Rafael Roa © 2015 Defeated

Rafael Roa © 2015
Defeated

La fotografía es la herramienta que utilizo para expresarme, mis ideas, sueños y sensaciones se reflejan en ellas y ahora después de tantos años es cuando controlo lo que quiero decir. Recuerdo mis inicios, salía por Madrid con mi Asahi Pentax, fue mi segunda cámara, buscando curiosamente cualquier cosa o situación que me llamase la atención. No había discurso, ni conocimientos estéticos y técnicos por mi parte, aprendía a base de errores. De esta forma han ido pasando los años, cada vez con más conocimientos y perfeccionando mi forma de trabajo. El viaje ha sido intenso hasta aquí, lo he vivido plenamente y lo sigo haciendo. Ahora no tengo objetivos inmediatos, sólo disfrutar de lo que hago cada día. Lo único que me agobia es todo lo que me queda por aprender. La fotografía tiene una relación directa con el tiempo en el cual vivimos, refleja el pasado inmediato que se convierte en un recuerdo, un documento de una época o una definición personal del propio fotógrafo.

Vivimos tiempos convulsos, siempre lo fueron y las brutalidades criminales que los seres humanos ejecutan se repiten siglo tras siglo y generación tras generación. Nos encontramos frente a una nueva ofensiva para el exterminio del pensamiento crítico y hacia la implantación de una obediencia sumisa propia de autómatas. La cultura dirigida como una actividad de ocio más y la masificación de los productos de consumo seudo-artísticos como adquisiciones decorativas carentes de ningún discurso reivindicativo. Las redes sociales que comparten millones de imágenes al día en un acto masivo de adicción a esa nueva moda del postureo sea donde sea. Visibilidad, marca, perfiles, seguidores e influencia son las nuevas consignas que el sistema usa para que el dios del mercado reine sobre el planeta.

¿Qué pasa con las víctimas, los asesinados en África, los envenenados por plagas industriales, la muerte programada de personas o la exclusión social? ¿Sirven de algo las imágenes de esos horrores?

Para nada, las asumimos con la naturalidad de cualquier acto cotidiano. Las imágenes debido a la saturación en su visibilidad carecen de cualquier impacto que produzca una reacción social en cadena o sirvan para concienciar a la población. Cada palo aguanta su vela y todo sirve para anular a un competidor en un trabajo, incluso la difamación. Los surrealistas apoyaron a una anarquista de su tiempo, Germaine Berton en una acción violenta contra un ultraderechista de aquella época, querían cambiar el mundo o por lo menos tenían la intención teórica de hacerlo. Ahora todo se maneja en códigos que a mi me interesan muy poco, por eso dedicaré mi tiempo a intentar ser coherente con los planteamientos que me han traído hasta hoy.

1924, Apoyo de los surrealistas a Germaine Berton

1924, Apoyo de los surrealistas a Germaine Berton

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2 Responses to El Último Baile

  1. Nano dice:

    “Aprender de los errores” o “hablar con la sabiduría que te da el fracaso”. Edison dijo algo así como “No he fracasado, en encontrado 1000 formas de como no hacer una bombilla”. Evidentemente no seriamos nosotros sin nuestros errores.
    En cuanto al alto grado de indiferencia generalizada que padecemos, está claro que es producto del adoctrinamiento interesado por parte de los poderes fácticos que llegan a narcotizar a las masas de forma eficaz e intangible. Cada vez quedan menos Zapatas o Malcon X por el mundo y hay de alguno que asome la cabeza… se la cortaran… y a seguir con el negocio.

    Un saludo.

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