El Edén

Rafael Roa © 2015

Rafael Roa © 2015

Siempre soñamos con el paraíso, con el disfrute del placer eterno en un idílico lugar que sea el escenario para el gozo infinito de la vida. La imaginación siempre ha conducido al hombre al sueño de ese deseo irrealizable. En muchas ocasiones buscamos la metáfora de ese anhelo, y cuando fotografiamos proyectamos nuestros deseos en las imágenes que capturamos. Algunas veces somos conscientes de esa búsqueda y en otros casos nuestro subconsciente nos conduce a tener una percepción visual más sensible a nuestros pensamientos más íntimos. Desde el uso de la herramienta de la fotografía hemos pasado de pensar que era un espejo objetivo de la realidad a cuestionar esa verdad empírica, ya que se produce una proyección del mundo interior del fotógrafo, mostrando sus deseos más ocultos y produciendo imágenes que se adentran en su ficción personal. En la historia del arte hay miles de ejemplos de pinturas que mostraban el paraíso, ese jardín del Edén que todos deseamos. En muchas ocasiones fotografiamos lo que sucede delante de nosotros, lo que denominamos instantáneas de nuestra realidad encontrada.

Diane Arbus en contraposición a la imagen robada planteaba la realización de una imagen construida, y adopta el uso de la pose en sus fotografías, la elección personal como herramienta para la construcción de sus imágenes. Lo más importante es ser capaz de materializar esas ideas transmitiendo a los modelos lo que se espera de ellos. Las miradas naturales no existen en el retrato, siempre el personaje intenta ocultar su naturaleza real y ofrecer aquella imagen pública por la cual desea ser visto, y es trabajo del fotógrafo desnudar al personaje, quitarle la máscara. Nuestras ideas como premisa inicial y la dificultad de saber materializarlas en imágenes, y el azar que nos asalta sin permiso y en ocasiones nos provoca un cambio de rumbo, son las variables que tendremos que manejar para la búsqueda de nuestra expresión personal como fotógrafos.

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