Un Mundo de Cartón Piedra

Rafael Roa © 2003 / still de vídeo

Esta mañana he visto una estupenda copia en papel baritado de Rubén Morales,
y nos contaba que más allá del proceso químico, está la relación que se produce
con el objeto cuando se está positivando. Las máscaras al positivar son siempre
diferentes, artesanales e imperfectas y por tanto hay mucho de la persona
en cada copia.
He hecho esta introducción con el trabajo de Rubén para adentrarme en la
impresión que tengo sobre la red y muchas de las informaciones que aparecen
en ella.
La red se ha convertido en un pozo sin fondo de la información, y para los
profanos es muy difícil diferenciar el grano de la paja, y donde cualquiera puede
pontificar o hacerse un experto de cara a la galería hablando de temas de los
cuales carece de la más mínima experiencia, simplemente reproducen manuales,
copian y pegan fotos que no son suyas y con estos ingredientes robados aquí y
allá se montan presentaciones e incluso algunos se atreven a dar conferencias.
Lo malo es enseñar sin saber de lo que se está hablando, no dominar la técnica,
ni poseer las vivencias necesarias como para transmitir el más mínimo
conocimiento con unas bases sólidas.
Nadie que no haya cocinado puede enseñar buenas recetas y así en todos los
ámbitos, literatura, música, fotografía.
Si no se han adquirido los conocimientos teóricos y no se ha tenido una
experiencia profesional profunda y contrastada poco se puede enseñar.
Pero esto no es así, la red está llena de charlatanes digitales que bajo la
apariencia de una identidad solvente emiten sus consignas, embaucando a una
troupe de ignorantes que les siguen como si se tratase de una secta.
El resultado es una gran cantidad de información sin mucho rigor que se asemejan
más a esos decorados de cartón piedra que existen en Almería, que sólo son fachadas
de un mundo que no es real.
Nos dirigimos hacía un mundo sin control dominado por estos personajes del
ciberespacio, donde la frase del aquel nazi llamado Goebbels “ Una mentira repetida
mil veces se convierte en verdad” está cada vez más presente, y podemos llegar
a un punto sin retorno en el cual todo sea una gran farsa carente del más mínimo
rigor, y donde los charlatanes digitales dominen el mundo de la información igual
que lo han hecho ya los especuladores en el mundo financiero.

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