Me and The Devil Blues

rafaelroa©1994 – Hidden Desires

Siempre hay encrucijada, un cruce decisivo de caminos, una espera de tiempos diferentes a los vividos, la fugacidad hace que busquemos ese paraíso perfecto donde encontrar el ideal inexistente.
Esta mañana temprano llamaste a mi puerta.
Esta mañana temprano llamaste a mi puerta.
Y yo dije: “Hola Satán, ha llegado la hora de partir”.
(Robert Johnson, “Me and the Devil Blues”)
El paraíso o el final como cantaba Robert Johnson en este blues, con su voz rasgada por la dureza de la vida, llena de experiencias, sensaciones o sueños rotos bajo las estrellas de aquellos caminos polvorientos.
No existes sino te veo, esta premisa de uno de mis trabajos fotograficos para mi es aplicable a la vida, la realidad cambia, y las miradas que no se ven están en otro estado ausente hasta que aparecen de nuevo, y ya no son las mismas, han cambiado igual que las nuestras, igual que un blues no es igual aunque se cante dos veces seguidas.
¿Sirve de algo mostrarse como eres?
Controlar las palabras y las miradas o ser como un potro indomable que no cede a los chantajes del sistema, esa podía ser una buena disyuntiva para tener en cuenta.
Al final siempre hay una cita con el diablo, es mejor ser un potro que galopa salvajemente que un hipócrita con cara de manso y con la sonrisa perfecta del idiota que mataría a su padre por un minuto de migajas en la fiesta de los poderosos.
Creo que Robert Johnson también diría: ¡Que os jodan bastardos, me voy con el diablo a cabalgar salvajemente sobre la arena de la playa de mis sueños!

Deja un comentario