Rafael Roa © 2014 dead skin 3, Sony Alpha 99

Rafael Roa © 2014
dead skin 3,
Sony Alpha 99

Fotografiar la vida, los sueños, lo cotidiano o explorar la profundidad de los surcos que se quedan en nuestra piel. El cuerpo transformado por el tiempo, los rostros se modifican hasta no hacerse reconocibles. En definitiva lo efímero de nuestra existencia marca el ritmo de nuestra vida. Buscar ese sentido individual a cada día y materializarlo en imágenes como expresión de uno mismo.
Cada uno debe aprender a usar la cámara para expresarse o ser un autómata irracional que aprieta ese botón que captura todo lo que tiene delante. A mi no me interesan para nada todos aquellos que pertenecen al segundo grupo que en alguna ocasión los he definido como “mono-captadores” por ese uso irracional de la herramienta.
Materializar una idea, o un sueño, y tener la necesidad de compartir una realidad que nos abofetea el rostro. Puedo decir que estos son los parámetros en los que me muevo para fotografiar.
La relación con el medio se transforma con el paso de los años, no es la misma en los años de aprendizaje que cuando has recorrido ya un buen trecho del camino. La prisa es siempre algo negativo, pero mucha gente cuando les hablas de la calma, de la reflexión o la serenidad para afrontar este viaje lo consideran como algo negativo y piensan que les estás boicoteando su autopista hacia el éxito.
No se debe perder un segundo más con ese tipo de sujetos, si ellos disfrutan con los “trucos”, las modas, o piensan que la postproducción digital es más importante que la toma pues allá ellos. Cada uno debe afrontar su propio viaje como considere más oportuno, yo prefiero una forma lenta y reflexiva de expresarme, es lo que he aprendido de los grandes maestros y creo que es la forma más beneficiosa e intima con el medio y el resultado final.

Rafael Roa © 2013 Shadow in a blue suit

Rafael Roa © 2013
Shadow in a blue suit

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2 Responses to El Viaje

  1. Angela Castellvi dice:

    Tienes razón Rafael, y con este articulo tuyo y las imágenes que voy viendo, más me doy cuenta que soy una neofita en el dificil arte de saber capturar una imagen que transmita un “algo”, ya sea una emoción o un sentimiento, tanto en bien como en mal. Y coincido con Juan Carlos Molina que hemos de ser honestos, primero con nosotros mismos, con los demás ya va rodado luego.
    Un placer

  2. Estoy muy de acuerdo con muchos de tus artículos, y quizá éste es el que más me hace identificarme con el viaje que todos emprendemos cuando, en este caso, la Fotografía, trasciende el mero hobbie, y se convierte en una manera de pensar, de sentir, de comunicarse con los demás. A mi juicio, no sólo hemos de ser honestos con los demás, sobretodo lo hemos de ser con nosotros mismos. Es la única manera de seguir aprendiendo.
    Un saludo, y que “la luz nos acompañe”.

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