De La Dura Realidad Al Mundo De Los Sueños

Erwin Olaf ©

Erwin Olaf es uno de los autores que más me interesan. Recurro a la inspiración de sus obras para reflexionar sobre la vida, y la fotografía. El mundo real y el mundo imaginario donde escondemos nuestros sueños y nuestras pesadillas. Aunque no hay más surrealista y absurdo que el mundo real.
Hoy me he encontrado con la imagen de Javier Bauluz zarandeado por la policía en el desalojo de la Puerta del Sol. Un premio Pulitzer agredido por los antidisturbios, y casualmente uno de ellos suele estar en las fotografías más polémicas de las actuaciones policiales.
No hay respeto al ejercicio del fotoperiodismo, agresiones y detenciones arbitrarias a compañeros de profesión en este país y en cualquier parte del mundo, Edu León, Manu Bravo, Guillem Valle… los muertos en Siria por misiles del gobierno, o los asesinados en Méjico o Rusia.
El mundo se mueve, pero la agitación del planeta es mucho mayor que la velocidad de rotación. El ejercicio de los ciudadanos de sus derechos constitucionales son sólo papel mojado, que puede ser pisoteado por cualquier instrumento al servicio del estado.
Y ahí están los fotoperiodistas, jugándose el tipo para mostrar la realidad de los hechos a unos espectadores que en su conjunto el filósofo alemán Peter Sloterdijk definió como “la masa” en su ensayo “El Desprecio de las Masas”, y que concluyó por definirla como “la cosa”.
Parte de esa “cosa” no siente ni padece, se encuentran aletargados o mirando a otro lado para no ver la realidad. El fotógrafo argentino afincado en Madrid Gabriel Pecot fotografió la agresión intimidatoria a Bauluz, y en su web nos muestra un excelente reportaje del desalojo de la Puerta del Sol.
A esta hora no tengo ninguna noticia de que el colectivo de fotógrafos se haya movilizado para denunciar los hechos ante el juzgado de guardia.

Erwin Olaf © Separation 1 – 2003

Lo imaginario me lo da Erwin Olaf, sus mundos a veces tan descriptivos, otras veces tenebrosos y llenos de soledades. Un espacio para huir de la realidad aunque sea un poco de tiempo para poder tomar fuerzas en la batalla diaria. Lo irreal, huir a esos mundos que creamos y que no existen para los otros. Están agazapados dentro de nuestros infiernos personales y salen de todas las formas inimaginables. Los más grandes como Olaf, son aquellos que son capaces de despertar nuestros sentidos con sus capacidad de crear e imaginar situaciones que agiten nuestros dormidos sentidos. La revolución de las ideas frente a la mediocridad de aquellos que copian o difaman. Habitamos un mundo absurdo y en cada microcosmos se reproducen d igual manera todos los defectos de los seres humanos. Por eso el trabajo de gentes con la capacidad de desarrollar ideas brillantes y personales son los únicos oasis dentro de ese lodazal. Es sólo una pequeña escapada, los autómatas hacen muy bien su trabajo

Erwin Olaf © 2009 – Dusk, The Mother

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