La Iconografía Social

Lee Friedlander © 1979 Madonna

Lee Friedlander fotografía a una joven muy bella en 1979, y luego se convertiría en un icono de
la música pop con el nombre de Madonna.
Esto ha ocurrido muchas veces, una día entra en tu estudio una desconocida y joven modelo y al
cabo de los años se convierte en un ídolo de masas.
Desde Marilyn hasta hoy, podríamos estableces una larga lista de casos en las vidas de muchos fotógrafos.
En mi vida he tenido varios casos, Nieves Alvarez, Icíar Bollaín, Penélope Cruz… e incluso la
mujer de un candidato con bigote, que ahora es alcaldesa de Madrid, Ana Botella.
Quizás este último caso, ha sido el más inesperado para mi, cuando hacía aquellas fotografías no
me podía imaginar que eso iba a suceder.

Rafael Roa © 1987 – Icíar Bollaín
Rafael Roa © 1994 – Ana Botella

Todo esto forma parte de la relación cotidiana que mantiene la fotografía con la vida.
En el fondo somos testigos de todo lo que pasa a nuestro alrededor, y en el ámbito del retrato
editorial nos dedicamos a fotografiar aquellos personajes que no sólo están en la cumbre, si no también a otros que comienzan tímidamente a subir escalones sociales.
Nunca sabes si esa chica desconocida, joven y bella que un día entra en tu estudio se va a convertir
en la estrella del mañana, o un personaje gris, o secundario a detentar el poder.
El mundo da muchas vueltas, y como fotografió muy bien Bill Brandt en su serie de clases sociales “The English Home”1936. Siempre nos encontramos a gentes de diferentes status, y otras intentando ese deseado ascenso a un nivel más elevado.
Hacemos retratos que se convierten con el tiempo en pruebas, y estos reflejan el flujo en las escalas sociales.
La Fotografía Como Documento Social de Gisèle Freund es un texto muy interesante para analizar
los movimientos sociales y la fotografía como testigo de la vida.
En muchas ocasiones nuestros archivos contienen los momentos que aquellos que han ascendido socialmente quisieran no recordar jamás.

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