Santiago Sierra © 2008 Los Penetrados, tercer acto: 3 hombres de Raza blanca penetran a 3 mujeres de raza negra.

Santiago Sierra © 2008
Los Penetrados, tercer acto: 3 hombres de Raza blanca penetran a 3 mujeres de raza negra.

Antoni Muntadas en su trabajo On Translation habla del miedo, de la instrumentalización política del mismo para generar la angustia y que las gentes voten políticas más conservadoras.
Así mismo, Muntadas nos habla de la industria del miedo, de la generación del beneficio económico a través de este concepto. Evidentemente como él comenta, nos encontramos es esa situación, el poder del sistema financiero ha trasmitido ese miedo al poder político, que se ha plegado sometiéndose a sus deseos, y de esa forma utilizarlo como generador de esa angustia contra los ciudadanos para que admitan obedientemente el pago del tributo de los fondos públicos al poder económico. En algunos casos ha sido más fácil. El poder político se ha puesto en nómina del poder económico obteniendo el derecho de pernada y la impunidad para el saqueo.
Se trata de adormecer las conciencias generando la inseguridad para acabar con todo intento de rebelión y utilizar la violencia contra los que no se sometan.
Acabar con la reflexión y la crítica al poder, limitar los focos de resistencia, marginar toda sublevación social, intelectual o artística, en definitiva comprar a aquellos que pueden tener una opinión más influyente en la sociedad.
Todas las dictaduras han atacado de una forma u otra a la parte del mundo de la cultura que les era hostil, y han usado a los adeptos como propagandistas del régimen.
El triunfo del mercado, al que no lo acepte se le margina con el olvido, no existe para el sistema, el arte debe ser sólo un objeto decorativo inocente que adorne las mansiones de esos mismos financieros que han creado la inestabilidad y que bajo el concepto del miedo han recuperado la iniciativa y el poder absoluto.
El arte ha perdido su sentido crítico, y a los rebeldes se le cierran las puertas de los grandes museos del país, cuando su trabajo es formalmente reconocido en el exterior.
Santiago Sierra es según mi opinión el más importante exponente de aquellos que representan con su trabajo una rebelión intelectual, él no vende objetos decorativos, sino reflexión y critica contra el poder.
Por eso es necesario traducir ese miedo, y darlo a conocer, esa sensación de inseguridad de que nada sólido quedará bajo nuestros pies, esa angustia que nos transmiten día a día por los medios audiovisuales, y contra las que seguramente Nam June Paik hubiese propuesto acciones de boicoteo.
La rebelión intelectual debe olvidarse de los mercados, de las ferias de arte, y de los lugares donde ellos han creado el zoo para encerrar el pensamiento y la crítica.
Si esto no se produce, la definición de Sloterdijk sobre las masas tendrá cada vez una mayor vigencia, y todos los presagios desde Orwell hasta hoy nos darán la razón.


Los Encargados de Santiago Sierra y Jorge Galindo © 2012

 

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