Esperanza Aguirre, Los Asesinos de la Serpiente, Zafón, Catalá Roca

rafael roa © Esperanza Aguirre, en sus tiempos de Presidenta del Senado

Cuando conocí a Esperanza Aguirre, me pareció una excelente anfitriona en su trato con la
prensa. Apuntaba maneras políticas en aquellos años, pero todavía no había mostrado
su capacidad devoradora y el instinto depredador que tiene ahora para conseguir todos sus
objetivos, todo vale, su fin justifica sus medios. Si hubiese vivido en otro momento histórico
estoy convencido de que habría eliminado a sus adversarios políticos con el apoyo de la
Inquisición. Ahora ejerce de presidenta de la CM y está dispuesta a privatizar a todo el que
se mueva. La educación y la sanidad son sus principales objetivos.
Lo último es que de los impuestos de los madrileños ella financia cursos y regala ordenadores
a los profesores de los centros privados y concertados, mientras que los profesores de la
pública pagan por ese curso de nuevas tecnologías de la educación 660€ y entran en el
sorteo de un ordenador, sólo tenéis que ver el enlace.
Dilapida los impuestos de los madrileños en estas cosas, contrata a empresas privadas
para dar apoyo en los colegios públicos mientras quita profesores de la pública que estaban
realizando ese trabajo.
Quiere privatizarlo todo, que la educación sea el negocio de sus amigos y de las sectas
católicas más reaccionarias. Mala administradora como su enemigo Gallardón, al que insulta
en público con las cámaras de la televisión dando la noticia.
Ahora se ha montado la ridícula historia del asalto a su vivienda, porque lo que desea es tener
el control de la policía y hacer bueno a Fraga con aquella famosa frase de “ La calle es mía”.
Aprovecha cualquier resquicio para dar una estocada certera y hubiese sido peligroso
encontrársela en el Madrid del siglo XVI, por ese callejón del Codo cercano a su casa, y no
cederla el paso.
Ella quiere privatizar, si pudiese hacerlo cobraría por el aire contaminado que respiramos los
madrileños, usa los contenidos de las pantallas del Metro para transmitir sus consignas a los
dormidos ciudadanos que van a currar a las 7 de la mañana.
Quisiera detentar el poder absoluto y ejercerlo sin piedad, pero los usos de la democracia
controlada de occidente la obligan a intentar ser a veces una hipócrita que finge respetar a los
que discrepan de ella.
Salen tres tipos en la tele, encapuchados, con la misma torpe estética de siempre, sería muy
fácil ponerles una peli porno detrás y reírse de esas presentaciones de estos sujetos que durante
muchos años han ejercido de asesinos profesionales. Surgieron en los años 60, jaleados y
apoyados por gente del PNV, y tuvieron en Arzallus uno de sus mejores hooligans.
Sabino Arana, qué intelectual, aquel tipo que montaba en mula por las campas del monte
Gorbea lanzando sus proclamas racistas de la superioridad de la raza vasca sobre las demás.
Han asesinado a más de 900 personas con la excusa de su historia inventada y ahora se
jubilan, supongo que pretenderán que les pongan alguna kalea en su pueblo.
Lamentable, a todos estos les convendría analizar su propia historia, sus comportamientos, su complicidad con el régimen franquista, pero eso no interesa, son los fantasmas que se ocultan
en el desván de la casa del abuelo y que nadie se atreve a abrir.
Veo en un enlace de twitter que han manipulado una fotografía de Catalá Roca para la portada
del libro de Zafón. Este tipo no me merece ningún respeto, le he escrito en twitter y no ha
contestado. Alguien que no tiene respecto por el trabajo de los demás no merece que yo se lo
tenga. Espero y deseo que haya un boicot activo de los fotógrafos y artistas a su libro.
Qué diría Zafón si se mezclasen sus escritos con las páginas amarillas, quizás fuese más
interesante que sus historietas. Hay tipos y profesiones que van de divos y sobrados, se creen especiales cuando sólo se dedican a ganarse el pan como mejor saben. Cuando mueran nadie
hablará de ellos por muchos best sellers que tengan.
Las fotografías son parte de la historia, un best seller y un sujeto que firma en los grandes
almacenes serán pasto de las llamas. Catalá Roca es parte de nuestra historia, Zafón no lo
será nunca.

© Francesc Català-Roca (COAC) Fotografía original no manipulada

 

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