My Lady Is Not A Tramp

rafael roa © 2011

Esta mañana escuchando una versión de The lady is a tramp de Ella Fitzgerald y Sinatra, se me
ha ocurrido la idea de salir a buscar mi “lady” de hoy.
He cogido mi cámara y me he puesto manos a la obra. Madrid era una ciudad semivacía, mucha
gente de vacaciones, turistas cerca del museo del Prado y el sol elevándose por encima de las
copas de los árboles del Retiro.
Era esa luz tenue del invierno que tiene ese encanto sutil y suave que te permite aprovecharla
durante más tiempo.
Buscaba infructuosamente una mirada que fuese de mi “lady” pero no la encontraba, hasta
que por fin ha aparecido frente a mi, en el escaparate de una panadería donde trabaja una amiga
mía. Ha sido un flechazo, he disparado la cámara 3 veces y al final he conseguido la mirada que buscaba.
Las miradas de verdad no se retocan ni llevan máscaras en el rostro, se te clavan en los ojos,
te dicen como son, van de frente, sin tapujos, expresan realmente lo que sienten y piensan en
cada momento.
Los sujetos peligrosos en la vida son aquellos que no miran a los ojos, que se ocultan con
excusas para definirse, y evitan así que les conozcas. Esos nunca son de fiar.
Después de diecinueve disparos en un par de horas, había encontrado algo con que sentirme
satisfecho, una mirada de alguien de verdad, aunque la fotografía es imperfecta debido a la
trama del escaparate y otros elementos que me hubiese gustado eliminar.
Ella Fitzgerald me sigue acompañando con su voz única, mis vinilos siguen sonando con la
perfección del primer día, voy a seguir disfrutando de su voz.

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