From the monthly archives: "marzo 2016"
Masahisa Fukase © Ravens

Masahisa Fukase © Ravens

Masahisa Fukase (1934-2012, Japón) es coetáneo de Daido Moriyama y Shomei Tomatsu con los que fundó una escuela de fotografía llamada El Taller en 1970. Su obra Ravens se expone en la galería Michael Hoppen de Londres hasta el 23 de abril próximo. Esta serie fue creada entre los años 1976-1982 después de su divorcio que lo sumió en una profunda crisis. Con anterioridad trabajó como fotógrafo editorial, realizando simultáneamente retratos y desnudos de su esposa Yoko durante más de una década. Ravens es su obra más íntima y profunda en la expresa toda su tristeza y soledad y está cargada de una gran tensión emocional, con una estética oscura y tenebrosa. Adopta la mirada del cuervo y lo utiliza como metáfora de su propia soledad. Ravens fue expuesta por primera vez en 1979 y lo lanzó a nivel internacional publicándose el libro en 1986. El valor de mercado de este libro oscila entre los 485,00$ y 975,00$. En 1979 sufrió una caída que lo mantuvo en coma hasta su muerte en 2012.

Masahisa Fukase © Ravens

Masahisa Fukase © Ravens

Masahisa Fukase © Ravens

Masahisa Fukase © Ravens

Masahisa Fukase © Ravens

Masahisa Fukase © Ravens

Masahisa Fukase © Ravens

Masahisa Fukase © Ravens

Rafael Roa © 2015 De la serie Dead Skin / Sonya7R

Rafael Roa © 2015
De la serie Dead Skin / Sonya7R

El concepto de efímero se puede aplicar a la propia vida, al último instante vivido, como ese golpe de viento de súbitamente acaricia nuestro rostro. Eternizar lo efímero siempre ha sido un sueño imposible de realizar, porque cada instante se convierte en pasado con una levedad y fugacidad imposible de detener. Es ir contra natura, de nuestra propia medida de la existencia. Me centraré en la definición del efímero melancólico que revive y reactualiza sin fin el pasado y sus huellas en relación con la fotografía, como herramienta que captura instantes y sus funciones, como testigo de la historia, su evocación de la melancolía del recuerdo, que muchas veces nos atormenta por su perdida. Las huellas se reflejan en nuestros cuerpos por el paso del tiempo, de esas sensaciones perdidas de forma continua y que constituyen nuestro viaje imparable hacía la muerte. Lo efímero de la existencia y lo efímero de la representación visual de nuestra vida o de sus interpretaciones de la misma.

Ocultarse en las sombras es inútil, sus huellas dejaran sus marcas en nosotros aunque tratemos de ocultarnos en la penumbra. La nada avanza irremediablemente y nuestros recuerdos se pueden agrupar en dos segundos de imágenes que reflejan un tiempo pasado, o el registro de una vida. La fotografía guarda nuestros recuerdos en pequeñas cajas o en algún tipo de almacenamiento electrónico que tampoco nos asegurará eternamente su existencia. Todo pasa entre estas reflexiones sobre lo efímero y sus huellas, y esa búsqueda incesante de la felicidad inexistente, del paraíso soñado. Y vuelvo obsesivamente a la búsqueda de esas huellas en ese equilibrio inestable de luces y sombras, de falsas esperanzas y refugio de la derrota inevitable. La imitación, las huellas y los significados de todas las imágenes que producimos nos llevaran a una búsqueda eterna en la materialización de nuestro mundo de sueños. La fotografía como refugio personal de nuestra propia existencia.

Rafael Roa © 2015 De la eerie Dead Skin / Sony a7R

Rafael Roa © 2015
De la eerie Dead Skin / Sony a7R

Rafael Roa © 2016 De la serie Dead Skin/ Sonya7RII

Rafael Roa © 2016
De la serie Dead Skin/
Sonya7RII

Las huellas van modificando muestro cuerpo, perdemos sensaciones, emociones y deseos que la fugacidad de los instantes entierra para siempre. Lo efímero ha marcado sus huellas en nosotros, dejando surcos profundos en nuestra piel y en nuestra memoria. Elegir el desnudo como lo esencial y sublime donde mostrar los efectos del paso del tiempo. Nacemos desnudos y nos entregaremos a la tierra o al fuego de igual forma, así será el inicio del viaje de la transformación final. El tiempo vivido como inconstancia y pasaje efímero, repitiendo en bucle la perdida dolorosa de cada instante pasado. El tiempo nos afecta a todos como esa espada de Damocles que destruirá la belleza que amamos y la ilusión de la felicidad que queremos conservar. Dead Skin transita sobre estas ideas, se ha movido en estos parámetros con una estética barroca que yacía en mi subconsciente, sin ser un referente básico para el desarrollo de la obra. Porque nuestros conocimientos y nuestras sensaciones más profundas e íntimas se encuentran aletargadas en nuestro interior y afloran cuando nuestro pensamiento tiene necesidad de ellas, igual que los recuerdos se materializan en fotografías que nos permitan volver al pasado y recordar vagamente como fuimos cuando nuestras ilusiones eran el motor de nuestra vida. Quizás la melancolía esté también presente en Dead Skin, como lo está la perdida de los sueños y los surcos de lágrimas que marcaron nuestros rostros, pero de una forma más sutil, sin arrastrarme a un dolor intenso o a una locura del romanticismo. Este proyecto se materializará en tres meses como máximo con la ayuda de todos. Una vez impreso el libro vendrán el resto de proyectos que en torno a este trabajo surgirán. Pero mi cabeza ya la ocupan nuevas ideas que me ilusionaran con un nuevo trabajo, mientras tanto voy a compatibilizar el final de Dead Skin con el nacimiento de lo nuevo.

Link Pre-venta Dead Skin

Rafael Roa © 2014 De la eerie Dead Skin/ Sony a99

Rafael Roa © 2014
De la serie Dead Skin/ Sony a99

Vídeo de la proyección de mis trabajos en la edición de Fotonoche 2015 – Alcobendas

Anja Niemi ©

Anja Niemi ©

Anja Niemi (1976, Noruega) es una joven artista cuya obra fotográfica transita por una ficción sobrecargada de estética, que supera al contenido narrativo. Escenificaciones muy preparadas que recuerdan a los trabajos de otros autores con una obra más potente en el contenido. Estudio en Londres, París y Nueva York y la revista British Journal of Photography ha elogiado su trabajo. En el 2012 escribí un post en este blog sobre sus similitudes temáticas y estéticas con un trabajo de Mario Sorrenti. Hoy en día existe una retroalimentación entre autores, unos vasos comunicantes que mezclan las ideas llegando a un punto en que el cual es difícil encontrar las originales. La realización de sus obras tienen esa perfección nórdica de cuidar hasta el último detalle, consiguiendo un envoltorio sumamente atractivo para el espectador. The Little Black Gallery de Londres representa su trabajo.

Anja Niemi ©

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