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Rafael Roa

La seducción de la penumbra

Un viaje efímero al misterio

Bill Henson © Untitled-2016

La penumbra es el estado transitorio de los restos de la luz, representa el fin del apogeo de la intensidad máxima de una fuente de iluminación, podemos explicarlo como una muerte lenta. Esa escasez lumínica transforma la percepción que tenemos de nosotros mismos, de los objetos, del entorno cotidiano y del paisaje que nos rodea. Ese cambio de nuestras visiones de la realidad cotidiana, nos transporta a ese mundo efímero del final del día o al goce y refugio de esa penumbra, de ese mundo en el cual podemos ocultarnos.

Nadav Kander © de la serie Isolation

No percibimos toda la información del objeto desde un punto de vista objetivo; como nos quisieron hacer creer los Becher, con su aburrido catálogo de arqueología industrial en la Alemania de la posguerra; vemos el objeto transformado en una misteriosa versión de esa semioscuridad que crece sin parar hasta llegar al negro absoluto.

Hasta llegar a ese punto nos entregamos al encantamiento de un misterio del cual conocemos el desenlace, pero ese tránsito nos seduce como un encantador de serpientes. Podemos establecer un paralelismo entre la penumbra y la agonía de la muerte, ese final irreversible que nos cuesta aceptar.

Daido Moriyama ©

La muerte: “Hay muchas cosas que no será”. No será como si te enterraran vivo. No será como estar eternamente en la oscuridad. (..) Simplemente no habrá habido nunca nada y no habrá nadie que lo lamente.

Ignacio Castro Rey

Hirosi Sugimoto © 1996 Mar Báltico

Muchos grandes fotógrafos dominan la penumbra y se mueven bien en esos niveles de luminosidad, y por esto sus obras nos atraen como una tentación irresistible. Queremos estar en ese mundo de semioscuridad que ellos han hecho propios, y al cual vuelven sin poder resistirse a ese encantamiento.

Bill Henson, Nadav Kander, Jason Langer, Daido Moriyama, Hirosi Sugimoto, son un ejemplo de grandes maestros que dominan ese mundo efímero y en el son capaces de dar un salto mortal y ofrecernos imágenes que nos van a seducir sin remedio. Gocemos de la penumbra, como de ese amor ya vivido, que con el paso del tiempo nos cuesta recordar sus texturas.

2 comentarios en “La seducción de la penumbra”

  1. Rafa, oscuridad como premuerte, pero también penumbra como sueño; aquello que no ves lo imaginas. La imagen la crea, la termina, el observador; la imagen como sugestión, como estímulo para buscar.

    Además, en el fondo te veo positivo… ¿Penumbras en tiempos de oscuridad?, dos negaciones ya sabes… ¡siempre positivo!

    En el fondo te veo muy fan del “Resistiré”…

    1. Abandonar es aceptar la derrota, y eso nunca se debe hacer. Como escribió Caballero Bonald ” somos el tiempo que nos queda”. La penumbra no siempre es negativa, es el lecho del ensoñamiento donde habitamos para gozar de las imágenes no visibles.
      Cuídate mucho.
      Abrazo

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