From the monthly archives: "octubre 2016"
Autor desconocido, 1870

Autor desconocido, 1870

Las formas del cuerpo desnudo han sido representadas culturalmente como una exaltación de lo bello. La sublimación del arte se reivindica por el desnudo. Desde el mundo clásico el desnudo ha sido representado siempre como la expresión de la belleza, del Eros y del deseo. Las formas y las pasiones se mostraban a través del cuerpo, convirtiéndose así en el vehículo de expresión de nuestros sueños más ocultos. La belleza del desnudo radica en su poder de evidencia, porque si lo bello tiene esa capacidad de revelación que le atribuye Platón,  el desnudo es lo que lleva esa capacidad a su summun y la realiza.

Para Descartes el desnudo significa la esencia del ser, expone más el ser y en ello radica su belleza. El poder del tacto de la piel ha sido el motor del deseo, que se ha convertido en ese potro salvaje que tenemos que cabalgar todos para sentirnos plenamente vivos. No hay más allá del desnudo, aquí empiezas y aquí acabas. El desnudo hace frente al deseo. Por eso en él nada queda más por descifrar, el desnudo no es ya signo de nada, lo insuperable está simplemente ahí mostrado. El desnudo no puede cambiar, es él mismo una vez la esencia.

El desnudo fotográfico capta en-si, en el instante y de una manera inmediata y lo más concreto: en lo sensible mismo, en la piel misma, en el desnudo mismo. Esa curva esa textura, esa sombra aquí y ahora captadas en el fulgor de un instante pero fijados para siempre, vuelven ese particular, no sólo insuperable, sino súbitamente invariable, y por ende absoluto. También el desnudo fotográfico muestra la condición de lo efímero, la sensación de la captura que lo produce en su mortalidad. El cuerpo se convierte en objeto de representación de las ideas. También  es un vehículo de transgresión mediante el uso de la metáfora visual. En el desnudo encontramos lo sensible y lo abstracto, lo físico y la idea, lo erótico y lo espiritual y por último la naturaleza y el arte. El desnudo es generoso, aquellos que se muestran así ya no tienen nada que ocultar y  entregan su esencia. La contemplación y la culminación del deseo llenaran nuestro interior de sensaciones insuperables, provocando la intención de capturar todos esos instantes. No se puede eternizar lo efímero, y las imágenes de esos recuerdos vividos estarán siempre en nuestra memoria manteniendo vivos hasta los últimos detalles.

La transgresión en el arte es necesaria para intentar remover esos pensamientos anclados en la superstición y los prejuicios. El desnudo puede ser utilizado en este sentido. Siempre ha vivido semioculto, mostrado de soslayo, o claramente censurado pese a estar representado en la tradición del arte europeo. Los bárbaros que quemaban libros también quemaban seres humanos en nombre de la superstición y como forma de controlar al pueblo y someterlo a base sangre y fuego. A veces nos asombramos de como pintores celebres que utilizaban el desnudo en sus obras sobrevivieron a la marginación y la hoguera. Hoy en día la censura permanece en el mundo del arte. Se ocultan trabajos de artistas o se provocan con actos vandálicos y la suspensión de exposiciones. El último caso ha sido el brutal ataque sufrido por el trabajo de Jock Sturges en Moscú, por un público lleno de miradas sucias y algún político del régimen. Han llegado a echar orín sobre sus imágenes. El oscurantismo irracional de aquellos que se creen poseedores de la verdad absoluta.

La piel es el reflejo del paso del tiempo en nuestro cuerpo. Nuestra decadencia se produce poco a poco sin detenerse, y va dejando sus huellas. Nos transformamos y no nos reconocemos en las fotografías de nuestra juventud. Nuestra mirada pierde su brillo y nuestro cuerpo nuestro esplendor de juventud. Pero también hay belleza en los cuerpos erosionados por el tiempo. Las formas se transforman en paisajes llenos de desniveles continuos. Usamos el cuerpo como forma de mostrar ese paso del tiempo, el cuerpo se convierte en una representación de una idea. El tiempo es una característica de la vida, y por ende del arte. La fotografía es siempre el pasado inmediato y es una herramienta con la cual podemos representar lo efímero de nuestra existencia.

Irving Penn, 1996

Irving Penn, 1996

Rafael Roa © 2015 De la serie Dead Skin / Sonya7R

Rafael Roa © 2015
De la serie Dead Skin / Sonya7R