Rafael Roa © 2014 Dead Skin, untitled 23

Rafael Roa © 2014
Dead Skin, untitled 23
Sony Alpha 7R ISO 50

Me cuesta expresar en palabras el horror cotidiano que vemos y sufrimos. La fotografía siempre nos ha servido para esto, para mostrar las miradas perdidas de los niños de Lewis Hine o la incredulidad de aquellos que sobrevivieron al los campos nazis.
La historia se repite, el negocio de la guerra, de la muerte y las injusticias no se ha detenido en ningún momento. Hoy mi amiga Alla Kuramshyna pasea por la misma plaza de Kiev en la cual morían gentes hace unas semanas.
Los perros fieles del poder siempre cumplen su trabajo, da igual donde se produzca el conflicto. Ellos devoran su ración de carnaza diaria y como autómatas cumplen con su cometido. Asesinan, reprimen dependiendo del grado de violencia que el poder de turno necesite ejercer contra los ciudadanos.
Así se escribe la historia, hemos visto en fotografías o películas todos los horrores del poder contra los ciudadanos indefensos. Los fotógrafos, periodistas y cámaras son un objetivo de los ejércitos, rebeldes o policías de cada país. Se les asesina, secuestra, o golpea para que no se muestre lo que ocurre, para que esa violencia no salpique las cenas en los telediarios.
Los medios de prensa que deberían contar estos sucesos callan y se convierten en cómplices activos al servicio del poder.
En Turquía han intentado que los ciudadanos no puedan acceder a Twitter para contar la represión brutal del gobierno.
Muertos en las calles, todo esto se convierte en algo cotidiano como comprar el pan. Aquí estamos en un camino muy peligroso. Los que deberían cumplir las leyes y garantizar el libre ejercicio de expresión, manifestación e información no lo hacen, reprimen y abusan violentamente de su impunidad. Vemos a fotoperiodistas golpeados cuando tratan de informar de lo que sucede.
La sociedad se descompone como un cuerpo que acaba de morir, sin detenerse, y el hedor de las injusticias se hace cada vez más insoportable.

Share →

One Response to El Horror Cotidiano

  1. concha almoguera dice:

    El horror cotidiano es el horror de haber perdido la esperanza por creer que no hay una “vía” para vivir.
    De la muerte no sale ya nada. En la “vida” definida tampoco.

    Devenir…

    En el hacer diario se rompen las cadenas. En el elaborar está el desafío a la muerte impuesta sea la que sea su naturaleza, porque demuestra su esencia, su capacidad de transformación inevitable que conlleva el no ser lo de antes, ni ser lo de mañana.

    Ante los totalitarismos sean los que sean, toda muestra de acción en vida es reaccionaria, dudar felizmente “qué soy ahora” es insoportable insoportable, porque quizá no haya armas ni dogmáticas ni físicas que puedan combatirla. No hay objetivo al que disparar.

    Ante toda Shoah, respuesta viviente!

    Fuertes abrazos dudosos!

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos necesarios están marcados *