Rafael Roa © 2014 Dog

Rafael Roa © 2014
Dog

Leo un artículo sobre la censura en el arte, una lista de casos concretos que se han producido últimamente. Se citan nombres ilustres del arte contemporáneo de este país.
La censura es la marginación de la obra del artista. No existes para ellos, no te programan y se cierran las puertas de los grandes museos. Que Santiago Sierra no haya tenido una retrospectiva en el MNACRS, ya huele. El negocio del arte lo maneja el poder, quién levanta la voz o se mueve, no sale en la foto. Siempre ha sido así. Por eso los que tienen talento siempre se han ido del país. Otros no se van porque están atados a sus miserias.
Muchas veces la censura es torpe y directa, alguien tiene una exposición y el cabo primero de turno ordena su cierre, o retiran las obras de la discordia. Pero cuando funciona de verdad nadie se entera, ni sale en la prensa, simplemente encierran los proyectos en un almacén y te ignoran. Nadie habla de ello porque lo desconocen, sólo se dedican a cerrar el circulo y a no dejarle ninguna salida.
Al final estos artistas se marginan y buscan otros cauces alternativos, pero el poder les cierra la difusión de sus proyectos.
Quedan reducidos a esa frase que yo utilizo mucho; “Sólo existes cuando te veo”. Nadie los ve, no conocen sus últimas obras, ni lo que están haciendo, por lo tanto no existen para la mayoría.
Es así de simple. No hace falta mucho ruido para ser eficaz en la censura. Son más torpes aquellos que ordenan golpear a los trabajadores en las calles. No puedes dar un arma a un animal, ya lo mostró Stanley Kubrick en 2001, Odisea En El Espacio, el mono con el hueso matando a otros. Ahora llevan casco y les pagan por ello.
A diferencia con el mono de Kubrick, ejercer la violencia siempre ha sido más fácil de aprender. Me gusta la reflexión en cualquier actividad. Las ideas tienen que ser la base donde podamos sustentar cualquier cosa que queramos desarrollar, el resto sólo son parches, pequeños saltos al vacío, divertimentos a los que queremos otorgar mayor relevancia.
La maquinaria del poder es aplastante, siempre han tenido mediocres dispuestos a ejercer el trabajo sucio por unas monedas, el hedor es tan insoportable que ya nada podrá cambiar esta situación tan miserable. Llegamos tarde al sueño de la libertad guiando al pueblo de Delacroix y nos enfrentamos a un túnel sin salida. Los corruptos encima nos hacen una peineta.

Rafael Roa © 1996No way out - Polaroid 20x24" - 50x60cm

Rafael Roa © 1996
No way out – Polaroid 20×24″ – 50x60cm

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