Luna De Agosto

Rafael Roa © 2014 Venus 1 / Sony a7R

Rafael Roa © 2014
Venus 1 /
Sony a7R

Lo efímero de la vida se refleja en nuestros rostros y en nuestros cuerpos hasta el punto de no reconocernos. El tiempo modifica incluso el brillo de nuestra mirada y los gestos cotidianos con los que nos enfrentamos a cada día. La luna llena de ayer que alimentó nuestro espíritu no será la misma hoy. Vamos inexorablemente hacia el final que llevamos construyendo durante años, será violento e impredecible. Las guerras y masacres se suceden en silencio cada año. Que no sean portada del negocio informativo no quiere decir que no existan. Las cortinas de humo del poder mundial usan esa información como el mago hace aparecer y desaparecer los naipes de la baraja.

La represión de las ideas y la masacre de los inocentes, la perdida de asistencia social a los ancianos porque hay que hacer hueco y abaratar los costes de las jubilaciones. Los virus que se propagan para exterminar a inocentes han sido creados por la industria militar igual que esas pandemias que se anuncian a bombo y platillo para el enriquecimiento de las farmacéuticas multinacionales. No morir idiota es lo mejor que podemos hacer. Los fanatismos religiosos muestran la ignorancia de las gentes. Los resultados electorales de Turquía y las masacres de Palestina como un espectáculo televisivo son dos ejemplos validos. Antes lo fueron Vietnam y Camboya por poner dos ejemplos de masacres de la última parte del siglo pasado. Las fotografías de hechos similares funcionan como la memoria efímera de los peces, provocan un impacto inmediato que se olvidan en la mayoría cuando llega la información deportiva. La manipulación sigue, someten a las gentes y les hacen pensar que todo lo que hacen es por su bien. Mientras el sistema financiero prepara nuevos productos para robar los ahorros a las personas que han trabajado toda una vida. Nadie pone freno a esos atracos.

El cuerpo desnudo como arma inocente de transgresión visual, de incomodar a la estupidez de las mentes sometidas por los caprichos del sistema. Controlar los cuerpos, la sexualidad es una forma de garantizar la sumisión. La ablación como control del placer de las mujeres es un crimen contra la vida. La fotografía mayoritaria se desarrolla como la multiplicación de los panes y los peces, grandes cantidades de imágenes realizadas en serie y sin ningún valor añadido. Las aburridas aplicaciones de los smarthphones producen millones de gigas de basura visual. Que esto sea así es un simple anécdota frente a lo que se avecina. Mientas tanto nuestros rostros y cuerpos cambian para hacerse irreconocibles. Sólo algunas imágenes del pasado nos recordaran como fuimos, la memoria es frágil y nuestro tiempo se va acabando poco a poco.

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