Ai Weiwei © Never Sorry

Ai Weiwei © Never Sorry

Cuando Ai Weiwei fue liberado de su secuestro por las autoridades chinas en 2012, comunicó con un rostro desgastado por la tortura que se encontraba bien y en casa. Hay artistas que se enfrentan al poder político para denunciar los abusos del sistema. Otros fingen que se enfrentan para hacerse con esa aureola de héroes que tanto vende.
Los que se comprometen lo pagan de una forma u otra, detenciones, confinamientos, cárcel, exilio. Eso ocurre en los países donde los roles entre las dictaduras y los ciudadanos están muy definidos. En los paraísos democráticos occidentales todo puede ser mucho más sutil. Marginación, aislamiento social, de comunicación. Todo es más sibilino pero las represiones también existen.
Otros utilizan poses de rebelión sólo en los títulos de sus obras, nunca han pensado rebelarse pero a veces juegan a ello sólo por meras estrategias comerciales.
¿El arte murió con Duchamp o el arte puede haber muerto?
He visto esta tarde una aburrida selección de jóvenes promesas de la fotografía contemporánea, he esbozado una ligera sonrisa. Aquellas tomas que considerábamos pequeños divertimentos, a comienzos de los años ochenta y que duermen en las cajas de lo anecdótico, muchas de estas promesas lo consideran una obra seria.
¿Por qué se produce esto, por falta de autocrítica o por mera imitación de otros productos que se venden bien en el mercado?
Si partimos de la hipótesis de que el arte puede haber muerto, podemos afirmar que estamos en la edad de oro del consumo y producción masivos de los objetos seudoartísticos. Todo individuo necesita cultivar su estética, aunque sea como un felpudo novedoso a la puerta de su casa.
No todo que lleve una etiqueta de moda es sinónimo de calidad, incluso puede ocurrir todo lo contrario, puede hacerle pertenecer a una camada de aburridos lobeznos que todos bostezan igual.
Un autor se diferencia del resto por su capacidad de crear un lenguaje propio, realmente innovador.
No necesita etiquetas ni parapetarse detrás de un grupo. Los que nos han ofrecido unas obras realmente grandes han estado por encima de las definiciones de corrientes o grupos.
Cuando a Irving Penn se le ofrece una exposición en el MOMA en 1975, entre las obras que presenta están estas series de colillas de cigarrillos, muy alejadas de sus retratos o sus fotografías de moda.
Este ejemplo es para concluir que la fotografía debe potenciar la búsqueda del autor, de aquel fotógrafo que nos ofrece unas obras con una personalidad propia.
Las etiquetas sólo sirven para agrupar a aquellos que no pueden destacar con un discurso individual, los disidentes se enfrentan al poder cueste lo que cueste, y los farsantes se quedan en su casa sentados en su sofá de cuero.
SHIRIN NESHAT © Nida (Patriots), from The Book of Kings series, 2012

SHIRIN NESHAT ©
Nida (Patriots), from The Book of Kings series, 2012

Marcel Duchamp © 1917 Fuente- firmado como R. Mutt
William Wegman ©

William Wegman ©

Irving Penn © Cigarrettes

Irving Penn © Cigarrettes

 

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3 Responses to Rebeldes y Farsantes

  1. Hola Rafael, sigo tu blog casi todos los días y casi siempre lo leo pero en ocasiones retraso la lectura, como me ha sucedido esta vez con este de Rebeldes y Farsantes.
    Me ha parecido realmente brillante, tal vez por estar más próximo a esos mundos del arte.
    Gracias por compartir

  2. Información Bitacoras.com

    Valora en Bitacoras.com: Ai Weiwei © Never Sorry Cuando Ai Weiwei fue liberado de su secuestro por las autoridades chinas en 2012, comunicó con un rostro desgastado por la tortura que se encontraba bien y en casa. Hay artistas que se enfrentan al pod..…

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