El ritual y la fotografía

 

Kevin Carter © 1993. Fotografía realizada en Sudán y publicada en el NY Times. Ganó el premio Pulitzer. Un año más tarde Carter se suicidó. Esta imagen jamás será olvidada, es un ejemplo brutal de las desigualdades, la miseria y la violencia que el sistema produce en los seres humanos.

Fotografiar lo exótico, documentar el ritual, las costumbres, y retener el tiempo han sido siempre una de las aspiraciones de muchos fotógrafos desde los orígenes de la fotografía. El reportaje fotográfico ha dominado las narrativas de la fotografía durante un largo periodo de la corta vida de la herramienta.

Fotografiar todo aquello que se encuentra alejado de nuestro hábitat cotidiano y capturar la escena con ese equilibrio teatral del momento decisivo, ha sido, es y sigue siendo la máxima aspiración de muchos fotógrafos que quieren emular al gran Cartier Bresson.

“La fotografía debe captar en el movimiento el equilibrio expresivo”. “La fotografía debe apoderarse del instante”.

Estas frases extraídas del texto de François Soulages sobre la Estética de la fotografía son un buen punto de partida para profundizar sobre la fotografía documental que registra los ritos, y lo exótico que se encuentran alejados de nuestra cultura.

Efectivamente la fotografía debe apoderarse del instante, del ritual, de las miradas tribales, y de aquellos espectáculos que tanto seducen al receptor, porque si los rituales se apoderan de la fotografía, esta pierde todo su significado sirviendo sólo al ritual como propaganda del mismo. Como ejemplo, esto sucede siempre en actos de sectas que habitualmente vemos en documentales.

Devorar las imágenes para asimilar de inmediato el rito como algo incuestionable que viene de la tradición, creer y justificar esas creencias que dejan anulada la inteligencia de los seres humanos. El dogma hecho imagen. El triunfo de la propaganda que Goebbels hizo efectiva en el régimen nazi. La derrota de la mirada crítica.

Por lo tanto, si planteamos nuestro trabajo, con la creencia que fotografiando lo exótico, la miseria lejana, las miradas profundas de los niños que pasan hambre, sin profundizar en la esencia del problema, estaremos haciendo lo mismo que hacen los turistas adinerados en los safaris fotográficos: coleccionar imágenes inservibles que sólo alimentaran nuestro ego.

La fotografía debe de ser valorada por lo que expresa y por las preguntas que lanza al receptor de las mismas, el ritual nunca debe apoderarse de la imagen, y si las imágenes no nos sugieren cuestionarnos sobre su significado, no sirven para nada, pasaran al olvido de forma inmediata, no habrán existido jamás.

Désirée Dolron, Exaltation series, 1991-1999

Comentarios

  • Tino

    Creo, humildemente, que llevas mucha razón en la reflexión que haces. Siempre aprendiendo de ti, maestro

  • Jorge

    Hola Rafael,
    interesante reflexión. Estoy totalmente de acuerdo, la fotografía debe servir para remover al espectador por dentro y obligarle a que haga preguntas sobre lo que está viendo y lo que el fotógrafo está queriendo expresar/denunciar.
    Todo lo demás, es fotografía “de safari” es cierto.
    Gracias. Un saludo,
    Jorge

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