Mi Relación Con El Retrato

Rafael Roa © 2012
Patrick Martino, actor

Acabo de decidir dos cosas, no contestar comentarios fuera de tono y reposar mis opiniones cuando he tenido un día intenso de sensaciones. Hoy no me callo lo que pienso o he visto, si no lo aplazo unos días para que mis palabras sean más meditadas.
Es como fotografiar, uno necesita una idea y que el acto sea reflexivo.
Cuando hago un taller de retrato generalmente me llevo alguno que me interesa. El retrato ha supuesto para mi una forma de desarrollarme como fotógrafo. He aprendido con el paso de los años las diferentes clases de retratos que podemos hacer y nuestra relación con el personaje que vamos a fotografiar.
El retrato tradicional, es aquel en el cual captamos la esencia del personaje a través de una mirada o un gesto que defina al sujeto que tenemos delante de nuestra cámara.
Buscamos que nuestro modelo nos entregue su alma y nosotros podamos conseguir ese retrato perfecto y soñando por todos los fotógrafos. Entregar el alma es una forma de definir que hemos conseguido la relación con el sujeto que tenemos frente a nosotros.
Hay una cierta similitud entre el retrato narrativo y editorial.
El retrato narrativo es aquel que usando una serie de objetos o lugares que tienen relación con el personaje, los usamos como atrezzo para buscar elementos que lo definan. También pueden ser actitudes que lo definan. En el retrato editorial y desde los años ’80 que adquirió una importancia comercial y estética gracias al trabajo de Annie Leibovitz para VF, se usaba habitualmente elementos o actitudes que definían al personaje, tratando de ofrecer al lector una mayor espectacularidad, que se alejase del retrato tradicional de plano corto y mirada intensa.
El retrato escenificado o interpretado lo realizan muchos fotógrafos que se encuentran encasillados dentro de la corriente de la fotografía contemporánea.
Muchos autores emplean esta forma de trabajo para la realización de sus obras. Todd Hido, Gregory Crewdson o Erwin Olaf, escenifican situaciones no reales, las cuales son interpretadas por sus modelos a la perfección.
Nada es real, ni siquiera las miradas que son producto de las excelentes actuaciones de los modelos. Importa la calidad narrativa y creativa de la imagen y la interpretación del modelo.
Al final obtienen un producto cuidado y estéticamente impecable que pueden ofertar a los coleccionistas.
Me interesan todas las especialidades que os he comentado y cada una es apasionante. Al final lo que deseamos es obtener una buena fotografía que defina nuestro trabajo.

Rafael Roa © 2012
Bernat Muñoz, actor

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