Lo Esencial y Lo Accesorio

Erwin Olaf © Paradise Portraits, 2001

Estaba leyendo un ensayo de Walter Benjamin sobre “La obra de arte en la época de su reproductibilidad técnica” y los cambios que advertía Paul Valéry en su texto “La conquista de la ubicuidad, Piéces Sur L’art”.
La tecnología nos provee de nuevas herramientas para la creación artística, para la producción de nuestros restos del naufragio que alimentaran esos cementerios a los que llamamos museos. Las máscaras que nos muestra Erwin Olaf en su trabajo Paradise Portraits, nos sirven para usarlas como metáforas de nuestras miserables conductas sociales. Desde la traición, la codicia, la burla o la muerte, todo se puede interpretar en el trabajo de Olaf. Expresar los sentimientos a través de las máscaras nos protege de igual manera que cuando empuñamos la cámara para aislarnos de la realidad que tenemos enfrente.
¿Es el arte digno? ¿A estas alturas el genero humano hace algo con dignidad?
Erwin Olaf nos muestra en su obra todo tipo de registros de nuestras propias conductas y fantasmas, y por eso me interesa mucho su trabajo. Me produce esas sensaciones básicas que un hombre necesita, esa dualidad de sensaciones que siempre nos persiguen.
¿Es necesario una gran capacidad de medios avanzados tecnológicamente para que se nos remuevan nuestras emociones?
Los que trabajamos con fotografía o vídeo estamos muchas veces obsesionados por los avances que las nuevas tecnologías producen a un ritmo vertiginoso, y nos ofrecen como la nueva panacea cada año.
Los aburridos debates que se producen en los foros de la red sobre estos temas, apartan a un lado, el que debería de ser el principal debate y que no se produce, el de las ideas y el desarrollo de las expresiones y nuevas narrativas en nuestros trabajos de creación. La cacharrería ha ganado la partida a las búsquedas de nuevos lenguajes.

Erwin Olaf © Paradise Portraits, 2001

La capacidad de generar emociones en el espectador siempre se produce por el desarrollos de ideas brillantes que salen de lo más profundo del individuo, y esa es la parte más importante de todo el proceso. Las herramientas nos ayudan a construir la expresión de nuestro lenguaje visual, pero son sólo herramientas, y debatir intensamente sobre que aparato nos produce un mayor grado de resolución es a estas alturas un debate estéril y caduco.
Informarse a través de expertos de cual es la herramienta necesaria es útil sólo en procesos iniciales, posteriormente debemos buscar otros debates que enriquezcan el desarrollo de nuevas ideas para nuestros trabajos.

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