Reconstruir Las Pesadillas, Y Algunas Cosas Más

rafael roa © 2008 – 2012 – Prueba
Una de las ventajas de la tecnología digital es la que nos permite reconstruir nuestras pesadillas.
Años después de una toma y de un montaje que dábamos por definitivo, nos permite volver sobre nuestros pasos y realizar una nueva versión. Es igual que en el cine o el vídeo, un nuevo montaje nos  permite cambiarlo todo.
Volver sobre antiguas pesadillas significa que no hemos cerrado bien la puerta, o no hemos enterrado bien los cadáveres. A veces es útil aprovechar los restos del naufragio para sobre ellos construir algo nuevo. Interpretarse de nuevo es un buen ejercicio que nos permite llegar a nuestros limites, y ver que hay detrás de la valla. Dudamos, y nuestras asimetrías componen algo racional y lógico, lo opuesto podría suponer una realidad difícil de aceptar.
Interpretamos lo que nos interesa, buscamos las formas para contar aquello que queremos, y nos metemos en profundidad en la construcción de esa narración, para poder lanzarla en una botella al océano.
Por eso muchas veces nos encontramos con puertas que no cerramos definitivamente y esto nos da pie a que trabajos anteriores nos sirvan como base para contar algo nuevo, el arte del reciclaje. Esto no es nuevo, a lo largo de la historia del arte, famosos cuadros fueron pintados sobre otros que ocupaban el lienzo.
¿Por qué no podemos dar una vuelta de tuerca a algo que ya tenemos hecho?
rafael roa © 2008 – 2012 – Prueba 2
Interpretar el trabajo propio y el de los otros. A veces la crítica se ocupa de eso, y otras aquellos que hablan muy a la ligera. Recuerdo que en el año 1992 y dentro del Festival de Otoño de Madrid, el CDN hizo un montaje de Don Juan realizado por Robert Wilson, sobre un texto de Vicente Molina Foix. La obra la interpretaban Toni Cantó y Julieta Serrano. Me interesó ir a ver aquella obra sólo por el montaje de Robert Wilson.
La gente abucheo la representación, quizás a muchos de aquellos espectadores sólo les interesaba un Don Juan clásico. A mi me gustó mucho, miraban como aplaudía, como si fuese un extraterrestre.
Lo peor es cuando emites opiniones sobre temas que no dominas. Estaba claro que muchos de aquellos espectadores tampoco hubiesen disfrutado con el teatro de Samuel Beckett o Dario Fo.
Se ha representado en el Teatro Real una ópera basada en la vida de Marina Abramovic, una de las artistas más importantes de los últimos 30 años según mi opinión, conjuntamente con Nam June Paik y la coreógrafa Pina Bauch.
No he tenido oportunidad de ver la obra, pero por las imágenes que he visto, el montaje de Robert Wilson debe de ser espectacular. He leído en diversos blogs la opinión de abonados al programa de opera del Teatro Real, cabreados por la inclusión de esta obra en la programación, supongo que muchos de ellos hubiesen preferido “La Traviata”. En otros, algunos niñatos definen a Abramovic como la abuela de la performance, y la tratan con un cierto desprecio.
Art Must Be Beautiful – Marina Abramovic – 1975
Hace diez años muy pocos se atrevían a opinar en este país sobre la obra de Abramovic, ahora este país esta lleno de expertos que con cuatro o cinco adjetivos la despachan en un abrir y cerrar de ojos.
Hablando de curiosidades, cuando se estrenó aquel “Don Juan Último” en 1992, el Partido Popular de Madrid llevaba al Tribunal Constitucional una subida del IRPF que habían hecho los socialistas.
Las hemerotecas están llenas de sorpresas, como diría un amigo mio: “Como ha cambiado el cuento”.
Vida y Muerte de Marina Abramovic – Montaje de Robert Wilson – Teatro Real – Photographs by Lucie Jansch


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