Dos Historias

Rafael Roa ©

Fueron dos historias muy diferentes, una lúdica y otra triste.
Recibí una llamada de Cosmopolitan diciéndome que querían una sesión de desnudos
con un modelo muy sexy para un calendario de macizos.
Éste chico tan simpático apareció por mi estudio con un par de estilistas que traían
algo de ropa interior y que estuvieron babeando todo el tiempo sin ningún tipo de
disimulo haciendo honor a ese refrán “lo que han de comerse los gusanos que lo
disfruten los humanos”
, la sesión no tuvo más historia, fotos por todos los lados
potenciando las virtudes corporales del modelo, y al final ellas se fueron con la
boca hecha agua.
Ella tenía nombre de mujer de líder carismático del cono sur, y se componía de
múltiples historias vividas e incontables, para mi en aquel tiempo increíbles.
Yo no soy una persona crédula aunque ponga cara de poker y parezca lo contrario,
pero todo aquello que me contó era digno de una gran guión para una película de
espionaje. Me pidió unas fotos para su book de bailarina, y yo le pedí unos desnudos
que al final, fueron duros y transgresores, eran los primeros que hacía en digital y
nunca los he usado en ninguna exposición.
He querido comparar las dos historias, la del chico feliz que viene de New York
a trabajar como modelo, y la otra de una huída con búsqueda de un futuro lejos de
aquello que la atormentaba.
No sé si se publicó aquel calendario y si ella obtuvo lo que soñaba cuando huyó
de donde vino, sólo son fotografías de historias inconclusas, en el fondo esa es
la esencia de la fotografía, retener sólo un instante.

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