Mi Relación Con El Retrato / Segunda Parte

Rafael Roa © 2012
Tanit Salvadó, Actriz

Siempre me interesó el retrato desde que comencé mi aprendizaje de la fotografía. La fascinación por una mirada que atravesase mi cámara y se quedase incrustada en la película . Después toda la mística del proceso químico, el revelado del negativo, y antes de que se seque ya habías imaginado como sería el positivo. Y luego, el encanto del cuarto oscuro, ver como aparecía la imagen en la cubeta. Para mi el retrato era conseguir una buena mirada acompañada de una luz que lo potenciase. En aquellos años miraba una y otra vez los retratos de Irving Penn y Richard Avedon. Me interesa definir al sujeto y relacionarme con él, quiero que en esos momentos en los cuales intento que él me de algo que realmente le defina, o que sea una mirada que transmita su verdad de ese instante, y que yo sea capaz de captar las sensaciones del momento.
Siempre quería que mis retratos no pasasen inadvertidos. Quería captar miradas, gestos, intensidad, y que luego no pudiese apartar los ojos de aquellas fotografías.
Pero un día conocí a Gabriel Cualladó, sus fotografías y sus apasionados debates en los concursos sociales de la RSF.
Acompañado de Pepe Puga y Rafa Ramirez, Cualladó nos enseño un trabajo de reportaje hecho en Paris en los años ’60. Ese trabajo no tenía que envidiar nada a los reportajes de los grandes mitos como William Klein o Cartier Bresson.
Era excelente. Pero cuando vi el retrato de ese hombre sentado al lado de una bicicleta de transporte con sus compañeros apoyados en ella y sin sus cabezas me di cuenta que hacer un retrato era algo más que un primer plano. Se pueden hacer muchas consideraciones sobre el retrato, desde el clásico que todos conocimos a los retratos conceptuales de Ralph Gibson en los que usa una parte por el todo del sujeto.
Toda la fotografía contemporánea esta llena de autores que realizan retratos de ficción basados en recrear una situación o inventarse la actitud de un sujeto.
Y todos ellos producen imágenes sugerentes para el espectador. Todos ellos han recibido las influencias de Hopper, igual que Canalletto se ayudo de la cámara oscura con una lente para pintar sus famosas perspectivas venecianas, tecnología y estéticas anteriores en ambos casos.
El retrato ha evolucionado desde el siglo XIX y los avances tecnológicos han influido en este desarrollo. Los cambios estéticos de la fotografía han producido cambios similares en el retrato. Se han creado nuevas formas de acercarse al genero.
Esta mañana me preguntaban en twitter sobre si se pueden considerar retratos las fotografías de Pieter Hugo. Por supuesto que si, cuando alguien mira a una cámara está ofreciendo algo de si mismo de forma voluntaria. El que posa puede intentar fingir y protegerse, o como en los retratos de los africanos que hace Hugo mirar a la cámara con naturalidad o una altivez desafiante.
Cuando nos proponemos realizar retratos nos vamos a definir con los sujetos que vamos a fotografiar. Unos autores pueden buscar retratos de gentes sencillas que habitan en su entorno, como casi todos los fotógrafos de las generaciones anteriores de este país.
Otros pueden dedicarse a hacer castings buscando rostros peculiares o desgastados por el tiempo, que tienen tanta fuerza que sólo tienes que poner una luz lateral y disparar la cámara.
Y otros pueden encontrar esas miradas en los conflictos diarios que se producen en el planeta cada día.
El final es el mismo en cada caso, da igual si es algo escenificado, más conceptual, o una instantánea al borde de la desesperación, o una mirada que surge entre las sombras de un claroscuro, la mirada, el gesto o una sombra nos definen. Todos aquellos que han representado miradas y gestos a lo largo de la historia, han sentido esa fascinación por representar con una imagen a quien estamos viendo. Queremos poseer para siempre esa mirada.

Rafael Roa © 2012
Emma Henriquez Ramirez, actriz y Patrick Martino, actor

Deja un comentario