Aino Kannisto ©

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Jean Claude Lemagny establece dos tendencias en la fotografía. Por un lado la fotografía directa como el retrato, el paisaje o el reportaje que explora la realidad que el fotógrafo ofrece y la fotografía que se basa en la puesta en escena, completamente subjetiva y manipulada. Si analizamos los cambios sucedidos en la herramienta de la fotografía en los últimos veinte años, el desarrollo tecnológico y los cambios de usos en el medio fotográfico podemos llegar a la conclusión de que dicha división no es tan tajante ni refleja las relaciones reales entre la herramienta, el fotógrafo y el objeto o sujeto a fotografiar y el receptor de las imágenes.

Primero debemos determinar que consideramos como una puesta en escena. Porque igual que François Soulages lo ve muy claro en la obra de Julia Margaret Cameron, podemos analizar y llegar a la conclusión de que los retratos de cualquier fotógrafo ambulante o rural son puestas en escena. Instantáneas donde los sujetos fotografiados se esfuerzan por ofrecer una imagen alejada de su vida cotidiana. ¿O acaso no todos posamos, casi instintivamente, cuando nos vemos frente a una cámara? Partiendo de esta reflexión no podemos evitar cuestionarnos si la fotografía en algún momento ha mostrado una huella muy similar a lo real o si ha sido simplemente un vehículo que reflejase las apariencias. En los tiempos que vivimos y más desde la aparición de la fotografía digital, la herramienta se ha convertido en una representación  de puestas en escenas.

Toda la fotografía de retrato editorial, que tuvo su gran boom de la mano de publicaciones como Rolling Stone o Vanity Fair y cuya referencia más mediática es Annie Leibovitz, son puestas en escena. El retrato clásico tal como lo habíamos conocido hasta entonces era considerado aburrido por los editores que deseaban tener en sus publicaciones retratos de la estrella del momento o imitaciones de la misma. Se produjo entonces un aluvión de retratos más escenificados, había que ser más creativo que los otros para poder mantenerse en el mercado. De todas formas los retratos clásicos de Yousuf Karsh o Irving Penn, ¿no son retratos escenificados o es que los retratos siempre ha sido escenificados?

La relación con el personaje, la dirección del posado, el uso de la luz nos acerca a una puesta en escena muy cuidada, y nos aleja de ese concepto de la fotografía directa o real. Porque incluso el punto de vista o el encuadre produce una alteración de la perspectiva y nos conduce a la obtención de una fotografía subjetiva y alejada de esa representación mecánica que producía la perdida del aura en la herramienta de la fotografía.

En la época de la reproductibilidad técnica lo que queda dañado de la obra de arte, eso mismo es su aura. Walter Benjamin.

Podemos determinar que en la sociedad de la simulación en la que vivimos, la fotografía captura continuas puestas en escena y podemos poner en duda si no lo hizo desde sus orígenes. Reflexionar sobre todo lo que se ha escrito en el ámbito de la representación, significado y estética de la fotografía y poner todo en paralelo a los usos actuales del medio, nos sirve para entender como la herramienta y sus usos han ido evolucionando, no sólo desde el productor y transmisor de esas imágenes sino también en la interpretación del receptor de las mismas.

Bruce Gilden © Postcards from America

Bruce Gilden © Postcards from America

August Sander. Young Farmers / Jóvenes granjeros, 1927.

August Sander. Young Farmers / Jóvenes granjeros, 1927.

Petrina Hicks © Shenae and Jade, 2005 Lightjet print 111 x 119cm, edition of 8

Petrina Hicks ©
Shenae and Jade, 2005
Lightjet print
111 x 119cm, edition of 8

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