La Playa

Rafael Roa ©

Caminar por una playa en soledad es un experiencia muy gratificante, ver un mar de
huellas únicas que se dirigen a diferentes lugares y que en algunos casos se van
borrando con otras nuevas pisadas.
Vamos andando sobre territorios vírgenes o sobre las huellas de los otros, es como
pasear por tu piel suave y trazar nuevas rutas que quizás antes no trazó nadie, las
texturas de la piel y la sensación de la arena caliente son experiencias únicas que
debemos vivir en silencio, dejándonos llevar por el instante y las sensaciones.
En cualquier caso siempre desearemos que el tiempo sea infinito y se ralentice
para que el recuerdo se grabe en nuestra memoria y permanezca allí siempre.

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