Desde lo más alto

Rafael Roa© 1981, Estocolmo

Estos viajes eran como un barco a la deriva, sin destino fijo, una búsqueda constante
desde el punto de vista personal y fotográfico, estaba en mi época de aprendizaje
como fotógrafo y supongo que también como individuo. Subía a un tren en Paris
y amanecía en Copenhague o Estocolmo, me cansaba del norte y huía en otro tren
nocturno hacia el sur y así sucesivamente durante un mes.
Visitaba ciudades, fotografiaba y cada día era una aventura, un no saber donde
acabaría esa noche, lo era también en mis fotos de un joven curioso, aprendiz
de fotógrafo que experimentaba con todo tipo de encuadres.
Mirar desde arriba tiene el encanto del cambio del tamaño real de las cosas, todo
se empequeñece y se convierte en una maqueta llena de detalles que cambian
de tamaño.
En aquel tiempo estaba más interesado por los espacios de las ciudades que por las
miradas de la gente, quizás mi interés era tener una colección de fotografías
que narrasen mi viaje, y las miradas solo quería vivirlas con intensidad
y no capturarlas.
Repetí esta forma de viajar varios años seguidos, era como un francotirador buscando
un presa, todo era fugaz pero intenso, las experiencias personales, las ciudades,
la fotografía. Creo que  estos viajes me enseñaron a vivir con pasión lo que después
sería mi trabajo de fotógrafo, fue la actitud curiosa la que me hacia subir
a estos lugares y buscar esos encuadres diferentes.

Rafael Roa©1980, Pisa

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