Evelyn Bencicova

La inquietante belleza de la pulcritud.

Evelyn Bencicova ©

Evelyn Bencicova (Bratislava, 1992) es una fotógrafa y directora de arte. Sus obras están realizadas con una estética pulcra, inquietante, que se completa en su mayoría con un tratamiento de luces planas, carentes de sombras, contrastes, y con un suave color pastel. La estética de su trabajo es muy reconocible, pero a su vez no podemos evitar comparar la similitud visual con su compatriota Maria Svarboba. Casualmente las dos tienen una web similar, que coinciden incluso en la maquetación y el estilo en la página de su presentación personal.

Evelyn Bencicova ©

Aunque la obra de Evelyn Bencicova me resulta mucho más inquietante y misteriosa; incluso algunos de sus trabajos tienen un punto de sofisticada transgresión, con imagénes tratadas con una perfección técnica y estética. Bencicova estudió en la Universidad de Artes Aplicadas en Viena, y su formación se hace visible en las estructuras de sus obras.

Evelyn Bencicova ©

Sus obras son puestas en escena, cuidadas hasta el mínimo detalle y con un excelente trabajo de post-producción. Se produce un idilio inmediato entre sus imágenes y el espectador, y es difícil no dejarse atrapar por el misterio de las mismas.

Evelyn Bencicova ©

En su web no hay una separación entre la obra personal y los trabajos comerciales o de fotografía de moda, y en su última publicación para el VOGUE CS, sus imágenes me recuerdan al trabajo de Eugenio Recuenco. No hay un tratamiento creativo diferente entre su trabajo personal y los encargos comerciales.

Evelyn Bencicova ©

De todas formas, su trabajo resulta increíblemente atractivo, conoce perfectamente los secretos de la dirección de arte y consigue unas imágenes libres de grietas o errores. Son obras compactas, que destacan por esa perfección insultante en la materialización de las ideas. Su trabajo comercial, reconocimientos, y exposiciones de sus obras es bastante extenso pese a su juventud. (1)

Visitar su web es de obligada visita.

Evelyn Bencicova ©

Trayectoria

(1) El trabajo comercial y artístico de Evelyn ha aparecido en artistas como Vogue Portugal, Vogue Czechoslovakia, Vogue Korea, ZEIT Magazine, The Gentlewoman, ELLE, Dazed & Confused, GUP, HANT y Metal Magazine. Su trabajo ha sido publicado en prestigiosos libros internacionales de fotografía y en varias plataformas en línea (Juxtapoz, iGNANT.com, Fubiz media) y ha participado en exposiciones individuales y colectivas en Estocolmo, Londres, París, Berlín, Viena, Milán, Ámsterdam, Praga y Roma.

Evelyn Bencicova ©

(1) En 2016, Bencicova recibió los prestigiosos premios Hasselblad Masters y Broncolor GenNext. También fue seleccionada y premiada por LensCulture, fotógrafo independiente, Gomma Grant, Life Framer y OFF Festival. Su película de moda “Asymptote” (2016), creada conjuntamente con Adam Csoka Keller, recibió el premio “Mejor Nueva Película de Moda” en el Fashion Film Festival Milano 2017, y se presentó en SHOWstudio Fashion Film Awards, el Festival de cortometrajes austriaco-estadounidense. y en A Shaded View on Fashion de Diane Pernet.

Evelyn Bencicova ©

 

Graciela Iturbide en Alcobendas

Graciela Iturbide © 1969

Graciela Iturbide (México, 1942) es uno de los grandes nombres de la fotografía mejicana. Ha realizado un trabajo de carácter documental pero con grandes dosis de poesía. Sus imágenes son evocadoras, llenas de una belleza plástica y emocional que impactan profundamente con el receptor de las mismas. Alumna de Manuel Álvarez Bravo moduló su forma de fotografiar alargando el tiempo en su forma de plantear su acto fotográfico.

La calma, la pausa, la contemplación y las metáforas aparecen en su extensa obra que ido paralela a su vida. Su obra ha sido expuesta en los museos más importantes del mundo, obteniendo grandes premios entre los que destaca el Premio Hasselblad en 2008.

Estará en Alcobendas en miércoles 23 de mayo para dar una clase magistral en el Centro de las Artes, y con posterioridad inaugurar su exposición con motivo del Premio Internacional de Fotografía de Alcobendas que le fue otorgado en 2017. Por motivos de agenda se ha retrasado su presencia en Alcobendas hasta hoy.

Graciela Iturbide © de la serie Seris

El Premio

El jurado reconoció de manera especial la forma de abordar con firmeza y claridad los sistemas socioculturales de la cultura mexicana en toda su dimensión. En cada uno de sus trabajos encontraron narración, intimidad, magia y sobre todo franqueza, experiencias únicas e irrepetibles a través de sus complicidad en sus propuestas visuales.

Por todos estos valores y de forma unánime el jurado, compuesto por:

Pablo Juliá (Editor gráfico y exdirector del CAF Centro Andaluz de la fotografía), Margarita Sánchez (Coleccionista), Juan Manuel Castro Prieto (Fotógrafo, Premio Nacional de fotografía 2015), Laura Revuelta (Redactora Jefe de ABC Cultural), Belén Poole (Coordinadora del Centro de Arte Alcobendas), José Mª Díaz-Maroto (Conservador de la Colección de Fotografía Alcobendas) e Ignacio García de Vinuesa (Alcalde de Alcobendas) y actuando como secretaria del Mismo Yolanda Sanchís (Gerente del Patronato Socio Cultural del Ayuntamiento de Alcobendas), determinó otorgar el Premio Internacional de Fotografía Alcobendas en esta quinta edición a Graciela Iturbide.

Graciela Iturbide © La señora de las iguanas

La exposición

La exposición recorrerá su extensa trayectoria. Setenta fotografías nos mostrarán sus imágenes más icónicas. Tendremos una completa visión de los trabajos del desierto de Sonora, Juchitán, las matanzas, de cabras, los pájaros, el baño de Frida, sus viajes y autorretratos.

Esta exposición ha sido comisariada por José María Díaz-Maroto y Belén Poole. Es una ocasión para ver y oír a esta autora imprescindible de la historia de la fotografía de la segunda mitad del siglo XX.

Graciela Iturbide © Autorretrato 1979

Graciela Iturbide © Carnaval

Gabriel Cualladó

Gabriel Cualladó, París 1962

Gabriel Cualladó, París 1962

Gabriel Cualladó (Massanassa, 1925 – Madrid, 2003) es uno de lo los fotógrafos más importantes de la fotografía española que pertenece a la generación de la posguerra. Miembro de la Real Sociedad Fotográfica de Madrid desde 1956, y del Grupo La Palangana y AFAL.

Podemos considerar que fue autor destacado de esa generación de artistas que formaron los cimientos del desarrollo de la fotografía española en la segunda mitad del siglo XX. Gran amigo de Paco Gómez, ejerció de fotógrafo aficionado durante toda su vida, teniendo una mirada privilegiada para reflejar todo aquello que quería retener con su cámara. Retratos, instantes efímeros de la vida, su entorno familiar y los viajes fueron entre otros los temas que desarrolló.

Fue un fotógrafo con una gran cultura visual, compraba revistas en el extranjero, y procuraba estar informado de las tendencias de la fotografía, investigaba y trabajaba con pasión. En 1962, viaja a París con un grupo de fotógrafos españoles invitados por el Ministerio de Cultura Francés para hacer un reportaje de la ciudad. Allí surge la mirada moderna del artista realizando un reportaje que supuso una ruptura estética y narrativa con la forma en la cual se fotografiaba en este país.

Su mirada está a la altura de los trabajos que William Klein realizaba en aquellos años. Tuve la suerte de ver parte de aquellas fotografías en 1980, en el estudio de Pepe Puga. Con posterioridad, Pepe Puga, Rafael Ramírez, y yo fundamos la Galería Image en Madrid e inauguramos con una exposición de Gabriel. Era un hombre cercano que como otro grande de esa generación Paco Gómez influenciaron de forma decisiva a mi generación.

En sus imágenes podías percibir esas sensaciones intensas que recibes cuando un fotógrafo lo entrega todo en el acto fotográfico. Eso es recibido por el espectador, y ese es el Punctum del que nos hablaba Roland Barthes. Gabriel Cualladó comentaba que sus negativos cabrían en una caja de zapatos, muchos creemos que es una exageración.

Exposición

En la excelente retrospectiva de su obra, comisariada por Antonio Tabernero, sitúa este periodo de su obra entre los años 1956-1994.

Podemos ver a un Gabriel Cualladó en plenitud creativa con imágenes directas, intimistas, que inmediatamente producen esa relación emocional intensa, y a la que se vuelve con calma y reposo para disfrutar de la composición, el claro oscuro y las miradas de sus personajes. Hay melancolía y desesperanza, las calles destruidas, los rostros desgastados por el tiempo y una falta de futuro subyacen en el ambiente.

En los años 1980-81 realiza su serie del Rastro madrileño, un trabajo lleno de silencios y fuerza narrativa. El claroscuro sustenta la base estética de las obras. En 1994 se le otorga el Premio Nacional de Fotografía. Ahora tenemos la oportunidad de ver una excelente retrospectiva de su obra en la sala del Canal de Isabel II en Madrid hasta el próximo 29 de abril. El catálogo es imprescindible.

Gabriel Cualladó, 1968, El Fitu

Gabriel Cualladó, 1958, Clemente

Autorretrato, 1956

Límites

Rafael Roa © 2018 / De la serie Off Limits

El tiempo se suspende en el final de la vida entre el ser y dejar de ser, ese límite no visible entre dos mundos irreconciliables, como la luz y la oscuridad. El límite como frontera, como paso a otro estado físico y también el límite de la prohibición, la barrera que impide el paso y protege posesiones o estados.
Lo efímero, como concepto de pérdida eterna en la vida, todos los actos que realizamos dejan de ser no visibles.

Ese sueño imposible de eternizar lo efímero, de retener el tiempo de felicidad y pasar a la velocidad de la luz los instantes de pesar que oscurecen nuestra vida.

El límite como sinónimo de prohibición continua, de represión individual o colectiva en beneficio del poder que nos controla y dirige. Pero a pesar de todo no hay límites en el pensamiento propio, en la producción de esas imágenes no visibles que sólo nosotros somos capaces de ver y modificar a nuestro antojo. Ese es el único espacio de libertad que nos queda, nadie puede controlar nuestra capacidad de imaginar, de pensar y de reflexionar íntimamente alejados de todo y de todos.

Y vuelvo a darle vueltas a la cita de Paul Klee sobre los diferentes estados no visibles que nos encontramos en nuestro recorrido por la existencia y no-existencia. Algo similar ocurre con las imágenes, son visibles aquellas que materializamos, ese instante de tiempo retenido que la fotografía captura, ya está enterrado en el pasado.

Esa fascinación que nos seduce de esta herramienta, de eternizar los recuerdos, ese fugaz acto en el cual la luz atrapa el instante y nos deja un objeto dispuesto a ser manipulado e interpretado por el autor. Jugar con esa imagen latente o con ese archivo digital y proceder a nuestro antojo.

El resultado final se alejará infinitamente del momento vivido, ya imposible de volver a ver. Todo lo que nos queda es una captura que sólo imitará lo vivido y nos lo acercará vagamente.

Los límites vuelven a actuar para impedirnos recrearnos en las imágenes del pasado, igual que jamás volveremos a sentir el tacto de la piel que amamos en nuestra juventud.

El Triunfo Del Mercado

Alekséi Gan, 1922

Cuando Alekséi Gan escribió el Manifiesto Constructivista en 1922 creía firmemente en que la revolución del arte debería ir en paralelo a los cambios sociales y económicos de la revolución de 1917. Criticaba con dureza a los miembros del partido comunista por su falta de preparación para abordar estos cambios.

En 1941 acabó en una campo de concentración en Siberia donde supuestamente murió. Stalin, unos de los grandes asesinos de la historia acabó con todo aquello que no entendía y que posibilitase cualquier florecimiento del pensamiento crítico que pudiera poner en peligro su liderazgo. Todos los movimientos sociales del siglo XX han sido aplastados de igual forma, se hayan producido en Europa o en cualquier otro lugar del planeta.

Quizás las vanguardias fueron el último soplo de libertad  y de crítica al sistema. Después de todo aquello lo único que se ha producido es un control del capitalismo que ha amansado cualquier expresión artística integrándola en el mercado. El arte en occidente se ha ido convirtiendo en el refugio de inversores dudosos y en una producción de objetos meramente inofensivos.

En el antiguo telón de acero se resumía en el culto al líder y al sistema dictatorial de una cúpula que su único interés era mantener el poder como fuese. En ambos bandos la actitud del poder fue la de eliminar cualquier pensamiento crítico. Hablar de lo banal en el arte contemporáneo es hablar de una generalidad de la producción artística.

Nercado del arte

En el mercado del arte, el filtro es atroz para que nada se les cuele bajo los focos, por lo tanto el poder como siempre ha hecho, ha sometido a las supuestas elites culturales a aceptar sus normas. Podemos sugerir que la ideología triunfante es la estupidez, a la que prestigiosos pensadores le dedican reflexiones sobre la misma y el arte contemporáneo. La estupidez como forma de vivir aletargado.

Uno de los aspectos más enigmáticos del arte contemporáneo es su estupidez. Un punto de partida, sugerido por los análisis de Foucault, Deleuze, Barthes, Bataille, Rosset y Baudrillard, consiste en evitar oponer la estupidez a la inteligencia. La inteligencia no puede dar cuenta de la estupidez. (1)

La estupidez es la expresión simple del idiota que se ha instalado en la masa como la adoración diaria de todo aquello que llaman cool. Es cool todo lo que se incita a poseer o imitar para tener el éxito social, que nos haga entrar en el bienestar económico y nos aleje de un origen humilde que queremos borrar.

La estupidez, la necedad, son lo no-pensado del pensamiento, su parte maldita, su dimensión heterológica. La palabra idiota recoge este sentido, es, al decir de Rosset, aquello “simple, particular, único”, incapaz de reflejarse en el espejo de la inteligencia, de duplicarse en el espacio de lo categorial.

La estupidez carece de doble en el espacio especulativo, como un vampiro, no conoce el estadio del espejo. Impotencia de la inteligencia, en un gesto desesperado, no hará más que reducir, tramposamente, la idiocia  de la estupidez al error, a la falsedad, condenándola sin siquiera haberla visto directamente a los ojos. (2)

Por lo tanto es fácil que triunfe la estupidez, en una sociedad en la cual se oculta el conocimiento y que los contenidos televisivos sirven para alienar a las masas. De nada ha servido la crítica de Nam June Paik al medio televisivo, de la misma forma que de nada sirvió el diario de la guerra (Kriegsfibel, 1955) de Bertolt Brecht para concienciar de los horrores de la Segunda Guerra Mundial.

La poca visibilidad de ambos mensajes y lo alejados que se encontraban del interés de la población por sobrevivir día a día los han hecho invisibles. Por lo tanto el triunfo del mercado de las artes decorativas y la eliminación de cualquier tipo de pensamiento crítico son las características principales del mercado del arte en la actualidad. Todo se puede vender e integrar en el sistema, sólo hay que convertirlo en un objeto de consumo.

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(1) – (2) http://www.henciclopedia.org.uy/autores/FGimenez/EroticaBanalidad.htm

Charo Corrales, Dos Horas Bordando Arte

Charo Corrales© - Dos Horas Bordando Con Arte

Charo Corrales© – Dos Horas Bordando Con Arte

Charo Corrales (1968, Cádiz) es una artista multidisciplinar formada en Inglaterra y que ha realizado la mayor parte de su obra en Sevilla donde vive. Su trabajo aborda la identidad como mujer y reivindica en su obra el derecho de libertad y expresión personal, y el feminismo forma parte del discurso de su trabajo. Todo tipo de lucha por unos derechos irrenunciables están presentes en sus obras. La fotografía, el vídeo, la instalación y la performance  son los medios por los que expresa sus ideas. Charo Corrales lleva trabajando un tiempo en una serie “Cada Día Un Retrato” que aborda todos los temas sobre la identidad individual.

Ha presentado en Madrid los días 17 y 18 de Febrero en La Juana Gallery su performance “Dos horas bordando Arte”. El trabajo performativo es un arte efímero que se viene desarrollando desde el famoso Café Voltaire de Hugo Ball en 1916 y que dio origen al movimiento dadaísta. Como todo arte de escena si no se registra mediante procedimientos audiovisuales sólo quedará en la memoria de los espectadores que han asistido a la representación. En las performances de Charo Corrales siempre está presente la defensa de la igualdad de género, la crítica política y social, y también la expresión de su mundo interior. Sus performances en muchas ocasiones son el medio para expresar ideas y conceptos, y su cuerpo es el medio mediante el cual los lleva a cabo. Muy pronto tendremos el vídeo de está actuación grabado por Chema Sanmorán y que estará disponible en su canal de Vimeo y se incorporará a este post.

“Dos horas bordando Arte”

Charo llevará una camiseta serigrafiada con la frase “Soy una puta del arte”, bordará en silencio la palabra Arte nueve veces en un trozo de tela rectangular con un bastidor con pie. En esta tela previamente estarán bordadas palabras que el publico podrá ver individualmente, sólo cuando la obra esté concluida después de las dos horas se podrá leer la frase completa. Charo se la pondrá sobre los hombros a modo de chal y mostrará de espaldas al público el resultado final. La performance está inspirada en un juego‐broma de niños, que consistía en hacer escribir a alguien palabras que se iban tapando una vez escritas para luego pedirle que leyera el resultado final.

Hace mucho tiempo que te estoy tomando el pelo

Frío  Frío      Frío   Frío Frío Frío  Frío    Frío  Frío

El resultado final de la performance sustituirá la palabra frío por arte.

Charo Corrales © - Dos Horas Bordando con arte.

Charo Corrales © – Dos Horas Bordando con arte

El Último Baile

Rafael Roa © 2015 Defeated

Rafael Roa © 2015
Defeated

La fotografía es la herramienta que utilizo para expresarme, mis ideas, sueños y sensaciones se reflejan en ellas y ahora después de tantos años es cuando controlo lo que quiero decir. Recuerdo mis inicios, salía por Madrid con mi Asahi Pentax, fue mi segunda cámara, buscando curiosamente cualquier cosa o situación que me llamase la atención. No había discurso, ni conocimientos estéticos y técnicos por mi parte, aprendía a base de errores. De esta forma han ido pasando los años, cada vez con más conocimientos y perfeccionando mi forma de trabajo. El viaje ha sido intenso hasta aquí, lo he vivido plenamente y lo sigo haciendo. Ahora no tengo objetivos inmediatos, sólo disfrutar de lo que hago cada día. Lo único que me agobia es todo lo que me queda por aprender. La fotografía tiene una relación directa con el tiempo en el cual vivimos, refleja el pasado inmediato que se convierte en un recuerdo, un documento de una época o una definición personal del propio fotógrafo.

Vivimos tiempos convulsos, siempre lo fueron y las brutalidades criminales que los seres humanos ejecutan se repiten siglo tras siglo y generación tras generación. Nos encontramos frente a una nueva ofensiva para el exterminio del pensamiento crítico y hacia la implantación de una obediencia sumisa propia de autómatas. La cultura dirigida como una actividad de ocio más y la masificación de los productos de consumo seudo-artísticos como adquisiciones decorativas carentes de ningún discurso reivindicativo. Las redes sociales que comparten millones de imágenes al día en un acto masivo de adicción a esa nueva moda del postureo sea donde sea. Visibilidad, marca, perfiles, seguidores e influencia son las nuevas consignas que el sistema usa para que el dios del mercado reine sobre el planeta.

¿Qué pasa con las víctimas, los asesinados en África, los envenenados por plagas industriales, la muerte programada de personas o la exclusión social? ¿Sirven de algo las imágenes de esos horrores?

Para nada, las asumimos con la naturalidad de cualquier acto cotidiano. Las imágenes debido a la saturación en su visibilidad carecen de cualquier impacto que produzca una reacción social en cadena o sirvan para concienciar a la población. Cada palo aguanta su vela y todo sirve para anular a un competidor en un trabajo, incluso la difamación. Los surrealistas apoyaron a una anarquista de su tiempo, Germaine Berton en una acción violenta contra un ultraderechista de aquella época, querían cambiar el mundo o por lo menos tenían la intención teórica de hacerlo. Ahora todo se maneja en códigos que a mi me interesan muy poco, por eso dedicaré mi tiempo a intentar ser coherente con los planteamientos que me han traído hasta hoy.

1924, Apoyo de los surrealistas a Germaine Berton

1924, Apoyo de los surrealistas a Germaine Berton

Autores y Fotógrafos

Chema Madoz ©

Chema Madoz ©

Abordar este debate y aclarar algunos matices sobre este tema es relativamente sencillo, ver esa diferencia es tan simple como comparar el mundo de la fotografía con el mundo de la tecnología. Pasar de ser un fotógrafo a convertirse en un autor depende si se consigue crear un lenguaje propio que te haga sobresalir de la mayoría. En el mundo de la tecnología hay empresas que producen esos avances y otras que siguen reproduciendo esquemas del pasado en la fabricación de sus productos.
Ningún fotógrafo se convierte en autor de la noche a la mañana, hay años de trabajo en la búsqueda de una estética y lenguaje propios. Nunca vas a asistir a un curso, taller o master y salir de allí siendo un autor. Eso forma parte de un recorrido individual de cada uno y sólo una minoría consigue dar ese salto y destacar del resto.
El primer error que cometemos es la falta de autocrítica sobre aquello que denominamos obra personal. En muchos casos estamos influenciados por esa vorágine de información y de tendencias estéticas que se producen en el ámbito de las artes, la moda y la publicidad.
Caer en la imitación de las tendencias de éxito e incluso llegar a tener un éxito comercial en el mundo del arte no te garantiza que te hayas convertido un autor.

A la sombra de la escuela de Düsseldorf surgieron en este país legiones de imitadores y hasta a uno de ellos se le otorgó un Premio Nacional de Fotografía. El éxito comercial no garantiza que nuestro trabajo se haya convertido en una referencia innovadora en las estéticas de las vanguardias fotográficas del momento. La falta de autocrítica y la ligereza en el uso de los vocablos autor, artista o famoso produce una legión de sujetos que creen que han alcanzado esa cima deseada y lo más gracioso es que consiguen engañar a otros muchos que carecen de cultura visual y no saben detectar de que fuentes beben para hacer algunos de esos cócteles horrorosos con los llenan galerías y museos.
Lo primero que deberíamos hacer todos es mirarnos al espejo y analizar lo que estamos haciendo con la frialdad de un asesino en serie para eliminar todo aquello que nos sobra y lo segundo ponernos cada día a trabajar buscando ese lenguaje que nos haga diferentes.

William Klein ©

William Klein ©

Irving Penn ©

Irving Penn ©

Robert Mapplethorpe Foundation ©

Robert Mapplethorpe Foundation ©

Yasumasa Morimura, La Máscara

Yasumasa Morimura ©

Yasumasa Morimura (1951, Osaka, Japón) pertenece a la generación de artistas japoneses de postguerra. Es a su vez creador y protagonista de su obra. Su trabajo es una crítica de la historia y cultura occidentales, reinterpreta personajes y obras de arte con el juego sutil del equilibrista que hace un salto más peligroso en cada número.
Se apropia de los iconos de occidente para expresar su rechazo a esa colonización cultural del Japón después de la segunda guerra mundial. Genio del disfraz y hábil en el uso de la máscara, sus trabajos son un golpe de tuerca, que producen en el espectador una nueva mirada sobre hechos, situaciones, obras de arte que ya conocemos, porque son parte de nuestra cultura e historia.

Ese uso de una iconografía de sobra conocida produce un incremento de la curiosidad por parte del espectador que contempla su obra, el vídeo de Chaplin en el gran dictador, Che Guevara o Lenin, producen lecturas diferentes y la sensación de estar viendo la versión autentica de aquellos personajes que secuestra y reinterpreta. Es un artista que pone en tela de juicio valores como la identidad cultural, nacional o sexual. Su trabajo tiene un punto de vista dual que enfrenta a Oriente y a Occidente, lo masculino y femenino, y lo tradicional y contemporáneo. Para mi lo más importante es la transgresión de su obra, la incitación a la reflexión, la contemplación desde la perspectiva del disfraz, y la apreciación de nuevos matices sobre todo aquello que considerábamos hechos inmutables.

Yasumasa Morimura ©

Yasumasa Morimura ©

Yasumasa Morimura ©

Yasumasa Morimura ©

Yasumasa Morimura ©

Yasumasa Morimura ©

 

Yasumasa Morimura ©

 

Yasumasa Morimura ©

 

El Desnudo, El Arte, La Vida

Araki ©

Araki ©

Enfrentarse a la desnudez, a la propia o a la de los otros. Las formas del cuerpo, el deseo, y las pasiones. Enfrentarse al desnudo con la naturalidad que uno se enfrenta a lo cotidiano. La propia vida es así, hechos que se repiten día tras día igual que nuestras propias necesidades de gozo y disfrute.
Las pasiones se desatan por la seducción de las formas del otro, de la persona deseada, a veces también amada. En esas circunstancias el deseo y las pasiones coinciden con los afectos. En otros el deseo se empareja con la necesidad de poseer al otro.
El cuerpo, la desnudez es tan cotidiano, debería ser tan natural relacionarnos con ello. 
Sin embargo hay mucha gente con prejuicios, miedos ancestrales y complejos.
Egon Schiele, la naturalidad de sus trazos, la forma simple de mostrar las geometrías del cuerpo, y las pasiones.
Desear, sentir, gozar y retener en imágenes nuestros deseos, el sentido de la propia vida.
Fotografiar todo aquello que nos atrae y nos sumerge en nuestros sueños más íntimos, en definitiva, gozar y vivir.
Fotografiar el desnudo es enfrentarnos a nuestros sueños y reflejarlos en imágenes.
No hay nada oscuro en ello, ni nada pornográfico. Hay muchos conceptos que tienen un significado de culpa y de rechazo social, y que han sido impuestos por la moral dominante.
El capitalismo siempre se ha apoyado en las morales restrictivas que castigaban la libertad individual y permitían el control social de la población.
Siempre se ha perseguido y marginado a aquellos artistas más transgresores y provocadores con esa moral restrictiva.
Las hogueras de la inquisición funcionaron con la misma eficacia que los campos nazis de exterminio. En estos tiempos eso ocasiona cierto escándalo a la falsa democracia que nos imponen para mantener el sistema. Les queda la censura y la marginación.
A nosotros nos queda los trazos perfectos de los artistas y las fotografías de aquellos que la libertad era lo esencial de la vida.
Schiele, Araki, Saudek y muchos otros que han compartido con nosotros sus miradas y sus pasiones.

Egon Schiele, 1917

Egon Schiele, 1917

Rafael Roa © 2013

Rafael Roa © 2013

 

Duane Michals Y Algunas Reflexiones Sobre El Mercado Del Arte

Duane Michals © DR Heinsenberg’s Magic Mirror of Uncertainty

El otro día, unos amigos publican en mi muro de Facebook una entrevista que Enrica Viganó hizo a Duane Michals para El Cultural en el año 2001  y que es resumida en este blog. Duane Michals opina sobre diversos autores de la denominada fotografía contemporánea como Gursky, Tillmans o Cindy Sherman. Coincido con él en sus opiniones sobre estos autores pero no con respecto a Joel Peter Witkin. Esta entrevista y mi pequeña visita a Italia me han hecho reflexionar acerca del proceso creativo, la técnica y el valor de las cosas.
Empezaré por la última cuestión. Desde finales de los años ’90 hemos asistido al desembarco de toda la escuela de Dusseldorf en la bienales de arte. Gursky, Candida y sus muchachos han copado el mercado y han producido una sobrevaloración de sus obras, que como apunta Duane Michals no aportan mucho más que el tamaño y un uso de la fotografía de arquitectura o interiorismo.
Opino, sin ser radical, que igual que hemos sufrido una burbuja inmobiliaria que ha hecho estallar el sistema financiero por el famoso truco del timo de la estampita, también se ha producido una burbuja especulativa en el mercado del arte.
Los coleccionistas ávidos de hacer negocio han invertido en este tipo de autores, y se ha producido un incremento espectacular en el valor de sus obras hasta los ya conocidos 4,3 millones de euros del paisaje de Gursky. Muchas fundaciones y entidades culturales de este país se han lanzado a una feroz carrera para construir sus colecciones de fotografía contemporánea sin un criterio serio, usando sólo la lista del top ten del mundo del arte.
¿Cuántos de estos autores que han exportado la estética del gigantismo y el contenido vacío aguantaran sus cotizaciones con el paso de las décadas?
Imaginemos que en la situación económica actual igual que ha explotado el mercado inmobiliario y de las hipotecas basuras y ante una posible gran recesión en Europa que nos arrastre a todos, el valor de las obras de los compatriotas de la Merkel no se sostienen y el mercado del arte salta por los aires.
¿Quien ha alterado el valor de las obras de arte con intereses especulativos? El mercado del arte ha sido el refugio de personas que lo han usado como blanqueo de capitales.
¿Por qué se ha potenciado a toda la escuela de Dusseldorf en detrimento de otros autores europeos más interesantes?
¿Quien mueve los hilos en las bienales para potenciar en el mercado y la venta de determinados autores?
Estas preguntas tienen una fácil respuesta, el mercado del arte está dirigido por los mismos que mueven los hilos del poder económico real. Les interesa el auge y desarrollo económico de artistas vacíos de contenido y fácilmente digeridos por el poder.
Y usan a estos autores como medio de colonización cultural y la marginación de otro tipo de arte que cuestione el sistema.
Sobre la técnica y el proceso creativo seguiremos otro día.

Duane Michals ©

Duane Michals © A Woman Dreaming In The City

Duane Michals ©

Duane Michals ©

Alejarse De La Realidad

Rafael Roa © 2001 – Hidden Desires

Hoy preparando la nota de prensa de Antonin Artaud me encuentro con esta frase de Jean Cocteau “la única obra que triunfa es la que fracasa”. Estos conceptos siempre atenazan a los artistas, el triunfo, el reconocimiento en el lado positivo de las valoraciones sociales. Enfrente el fracaso, la marginación y el aislamiento, y en toda esa batalla, el sujeto que pretende crear una obra artística y que muchas veces se enfrenta a sus obsesiones interiores.
En cualquier tipo de obra surgen los fantasmas del autor, su posicionamiento frente a la sociedad, la aceptación de la integración en el sistema o su enfrentamiento y marginación contra él.
Diane Arbus reflejaba en sus obras su opinión sobre la sociedad en que vivía. No era casual los personajes que elegía para fotografiar. Todos ellos representaban su rechazo a una sociedad que les marginaba.
Definir la locura como la perdida de la realidad social e individual es un concepto simple. Aquellos que aceptan el pesebre del poder y viven siendo obedientes y sumisos sin salirse de la fila no tienen estos problemas. Sólo los que cuestionan el sistema de una forma u otra sufren las consecuencias de todo tipo de marginación. El sistema, el mercado lo corrompe todo al servicio del poder único.
Los sueños repetitivos de Arbus, la locura de Artaud, o el internamiento voluntario de Yakoi Kusama en un psiquiátrico como modo de vida, son modos de rechazo a todo aquello que les rodeaba y les oprimía. Los que sufren son aquellos que tienen un espíritu de rebelión y cuestionan las injusticias que diariamente ven a su alrededor. Ellos encuentran sus refugios en la perdida de la noción de la realidad que les rodea. Viajar a otros mundos que enlazan con los sueños y las utopias revolucionarias, personales y colectivas.

Diane Arbus ©

Viajar al interior de uno mismo y reflejar en imágenes lo que ocurre. Negarse a rendirse y aceptar las normas y las sonrisas estúpidas de aquellos que te desprecian. Weegee ocultaba sus soledades en los cadáveres que fotografiaba y en los besos de los otros. Era un voyeur de la vida y de la muerte. Otros escriben poemas sin finales felices, no existen la métrica de la poesía que representa el orden social. Los versos fluyen libremente como un caos que cuestiona todo tipo de ataduras.

El poeta Angel Presa Yobre escribe lo siguiente en su libro “Extraños En El Corazón Del Viento”

La mano explora el enclave de la demolición.
Los gusanos penetran los túneles de la infancia.
Horas y lugares se engañan y el náufrago
que alcanza las orillas reclama
un sitio en el olvido.

Weegee ©

En muchas ocasiones no todos llegan al final del viaje. Desde sus mundos interiores cuando creen que ya no pueden cambiar nada, abandonan antes de llegar a su destino. Otros siguen en la trinchera hasta el final, da igual que el lodo les cubra las rodillas y las tormentas sean cada vez más fuertes. El paraíso no existe nada más que en nuestro interior. No hay una vida feliz al otro lado de la colina, porque lo más interesante es sentir todas las experiencias del viaje, y por supuesto no rendirse jamás. Los moteros de Raplh Gibson me dan un soplo de libertad, el sueño de encontrar una carretera sin fin.

Ralph Gibson ©