Rafael Roa © 2014 1 de mayo en Madrid. Sony A99

Rafael Roa © 2014
1 de mayo en Madrid.
Sony A99

Acabo de ver de nuevo Take This Waltz de Sarah Polley. Una película de sentimientos y relaciones personales en una sociedad del bienestar. Con una fotografía muy contemporánea, esta cineasta siempre saca partido a las historias cotidianas.
Las inquietudes de las sociedades en las cuales se vive más apaciblemente siempre están vinculadas a las insatisfacciones personales. El aburrimiento, el hastío, las frustraciones de no tener o sentir todo aquello que se sueña o desea.
Me encuentro a Orwell en una fotografía de Centelles. Más alto que todos, sobresale al final de un pelotón de brigadistas que vinieron a combatir al fascismo en España. En esa guerra asesinaron a Lorca, no murió por casualidad como se escribe en algunos libros de texto de este país. Cambiar la historia y convertir a los asesinos en héroes y a las víctimas en culpables. Condecorar al brujo que alimenta las mentes corruptas del poder y les libra de sus pecados es tan repugnante como ocultar los desahucios violentos de inocentes. La mentira como verdad absoluta.
Viejas banderas surcan las calles. Sólo cuatro soñadores todavía creen que todo es posible.
¿La utopía sigue existiendo?

Abandonar los sueños es aceptar la derrota. Los sueños a veces nos traicionan y nos producen una alteración de la percepción. Creemos que nos aman o que amamos cuando sólo es una huida para ocultar las realidades que nos atrapan.
Orwell y ese 1984 que hoy cada día está más presente en nuestras vidas. La ficción se acerca a la realidad cotidiana.
La gente borra nuestras miradas de sus recuerdos, se entregan a otros territorios sin pedir antecedentes penales. Retozan con el enemigo que les proporciona esa ilusión pasajera y confortable de estúpida felicidad aderezada con algún bienestar material.
Me encuentro con las muñecas rotas y abandonadas en un escaparate. Sus miradas podrían ser similares a cualquiera de los rostros anónimos con los que nos cruzamos cada día sin mirar el color de sus ojos. Somos autómatas que viajan en los trenes hacia nuestros trabajos poseídos por la pantalla de un móvil que nos protege de nuestras amarguras interiores. Me gusta el silencio de la noche y del amanecer. Ese silencio es el refugio que necesito para pensar en como puedo materializar mis ideas en imágenes que despierten a otras miradas al amanecer.
Leonard Cohen me acompaña con Take this Waltz.

Rafael Roa © 2014 Muñecas rotas. Sony A99

Rafael Roa © 2014
Muñecas rotas.
Sony A99

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