Rafael Roa © 2014 Madrid, Sony A7R

Rafael Roa © 2014
Madrid, Sony A7R

La destrucción lenta de las ciudades en una metáfora de la sumisión y el amor a la servidumbre como nos anticipaba Huxley en “Un Mundo Feliz”.
Los avances tecnológicos son las nuevas drogas para los ciudadanos. La seducción de los nuevos inventos que se hacen insustituibles en la vida diaria. La ausencia del pensamiento crítico en todos los ámbitos de la sociedad o la marginación de los pequeños focos de resistencia.
No se puede debatir con individuos que se encuentran subidos en su pedestal, y que el peso de la púrpura social les hace babear diariamente. Ni de fotografía, astronomía o del sexo de los ángeles, es perder el tiempo.
Siempre se creen poseedores de la verdad absoluta, no se presentan con ideas, sólo son capaces de emitir consignas populistas y esperar que sus fieles le aclamen incondicionalmente. Esto ocurre en el arte y en todas las facetas de la sociedad.

Caminar por la ciudad y recordar aquellos edificios que vimos en las viejas fotografías y que fueron destruidos sólo con un fin especulativo, para ser sustituidos por un nuevo paisaje urbano lamentable. Madrid ha sido una víctima, se ha destruido todo su patrimonio cultural de forma sistemática en los últimos 80 años.
En una sociedad en la cual las paredes sirven para pedir libertad o se utilizan como medio de expresión es un claro síntoma de que va abocada al fracaso.
Aldous Huxley acertó en su predicción social. Ha triunfado el amor a la servidumbre, la rendición incondicional al sistema y la marginación del pensamiento.

¿Cuando ya hemos abandonado cualquier forma de pensamiento crítico vamos a esperar de la mayoría que reflexionen a la hora de tomar una fotografía?
Sería absurdo pensar eso cuando para muchos es un mero divertimento que les sirve para compartir capturas digitales en una red social.
Pero tenemos que distinguir o por lo menos deberíamos hacerlo entre el acto reflexivo de la toma fotográfica o la automática costumbre de disparar cualquier artilugio para realizar una captura digital.
En el fondo la destrucción de las ciudades es sólo la representación de la destrucción social e intelectual de una sociedad. Este es “el mundo feliz”.

Rafael Roa © 2014 Madrid, Sony A7R

Rafael Roa © 2014
Madrid, Sony A7R

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