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Rafael Roa

La nueva normalidad y la fotografía

Reflexiones sobre el presente, los recuerdos y las imágenes

SAN SEBASTIAN 1984 HOTEL REINA CRISTINA RAFAEL ROA ©

Hasta hace unos pocos meses teníamos una vida alejada de un peligro invisible y latente. Después de todo lo pasado y lo que está por venir, uno recuerda los veranos felices en los que vivíamos despreocupados y alejados del peligro de esta guerra química. Los mafiosos decían: “haz que parezca un accidente…”, y así ha sido; quien juega con fuego se termina quemando.
Saludábamos a nuestros amigos, nos dábamos besos y abrazos y hasta incluso compartíamos despreocupadamente algún trago de agua o cerveza en algún momento. Viajábamos sin gel, sin mascarilla, nos movíamos con libertad por las ciudades, disfrutando de aquellas que no conocíamos, o volviendo a aquellos lugares con los cuales teníamos alguna relación especial.

Autorretrato, Venezia 1985. Rafael Roa © Polaroid 600

Éramos libres en el más amplio sentido de la palabra e inconscientes de lo que se nos iba a venir encima. Hoy miraba las fotos del pasado verano, los rostros alegres de la familia, la luz del sol y ese azul del mar que tanto nos cautiva. Sólo la fotografía nos recuerda el pasado; los momentos felices y los tristes, cómo hemos cambiado y cómo se aleja nuestra apariencia actual de aquella que nos muestran las imágenes.
Como dice la canción cada vez que nos despedimos, me muero un poco…, y cada vez que dejamos un lugar, no podemos tener la certeza de volver aunque lo deseemos, no sabemos si eso sucederá.
Yo siempre decía esta frase desde que fui joven… “sólo existes cuando te veo”; cuando alguien no está contigo es como si se hubiese cerrado el obturador de la cámara, y el momento se hubiese perdido hasta que volvemos a rememorarlo tiempo después.
Disfrutar de lo efímero y saberse adaptar a cada momento, esperando que todo vuelva a ser si no como antes, lo más parecido posible a aquello que sentimos y anhelamos.

Brooklyn, NYC 2019 Rafael Roa ©

Mientras tanto la fotografía nos permitirá capturar nuevos instantes, y recordar los ya vividos con las imágenes que guardamos. Las fotografías son pequeños tesoros que guardamos y que cuando volvemos a verlas siempre nos dan alguna sorpresa. Algún matiz que no habíamos apreciado hasta ese momento o alguna sensación que nunca tuvimos. Las emociones ante una fotografía pueden cambiar, siempre cambian porque nuestra relación con ellas se puede ir transformando igual que el paso de la vida.
También hay amores eternos con algunas fotografías, ese Punctum del que hablaba Barthes se mantiene toda la vida, a mi me pasa con la serie de fotografías de Richard Avedon de Dovina y los elefantes realizada en 1955. Alguna placa de aquella sesión desapareció, pero sigue a buen recaudo aquella que nos cautivó a todos.

Richard Avedon © 1955 Dovina y los elefantes

En el fondo la fotografía y nuestra vida van en paralelo, esta herramienta nos recuerda cómo fuimos y los momentos vividos, pero también a lo largo de nuestra vida profesional hemos fotografiado a otros, ya sean celebridades o personas anónimas que nos han entregado su mirada o mostrado sus cuerpos para formar parte de esa inmensa sensación que produce el acto de fotografiar, de ver a través del visor de la cámara cómo estamos a punto de capturar en ese negativo aquello que habíamos imaginado, esa es una sensación indescriptible que sólo un fotógrafo puede percibir.
He empezado este post con una cierta nostalgia sobre cómo era nuestra vida y he terminado casi con una declaración de amor sobre la fotografía, esa maravillosa herramienta que me ha acompañado desde la niñez.

4 comentarios en “La nueva normalidad y la fotografía”

  1. Muy bonito el post, yo pienso que los recuerdos (y las fotografías son para mi la manera más especial de mantenerlos vivos) nos hacen ser las personas del presente, todas esas vivencias anteriores están detrás de cada decisión que tomamos.
    Bonitas fotografías!

  2. Real y nostálgico como la vida misma…!!!
    Muchas gracias por tus reflexiones ( y tus fotos), Rafa. Tan certeras como siempre.
    Tu foto de Venecia podria ser la misma hoy. Ya se vislumbra en ella la mascarilla…y es que el fotografo, pienso, sabe sacar en su fotografía hasta el futuro, el devenir, de ahí su sentido eterno.

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