El Otro Retrato

Rafael Roa © 2002

Revisando el archivo me encuentro con una versión que no había editado y que me gusta más que la que elegí en su día. Es de una sesión de desnudos, quizás de las primeras que hice en digital. Me gustaba aquella modelo, era una mujer real, con un vello púbico abundante y sus imperfecciones en la piel. Pequeños granos en las nalgas, en la cara y mucho pelo en los brazos.
Hace años tuve una diferencia de opiniones con una estrella de la canción, en declive. Su representante me pedía que retocase cada poro de su piel, desde los pies a la frente.
Me pareció una exageración y al final no lo hice. Entiendo perfectamente las ventajas del retoque digital en la fotografía de publicidad, belleza o moda. Se trata de crear una imagen que incremente el consumo del producto que se publicita.
Lo que me sorprende es la demanda del otro retrato. Ya me resulta incomprensible que los medios de comunicación retoquen a sus entrevistados, y que los políticos hagan el ridículo con sus carteles electorales durante un mes, rejuvenecidos hasta extremos patéticos. Reflejan en su imagen personal las mentiras que cuentan a su electorado. La mentira visual y la mentira de palabra van de la mano.
Pero lo que me parece muy alucinante es la demanda por parte de personas de retratos completamente retocados y que no se parecen nada al fotografiado.
El archivo Raw no tiene nada que ver con el tiff retocado y entregado al cliente.
¿Por que esta mentira, tener una fotografía en tu casa que se corresponde con tu realidad actual?
El paso del tiempo ha desaparecido de la fotografía, “las patas de gallo” son la primera exigencia del cliente, al final acabas entregando una imagen que es un viaje en el túnel del tiempo hacia 20 años atrás, como mínimo.
¿No querer aceptar nuestros cambios o es que la mentira se ha instaurado en nuestra sociedad hasta el punto de querer aparentar quien ya no somos?
Estas preguntas no las contestarían si tuviesen la ocasión de hacerlo. No quieren mirarse al espejo y se encuentran más cómodos creyendo que quienes aparecen en la fotografía son ellos en su estado actual.
El paso del tiempo es inevitable, y si aceptamos nuestra transformación seremos mucho más felices. Nuestras arrugas tendrán el atractivo que nosotros queramos, y los demás no pensaran que eso es importante, si nuestra mirada esta llena de ilusión y de vida.

Rafael Roa © 2011
Alexandra Naumova, fotógrafa
Rafael Roa © 2011
Isaac Pau, Fotógrafo

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *