Martin Parr ©

Martin Parr ©

Martin Parr es un testigo de lo que somos, retrata su sociedad, su entorno sin ningún tipo de concesión, tan como él los ve. Su libro The Last Resort se debería enseñar en los colegios para que los niños vean la decadencia de nuestra sociedad.
Sus fotografías tienen tal fuerza narrativa que no hace falta ni comentarlas. La estupidez de las masas y la decadencia del hormiguero.
En las áreas de servicio de las autopistas podemos observar comportamientos similares, y en todo tipo de aglomeraciones de gentes deseando obtener algo antes que nadie.
El ojo del fotógrafo capta las miserias humanas, las crueldades y atrocidades que somos capaces de cometer. Da igual donde te encuentres, en cualquier sitio donde estén más de dos seres humanos puede pasar cualquier cosa.

Quizás necesitemos una revisión de “The Family Of Men”, la exposición comisariada por Edward Steichen en 1955 para el MOMA.
¿Sirve de algo ver como somos para que se produzca un cambio social de comportamientos?
Esta claro que no, nunca nos reconocemos en las fotografías, no somos ni los asesinos, los explotadores, los estúpidos, o los miserables. Vemos comportamientos de este tipo en las imágenes pero nunca somos nosotros los protagonistas.
Siempre son otros, salvamos nuestro yo individual de la quema, son otros los verdugos, los mediocres, los explotadores o los mezquinos.
El nuevo fotoperiodismo del que tanto se habla no es más que una adaptación del producto a las nuevas necesidades de comunicación. Ahora incluimos en nuestros reportajes presentaciones multimedia de las historias que contamos. Las nuevas narrativas van a seguir reflejando los comportamientos de una sociedad en decadencia. La información forma ya parte de uno de nuestros entretenimientos diarios.
Somos consumidores y protagonistas de las mismas, los grandes grupos editoriales demandan a sus lectores que les hagan el producto gratis por una reseña con su nombre en una web.

Por lo tanto, sólo los fotoperiodistas serán necesarios para completar las informaciones en zonas y situaciones de peligro, donde los ávidos lectores de gloria no den cobertura a las noticias. Es la máxima del sistema capitalista, el mayor beneficio minimizando los costes al máximo. Para eso han creados los becarios, los contratos de prácticas o temporales, y bajado el precio de las fotos de los colaboradores a niveles indignos. Jóvenes fotoperiodistas sufriendo la brutalidad policial en cualquier parte del mundo para que luego sus trabajos no sean valorados como se merecen. Los grandes medios han decidido prescindir del ojo del fotógrafo para las informaciones locales, es mejor que los protagonistas de los hechos hagan fotos o vídeos con un smartphone y los envíen a las redacciones por email. Es fácil, el lector se crea un perfil y ya puede ejercer de fotoperiodista ocasional y luego consumir y difundir a sus amigos aquello que acaba de publicar en la web del periódico gratis. Esta es la revolución 2.0 que nos han colado, la producción de contenidos gratis para las empresas de información.

Wayne Lawrence ©

Wayne Lawrence ©

Rafal Milach © Seven Rooms

Rafal Milach © Seven Rooms

Mike Brodie © 2005-2009  / A Period of Juvenile Prosperity

Mike Brodie © 2005-2009 / A Period of Juvenile Prosperity

Azaz, Siria. (23 de octubre de 2012) / AP PHOTO. MANU BRABO

Azaz, Siria. (23 de octubre de 2012) / AP PHOTO. MANU BRABO

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One Response to Fotoperiodismo Y Comportamientos Sociales

  1. Información Bitacoras.com

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