El Cuerpo Imperfecto

Rafael Roa © 2012

Me interesa la parte animal de nuestros cuerpos, ese comportamiento lleno de gestos que denotan restos de genes salvajes. Lo animal que permanece oculto en nuestro interior con todos sus instintos. Siempre el poder ha intentado controlarlos para ejercer su dominio en la organización social.
Ellos han definido el mal, los demonios, la moral, los sacrificios a sus dioses, las tentaciones, y han intentado ahogar las pasiones con la sangre de sus víctimas.
El instinto de posesión, el deseo permanece en nosotros, esa hambre depredadora de dominar al otro, de gozarlo.
Las formas, los sentidos y las miradas, las luces y las sombras configuran las imágenes animales de nuestros cuerpos, como nos proyectamos al otro y mostramos nuestros apetitos y nuestros deseos.

Cuando nos adentramos en las formas del cuerpo, siempre acabamos explorando el eros, las pasiones que encienden esas formas del cuerpo del otro que deseamos. Todo ello configura ese dialogo entre el eros y el tánatos que subyace dentro de nuestros pensamientos. La muerte y el deseo, los cuerpos, los gestos animales que se ocultan bajo ese barniz de dominio que llamamos civilización.
Nadie puede detener a las pasiones, ni a los océanos ni a los vientos. Hoy las gentes celebraran el solsticio de verano, las hogueras quemaran los malos deseos, y muchos gozaran iluminados por las llamas y acariciados por el agua del mar.
Los cuerpos son imperfectos, como lo somos nosotros, pero las pasiones se desatan con una fuerza irrefrenable. Esta es la noche del gozo y del placer, entregaros a ello. Las formas, las luces y las sombras, el eros y el tánatos están siempre presentes en el aprendizaje de la fotografía de los cuerpos.

Rafael Roa © 2012

Rafael Roa © 2012

 

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