Los Fotógrafos y La Fotografía de La Moda

Rafael Roa © 1990

Hoy he vuelto a constatar que mi archivo es un desastre y debiera ordenarlo antes de que sea
demasiado tarde. Me encuentro con placas y negativos de mi época como fotógrafo de moda completamente inéditas y que nunca han salido a la luz.
Trabajos que hice en muchos casos para mi propia experimentación y que creo que nunca
fueron aceptados o comprendidos por el mercado, lo cual no es ningún mérito porque en
aquellos años los editoriales de moda de las revistas españolas los hacían fotógrafos extranjeros.
Reflexionando sobre la fotografía creo que como diría mi admirado Scianna “yo hago la
fotografía de la moda”, y sólo nos debe interesar hacer buenas imágenes que primero nos
llenen a nosotros y luego al resto.
Cuando en la fotografía de moda se le quita la capacidad de creación y la libertad al fotógrafo
el resultado se convierte en un mero producto de marketing ideado por aquellos que son los
menos capaces para hacerlo y que además suelen ser las que capitanean los medios
especializados.
Si el fotógrafo entra en sus redes puede que sea un fiel servidor durante muchos años e
incluso gane dinero y reconocimiento, pero le habrán domesticado y convertido en una especie
de mascota que lame sus “manolos de tacón alto” y produce fotografías al ritmo de su torpe
dictado.
Los grandes de la historia de la fotografía de moda pasaron por encima de esta colección de
personajes y se impusieron a sus tediosos y aburridos esquemas que reproducen temporada tras temporada en sus páginas de papel couché.

Rafael Roa © 1990 – modelo de PdH

Avedon, Penn, Newton, Meisel, Guy Bourdin…., impusieron su estilo a las cacatuas que
ocupan las primeras filas de los desfiles más importantes de la industria en las principales
ciudades del mundo, con esa mirada de censura continua, llena de una vanidad y prepotencia injustificadas.
Aquí pasa lo mismo pero a nuestro estilo, mucho más local, de andar por casa, pero la imitación
de tonterías es la misma, todas quisieran ser Anna Wintour, el látigo que dirige la moda desde su despacho de directora de Vogue USA.
Robert Altman hizo su caricatura en la película Pret a Porter (1994), en la que hace una feroz
crítica de todos los personajes de la industria.
Los fotógrafos deben ser capaces de imponer su talento a estas gentes, quizás de una forma
muy sibilina para que ellas crean que toman el mando. Yo con los años me fui dando cuenta
que destilan un veneno muy peligroso si muerden con fuerza, y que nunca olvidan el hecho
de que las hayas podido dejar en evidencia mostrando sus carencias en público.
Nadie es perfecto y yo siempre he dicho lo que pensaba y lo que creía que era lo correcto.
Los grandes han creado iconos de la fotografía, desde Avedon con su famosa fotografía de
Dovima y los elefantes hasta las famosas fotografías de Irving Penn con Lisa Fonssagrives,
siguiendo por los fotógrafos más contemporáneos de los últimos 20 años.
Si esta industria sigue viva y tiene alguna importancia social en la actualidad, es gracias al talento
de los fotógrafos que han hecho obras de arte de objetos de consumo y que desgraciadamente,
pasan tan rápidamente de moda.

Robert Altman – Pret a Porter (1994)

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