Lewis Baltz ©

Lewis Baltz ©

Vivimos unos tiempos en que los que quieren tener éxito o creen haberlo alcanzado proclaman a los cuatro vientos que ellos emplean un 70% de su tiempo en vender lo que hacen y un 30% a producirlo. Todo se basa en el marketing salvaje del humo que venden y tiene esa inspiración del nazismo con esa frase de Göbbels: <<una mentira repetida mil veces se convierte en verdad>>.

Venderse al precio que sea, ocultar nuestra ignorancia y aparentar que lo sabemos todo y que cualquier cosa que producimos es tendencia y vanguardia. No hay espíritu de autocrítica, todo lo que hacen vale, y generalmente este tipo de sujetos se toman cualquier crítica ya sea en un periodo de aprendizaje o posterior como una afrenta personal. Sobre todo lo importante es ocultar sus carencias, seguir aparentando que son expertos en aquello que desconocen y mantener su comportamiento ególatra como escudo para ocultar su ignorancia. Estas actitudes de las masas posmodernas que se agrupan en torno a las modas imperantes y a las etiquetas del momento tienen éxito en todos aquellos individuos que aspiran a conseguir un cierto status en la actividad a la que se dediquen con la ausencia del esfuerzo y la ética del trabajo. El peligro de estas actitudes es el contagio masivo que producen, cuyo dios se encuentra en ese rincón del vago, del cual extraer cuatro frases de moda para aparentar que saben algo. Si esto les falla les queda el plagio, buscar algún autor que pudo haber hecho algo rompedor hace cuarenta años y con un par de retoques adaptarlo como si fuese una idea original. Todos estos comportamientos son consecuencia directa de la corrupción generalizada existente en el planeta, la economía de la especulación que altera el precio de las cosas sin haberse producido transacciones reales. Se premia el pillaje, a los impostores y los asaltantes que se ocultan sigilosamente en cualquier lugar. Los ególatras se pasean con la altivez que oculta su ignorancia, como modelos efímeros en una pasarela de patéticos personajes.

He elegido para ilustrar este post dos imágenes de Lewis Baltz, un gran artista del cual podréis disfrutar en la Fundación Mapfre de Madrid hasta el mes de junio.

Lewis Baltz Monterey, de la serie The Prototype Works, 1967 Copia en gelatina de plata 20 x 25,2 cm Galerie Thomas Zander, Colonia ©The Lewis Baltz Trust

Lewis Baltz Monterey, de la serie The Prototype Works, 1967 Copia en gelatina de plata 20 x 25,2 cm Galerie Thomas Zander, Colonia ©The Lewis Baltz Trust

Share →

One Response to La Egolatría Y La Ética Del Trabajo

  1. Antonio Montoya dice:

    Rafael Roa sigue certero dando en el centro de la diana, por muchas cortapisas y zancadillas que se le pongan para reducir la divulgación de su web por los interesados.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos necesarios están marcados *