Navegar A Vela

Navegar a vela es la esencia de la navegación. Desde tiempos inmemoriales el Mediterráneo
ha sido surcado por diferentes civilizaciones y en todas las direcciones.
Se exploró, se conocieron otras costas y se establecieron relaciones comerciales, también guerras absurdas que tiñeron sus aguas de sangre, el predominio de los imperios, las guerras de la fe.
Cuando uno conoce la localización de los asentamientos romanos al borde de este mar, en colinas paradisiacas dominando unas bahías preciosas y los ve ahora llenos de cemento y toda la costa
invadida por las construcciones especulativas del negocio inmobiliario me doy cuenta de la
regresión de nuestra civilización actual por denominarlo de alguna manera.
Navegar a vela es un placer a 8 o 9 nudos de velocidad, la relación con el mar y el viento, esa
sensación de libertad y la serenidad de esa forma de viajar.
El problema es cuando fondeas en una cala popular para comer y te encuentras desde el poderoso
yate del mafioso de la zona hasta los pokeros de la náutica con sus motos acuáticas, en ese
momento es mejor no echar el ancla y dar media vuelta y buscar algún refugio donde sólo
escuches al mar y al viento como sonido de fondo.
Nuestra especie tiene la especialidad de pudrir todo aquello que está a su alcance.
Hay grandes y bellas fotografías sobre los barcos de vela, Lartigue nos obsequió con algunas,
todos aquellos artistas que han amado el mar y la vela nos han dejado su impronta tratando este
tema, en el fondo a todos los que somos sensibles a esto nos enamora esa sensación de libertad.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *