La Última Mirada De Yukio Seki

Rafael Roa © 2010

Mariko miró dentro de los ojos de Yukio, era en Mayo y los cerezos ya habían
florecido, ese quizás fuese uno de los últimos días felices del teniente Seki.
Cuales fueron sus pensamientos cuando ya había escrito a Mariko y a sus padres
su última carta y volaba sobre el Pácifico buscando a los portaaviones americanos
en su última misión. De repente todo se acelera, se divisan los objetivos, abajo
el portaviones USS St Lo y varios buques de escoltas, Yukio da las ordenes y se
lanza sin dudarlo sobre su objetivo, con una mirada fija de no retorno, impacta
sobre el portaaviones que se hunde minutos después.
Todo es historia, la muerte decidida como sacrificio por la salvación de la patria,
palabras huecas y absurdas, patria, honor, banderas, himnos, saludos marciales,
masacre absurda de inocentes por los intereses pueriles de los poderosos, la guerra,
la ruina de los que trabajan, los sacrificios de aquellos que se levantan cada día
para trabajar, los que ansían trabajar para sobrevivir, los corruptos que se dan
golpes en el pecho por haber metido la mano en la caja, mientras con la otra
acarician las nalgas de sus fuentes de placer, los que hablan de dioses que no
existen, de pecado y abusan de los débiles, el todo y la nada.
Mariko recibió una carta del Emperador y una medalla por el sacrificio de Yukio,
hay muchos Yukios que aunque no mueren se arrastran cada día, con la mirada
perdida, sin rumbo como la de Yukio Seki.

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