Sólo, La Nada

Rafael Roa © 2010
“La inexistencia absoluta de cualquier ser o cosa”, bonita definición para una palabra
tan sonora de cuatro letras, nombrarla nos llena la boca de fuerza y expresión, hallarla
a veces es imposible, pero expresa una gran cantidad de sentimientos rotundos, es el
golpe de bombo para el final de una frase. A veces no encontramos “la nada”,  y otras
nos empachamos de ella, la usamos como sinónimo de nuestro vacío interior o para
definir el fin de algo, muchas veces con un sentimiento de tragedia griega que nos lleva
a pensar que de nuestro final ha llegado y que acabamos de recibir ese golpe mortal,
certero de una daga en el pecho, que nos hace abandonarnos a la derrota.
Siempre determina un fin, todo final se transforma en algo nuevo que por
desconocerlo lo tememos, la incertidumbre nos llena de dudas y estas penetran hasta
lo más profundo, nos hacen temblar ante todo lo que se presenta, las sombras invaden
la escena y la imagen se convierte en una de tonos bajos y oscuros donde las luces
resisten su poderosa invasión hasta la oscuridad total, sólo “la nada”.

Rafael Roa © 2011 – Sólo, La Nada

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