La Fiesta

rafaelroa© 2011

A mi amigo Alex le gustan las fiestas, cuanto más grandes mejor, de esas que te pierdes, nadie te encuentra y que puedes ser un desconocido para todos hasta que dejas de serlo para algunas mujeres.
A mi amigo le molan las fiestas, esas que se hacen en verano en fincas enormes llenas de mujeres de piernas largas y pechos sugerentes que él trata de descubrir en las distancias más cortas.
Cuanto más heterogénea sea la gente mejor para él, no le gustan esas que son todos financieros o dentistas acompañados de sus mujeres, le gusta la variedad para poder fingir quién no es, hablar de inversiones con un broker cabrón, o de terrenos con un pirata del ladrillo.
Siempre les engaña, finge interés, les propone negocios que nunca va a llevar a cabo y disfruta
cuando ve la sangre en los ojos de sus contertulios, que piensan que van a engañar a un primo y a
sacarle la pasta fácilmente.
Les embauca, luego cuando creen que ha caído seduce a sus mujeres detrás de algún arbusto o en
alguna habitación solitaria de la casa.
Cuando acaba, se va con una sonrisa de satisfacción saludando a todos cortésmente.

Garry Winogrand © 1969
Mientras escribía esta pequeña historia de mi amigo Alex, el seductor de las fiestas, me acordaba
de las fotografías de Garry Winogrand y su interesante forma de ver en estos ámbitos, de encontrar siempre los encuadres precisos para contar las cosas con su propio estilo inconfundible.
Yo siempre he sido un fotógrafo muy versátil, a mi edad estoy descubriendo el placer de fotografiar
lo que sucede a mi alrededor pero de una manera muy selectiva.
Es un juego que me divierte, y en esta profesión lo más importante es disfrutar y crearse retos y
estímulos creativos.
Las fiestas siempre están llenas de mujeres hermosas, eso lo sabía muy bien un gran fotógrafo de
moda, especializado en pasarela que conocí en los años ’80 pero que desgraciadamente hoy no me acuerdo de su nombre. Era un dandy, alto con su bigote, pajarita y sus gafas de pasta, hacía
fotografías en las fiestas del mundo de la moda con una Leica, pasaba inadvertido, seducía con su conversación a las mujeres, al mismo tiempo que disparaba su cámara fotografiando los instantes
precisos que él había seleccionado.
Saber lo que quieres antes de llegar al lugar, tener una idea clara de lo que buscas para contar tu
historia es fundamental para obtener los mejores resultados.

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