Rafael Roa © 2015 Invisibles#Invisibles Una persona duerme en la calle Serrano a escasos metros de la Puerta de Alcalá. Gato muerto en la calle Menéndez Pelayo.  Sony a7R

Rafael Roa © 2015
Invisibles#Invisibles
Una persona duerme en la calle Serrano a escasos metros de la Puerta de Alcalá. Gato muerto en la calle Menéndez Pelayo.
Sony a7R

Cada noche me cruzo con un hombre que prepara su cama en la puerta de un banco bajo la marquesina que le proteja de la lluvia y el viento. Vivir muriendo cada día cuando lo has perdido todo, moverse arrastrando las pocas pertenencias que te quedan por la ciudad de la mañana a la noche y sobrevivir día tras día.
Esta mañana me he encontrado un gato muerto sobre la acera, la cabeza rota y su sangre derramada. No se si ha podido ser atropellado y sólo ha podido caminar unos pasos hacia la acera o se ha cruzado con unos salvajes que lo han matado.
Hay gente que compra animales y los abandona a su suerte, se cansan de ellos y los dejan en cualquier esquina. A mi no me gusta convivir con ellos por eso nunca se me ocurrió la idea de tenerlos, pero no puedo comprender esa crueldad de ensañarse con un animal hasta matarlo.
De la misma forma que no acepto la falsa e hipócrita moral del poder oponiéndose a iniciativas ciudadanas para aliviar los dramas de los desahucios. Muchas personas antes de perder sus casas se han lanzado al vacío quitándose la vida.
De igual forma dejan morir a los enfermos de hepatitis C o no hacen justicia con las víctimas de las estafas de las preferentes. La justicia es ciega, sorda y muda.
Las imágenes ya no crean ni despiertan las sensibilidades de la mayoría sobre estos temas, principalmente porque muchas personas prefieren no ver la realidad de lo que sucede a su alrededor. “Los Invisibles” se hacen cada día más visibles en la ciudad de Madrid, son las víctimas del sistema, y viven sin ninguna esperanza.

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