Otra Vez En Venecia

Rafael Roa © 2012
Taller de góndolas al lado de la iglesia de San Trovaso y enfrente de la casa de Ezra Pound

Llego a Venecia con mi hijo Alberto y salgo de la estación de Santa Lucia. Estas escaleras me traen muchos recuerdos de juventud, despedidas entrañables y sueños perdidos. Después de 22 años, es la octava vez que vengo a esta ciudad y no la encuentro como siempre, si no más deteriorada. La he visitado en todas las épocas del año y nunca como hoy, ni en verano ni en fin de año me he sentido tan agobiado por la avalancha de turistas.
El tráfico fluvial en el gran canal ha tenido un incremento considerable, lo que ayuda al deterioro de los edificios. Los turistas de hoy son en su mayoría gente mayor de poder adquisitivo muy alto que llenan los restaurantes y las tiendas cercanas a la plaza de San Marcos.
El café Florian y el Quadri como siempre, un lujo decadente de otros tiempos. En el museo Correr me encuentro una exposición de la fotógrafa Lynn Davis rodeada de bustos de emperadores romanos. Una gran exposición machacada por un conservador incompetente. Hay muchas formas de ordenar el tráfico en un museo tan grande.
Por la tarde llega un monstruo para la ciudad, un barco gigante aparece frente a la fondamenta delle Zattere. El daño de estos buques al problema de la marea alta es muy grande pero el precio que pagan por fondear frente a la ciudad debe de ser enorme.
He vuelto a San Trovaso, el viejo taller de góndolas sigue en su sitio y la visita a esta ciudad que tanto quiero se convierte en una mezcla de recuerdos de los viajes anteriores con las sensaciones nuevas de este viaje.
Hoy voy a ejercer de padre orgulloso, mi hijo Alberto me demuestra todos sus conocimientos de historia del arte y de la escuela veneciana en particular. Me comenta cada cuadro que vemos y me aporta datos que yo no conocía. Él se ha emocionado al ver en directo aquellos cuadros que ha estudiado sobre fotografías. Cuando cae la tarde vamos a la iglesia de Santa Maria Dei Frari para ver “La Ascensión” de Tiziano.
Sólo la vemos a medias porque la están restaurando, pero el ensayo de un quinteto cuerda nos compensa. Nos sentamos en la penumbra del lugar y escuchamos en silencio.
Mañana volveré acompañado del fotógrafo Alessandro Dussin, llegaré más tarde porque habrá acqua alta e intentaré perderme por lugares más tranquilos y vacíos de turistas.
Los lugares cambian y sólo permanecen como creímos haberlos vistos en nuestra memoria que los va modificando con el paso del tiempo.

Rafael Roa © 2012
Café Florian, Venecia
Rafael Roa © 2012
Acqua Alta en el Gran Canal, Venecia
Rafael Roa © 2012
Un barco de turistas llega a Venecia
Rafael Roa © 2012
Venecia de noche

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