Hasta Siempre Moncho Alpuente

Rafael Roa © 1990 Moncho Alpuente

Rafael Roa © 1990
Moncho Alpuente

Me he encontrado con la noticia de la muerte de Moncho Alpuente, me he quedado paralizado. Hacia muchos años que no le veía, creo que la última vez fue en una reunión de artistas en el CBA hace 15 años aproximadamente. Fue para firmar un manifiesto que ya no recuerdo. Le hice un retrato para EPS para su lucha en favor del humo, del derecho a fumar y tiempo después compartimos un verano haciendo temas para EPS. Aquel verano a pesar de quedarme en Madrid fue de lo más intenso y estimulante, trabajo, cervezas y risas que compartimos juntos. La muerte de Moncho Alpuente es un mazazo para una generación. Cuando él participó en Castañuela 70 yo era un adolescente inquieto con una cámara de telémetro en mis manos. Con “Las Madres Del Cordero y desde Santurce A Bilbao Blues Band” me conecté con su faceta musical comprándome aquellos vinilos que todavía conservo.

Madrileño con esa clase especial de los gatos, satírico, irónico, creativo, inteligente y lleno de vida, entusiasmo e ilusión que contagiaba a todos con los que compartía algún proyecto. Los tipos como Moncho son aquellos que aglutinan la forma de expresión de una generación en contra de la intolerancia estúpida de los intransigentes, incultos, burros, saqueadores y mediocres, esas generaciones que llevan ocupando puestos clave en este país desde la expulsión de los judíos y moriscos. La gente como él representa la ilusión por la vida, esa intención de gozarla con la intensidad que merece y compartirla con aquellos que caminan en tu misma dirección. La muerte es siempre injusta, se lleva a los valiosos y deja el planeta lleno de escoria. No voy a glosar el talento y los éxitos profesionales de Moncho, sólo hacer hincapié en la perdida que tiene la sociedad de personas como él.




Comentarios

  • Nano

    Que descanse en paz… Si le dejan

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