiente en su libro “Extraños En El Corazón Del Viento”

La mano explora el enclave de la demolición.
Los gusanos penetran los túneles de la infancia.
Horas y lugares se engañan y el náufrago
que alcanza las orillas reclama
un sitio en el olvido.

Weegee ©

En muchas ocasiones no todos llegan al final del viaje. Desde sus mundos interiores cuando creen que ya no pueden cambiar nada, abandonan antes de llegar a su destino. Otros siguen en la trinchera hasta el final, da igual que el lodo les cubra las rodillas y las tormentas sean cada vez más fuertes. El paraíso no existe nada más que en nuestro interior. No hay una vida feliz al otro lado de la colina, porque lo más interesante es sentir todas las experiencias del viaje, y por supuesto no rendirse jamás. Los moteros de Raplh Gibson me dan un soplo de libertad, el sueño de encontrar una carretera sin fin.

Ralph Gibson ©

Los Asesinos Nos Esperan Ocultos En La Penumbra

Ralph Gibson ©

Esta imagen de Ralph Gibson me ayuda a escribir el post de hoy. Pensaba publicar uno sobre el trabajo de Sante D’ Orazio, un fotógrafo norteamericano habitual de las revistas de moda y catálogos de diseñadores en los años ’80 y ’90. Veo algunas producciones de Vogue Italia que tengo por casa y siempre me pareció un fotógrafo con menos personalidad que todos los de moda que os he mostrado antes.
Ralph Gibson es un grande de la fotografía, su imagen me anima a meterme en el mundo de la abstracción del desnudo, de la limpieza de las lineas, del cuerpo como simple objeto estético moldeado por las luces y las sombras.
El cuerpo como objeto, vaciarlo de todo tipo de contenido, sólo formas, no hay eros, nada que nos produzca una emoción ajena a la estética de las huecos ocultos. No hay contexto, sólo son espacios, similar a las notas a veces inconexas de la música contemporánea que forman un discurso musical abstracto. Interpretar el cuerpo, encerrar el deseo, alejar las formas de todas las pasiones y los sueños.

Encerrar todo los sentimientos bajo grandes capas de dolor y soledad, aislar los recuerdos, recordar las siluetas, mostrarlas, recrearse en los olores y las texturas para tu propia intimidad. Sólo mostramos a los otros, lo abstracto, esconder el deseo para siempre en el hueco de un árbol, y silenciar el viento con una sinfonía inarmónica. Bill Brandt distorsionaba el cuerpo, alejaba el deseo del puritanismo rancio de una sociedad dividida en clases y ordenada por un protestantismo usurero.
Eiko Hosoe usaba la abstracción con la misma facilidad que Mishima limpió su honor derrotado, con un suicidio tan honorable como estéril. Peter Greenaway rescata la historia de un cuadro de Rembrandt, lleno de sombras que ocultan a asesinos codiciosos de poder y riquezas.

Mi amigo, el poeta Ángel Presa Yobre, escribe en su libro “Extraños En El Corazón Del Viento”

El corazón cautivo
no siente
la caricia del mar

Eran dichosos 
manos de aire y lágrimas de azúcar
antes de padecer 
el fracaso del tiempo

El tiempo nos apuñala por la espalda en una noche de luna llena, por eso es mejor no dar pistas de nuestras miserias, a los asesinos que nos esperaran ocultos en la penumbra.
Los grandes maestros lo sabían, se refugiaron en la abstracción, en las sombras que invaden a las luces para ocultar sus miserias. Yo haré lo mismo.
Gracias, Ralph Gibson.

Rafael Roa ©

Rafael Roa ©

Ralph Gibson

Ralph Gibson ©

Ralph Gibson (1939, Los Angeles) es uno de los fotógrafos más contemporáneos de los años ’70. Fue un innovador en aquella época y un adelantado a su tiempo.
Su forma magistral del dominio de la semiótica de la imagen, el uso de la parte por el todo, el misterio narrativo de sus obras, hacen de su trabajo algo único y completamente diferente.
Maestro en el uso de la metáfora, sus fotografías nos han causado desde curiosidad, misterio y el miedo al desenlace de los enigmas que planteaba al espectador.
Gibson hace literatura visual, plantea las historias, las desarrolla y después deja los finales abiertos en muchos de los casos, para que nosotros tratemos de buscar una salida.

Ralph Gibson © Somnambulist

Esta imagen de su serie “Somnambulist” fue la primera que vi en un libro sobre el “Darkroom” de los fotógrafos. Después me interesé por su trabajo,  rebuscando, y por la información que me llegaba, me fui adentrando en sus obras. En aquel tiempo sus fotografías suponían una ruptura formal y estética, de todo lo que estábamos acostumbrados a ver. Mi cultura fotográfica se basaba en el fotoperiodismo, Avedon, Penn y algún fotógrafo más que en este momento no me acuerdo.
Era algo diferente, atrevido e inquietante y ofrecía otras alternativas antes de ir al Rastro a fotografiar a los charlatanes de la época. Gibson me planteó por primera vez, la necesidad de pensar antes de coger la cámara, de buscar una idea y trabajar sobre ella.

Ralph Gibson ©

Ralph Gibson ©

Este autor que lleva toda su vida trabajando con una Leica MP, no ha modificado su sistemática, ni ha cambiado de herramienta. Nos enseña que lo mas importante son las ideas que cada individuo pueda desarrollar. Que el acto fotográfico no es sólo un movimiento reflejo por el cual somos capaces de atrapar “el momento decisivo”, que hay algo más a la hora de plantearse una narración visual.

Ralph Gibson ©

Ralph Gibson ha tenido una vida trepidante, pero para esos detalles podéis buscar otras fuentes, a mi lo que más me interesa de él es todo aquello que me provocó en mi juventud ver sus obras.