Rafael Roa © 2014 Venus 1 / Sony a7R

Rafael Roa © 2014
Venus 1 /
Sony a7R

A veces les pregunto a mis alumnos  por qué fotografían, cual es su necesidad de coger una cámara y capturar una imagen, que les impulsa a ello. ¿Placer, divertimento, nuevas experiencias, conocimiento de nuevas tecnologías? 
Suelo quedarme sin sus respuestas la mayoría de las veces, me encantaría que después de un proceso de reflexión individual primero se contestasen a sí mismos y después me contasen sus conclusiones.
Hay una masificación de crecimiento exponencial en la captura de imágenes, como les digo en clase acumulamos gigas de mierda con la misma facilidad que producimos residuos cada día. La producción de capturas digitales es comparable a cualquier acto irreflexivo que los humanos hacemos cada día como tirar de la cadena del retrete. Todo esto se aleja de la esencia del acto fotográfico y de la propia vida.

Releer las reflexiones de Artaud sobre la creación artística y la relación con nosotros nos ayudará a posicionarnos en relación con el hecho de fotografiar. Cuestionarse para qué hacemos las cosas es igual al momento en el cual  aprendemos a caminar en la niñez. Saber hacia donde nos lleva el uso de una u otra herramienta y sobre todo por qué queremos usarla y para qué, es fundamental para poder empezar a caminar de una forma coherente. Cualquier otro uso está atado a las modas y al placer instantáneo que produce en los usuarios esas capturas como forma de compartir sus instantes con los demás.
Supongo que el auge de las redes sociales en las que se comparten imágenes debe de ser comparable con la moda de las tarjetas de visita en siglo XIX. Ver su imagen y ofrecerla a los otros debió causar furor en aquella sociedad que disfrutó del invento de la fotografía. Nadar se convirtió en el fotógrafo de moda de toda la sociedad parisina, todos querían ser inmortalizados por él. Alejarse de esa producción consumista de imágenes realizadas con cualquier dispositivo digital supone un primer paso para establecer una relación más intima con la herramienta y con el acto de fotografiar.
Como afirmaba Artaud “la vida es un consumirse en preguntas”, si no lo haces te conviertes en un semoviente del propietario del sistema y te dedicas a “balar” cuando te ordenan. Para otros cualquier expresión del ser que se materializa bajo cualquier soporte va unida a la reflexión y al pensamiento individual del sujeto que la realiza. Si decides abordar este desafío personal ya has abandonado el redil de aquellos que consumen su tiempo sin preguntarse nada ni cuestionar todo aquello que el sistema ha establecido. La reflexión íntima es necesaria para afianzar la propia personalidad y poder materializar esas ideas en algo tangible que puedan ver todos. El acto fotográfico está en las antípodas de cualquier captura irreflexiva de una imagen.

Rafael Roa © 2014 De la serie Dead Skin

Rafael Roa © 2014
De la serie Dead Skin

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4 Responses to Reflexiones Sobre El Acto Fotográfico

  1. Nano dice:

    Por mi parte te diría que recuerdo que desde joven siempre me atrajo la captura de ese lugar en el que me encontraba, de esa gente que me rodeaba, en definitiva poder retener ese momento fugaz que pasaría y que no volvería jamás. Gracias a la afición de mi padre, en mi casa siempre hubo una cámara, recuerdo siempre cajas y cajas con fotos de personas y lugares que yo no conocía ni llegué a conocer, pero que gracias a la fotografía pude tener conciencia de ellos. Para mi desgracia y en los años de mi infancia y adolescencia, la fotografía analógica quedó fuera de mi alcance, por espacio y por escasez de recursos. Pero es un mundo que siempre me sedujo. Ya, entrado en años, la fotografía digital me volvió a dar la oportunidad de volver a aquella afición. Con la cabeza más amueblada, y con las ideas más claras volví a aquello de una forma más formal, sosegada y coherente. Ahora hago fotografía por puro placer, desplazarme a cualquier lugar que siempre me sedujo y fotografiar y dejar constancia de aquel sitio o lugar, intentando fotografiarlo de la forma en que yo en algún momento me lo imaginé. Hago fotografía de las cosas que me interesan por satisfacción personal, no me interesa cual es el final del camino, lo que me interesa es disfrutar de ese camino, me lleve a donde me lleve.

  2. Fran Decatta dice:

    Simplemente una maravillosa reflexión. La veo como algo mucho más allá del acto de fotografiar, aunque aluda a este perfectamente. Podría decirse que el cuestionarse (siempre con criterio, no nos volvamos locos) bastantes campos que sean importantes en nuestra vida podría crear un punto de inflexión para que podamos evolucionar tanto de manera personal y profesional. Supongo que también entraría en el campo de la autocrítica, pero creo que estoy divagando… Lo dicho, me han encantado estas reflexiones!

    Saludos.

  3. Fernando roca dice:

    Hola Rafael ,me ha encantado tu artículo,llevo poco tiempo en la fotografía y entré en el campo porque deje de actuar y continuaba con la necesidad de seguir comunicando sentimientos y estados..

  4. Información Bitacoras.com

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