Gabriel Cualladó

Gabriel Cualladó, París 1962

Gabriel Cualladó, París 1962

Gabriel Cualladó (Massanassa, 1925 – Madrid, 2003) es uno de lo los fotógrafos más importantes de la fotografía española que pertenece a la generación de la posguerra. Miembro de la Real Sociedad Fotográfica de Madrid desde 1956, y del Grupo La Palangana y AFAL.

Podemos considerar que fue autor destacado de esa generación de artistas que formaron los cimientos del desarrollo de la fotografía española en la segunda mitad del siglo XX. Gran amigo de Paco Gómez, ejerció de fotógrafo aficionado durante toda su vida, teniendo una mirada privilegiada para reflejar todo aquello que quería retener con su cámara. Retratos, instantes efímeros de la vida, su entorno familiar y los viajes fueron entre otros los temas que desarrolló.

Fue un fotógrafo con una gran cultura visual, compraba revistas en el extranjero, y procuraba estar informado de las tendencias de la fotografía, investigaba y trabajaba con pasión. En 1962, viaja a París con un grupo de fotógrafos españoles invitados por el Ministerio de Cultura Francés para hacer un reportaje de la ciudad. Allí surge la mirada moderna del artista realizando un reportaje que supuso una ruptura estética y narrativa con la forma en la cual se fotografiaba en este país.

Su mirada está a la altura de los trabajos que William Klein realizaba en aquellos años. Tuve la suerte de ver parte de aquellas fotografías en 1980, en el estudio de Pepe Puga. Con posterioridad, Pepe Puga, Rafael Ramírez, y yo fundamos la Galería Image en Madrid e inauguramos con una exposición de Gabriel. Era un hombre cercano que como otro grande de esa generación Paco Gómez influenciaron de forma decisiva a mi generación.

En sus imágenes podías percibir esas sensaciones intensas que recibes cuando un fotógrafo lo entrega todo en el acto fotográfico. Eso es recibido por el espectador, y ese es el Punctum del que nos hablaba Roland Barthes. Gabriel Cualladó comentaba que sus negativos cabrían en una caja de zapatos, muchos creemos que es una exageración.

Exposición

En la excelente retrospectiva de su obra, comisariada por Antonio Tabernero, sitúa este periodo de su obra entre los años 1956-1994.

Podemos ver a un Gabriel Cualladó en plenitud creativa con imágenes directas, intimistas, que inmediatamente producen esa relación emocional intensa, y a la que se vuelve con calma y reposo para disfrutar de la composición, el claro oscuro y las miradas de sus personajes. Hay melancolía y desesperanza, las calles destruidas, los rostros desgastados por el tiempo y una falta de futuro subyacen en el ambiente.

En los años 1980-81 realiza su serie del Rastro madrileño, un trabajo lleno de silencios y fuerza narrativa. El claroscuro sustenta la base estética de las obras. En 1994 se le otorga el Premio Nacional de Fotografía. Ahora tenemos la oportunidad de ver una excelente retrospectiva de su obra en la sala del Canal de Isabel II en Madrid hasta el próximo 29 de abril. El catálogo es imprescindible.

Gabriel Cualladó, 1968, El Fitu

Gabriel Cualladó, 1958, Clemente

Autorretrato, 1956

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