Jeff Bark © 2006Abandon

Jeff Bark © 2006
Abandon

Joan Foncuberta publicó un postulado hace un par de años sobre los cambios que experimentaría la fotografía como herramienta de expresión y creación. Básicamente reivindicaba el apropiacionismo y la intervención sobre las imágenes de otros y pronosticaba una especie de disolución – fusión del autor con el editor y el comisario. Muchos de estos planteamientos de Joan son aceptados por una generación de jóvenes que pretenden expresarse con formas estéticas de la fotografía contemporánea. Para mi no hay nada nuevo bajo el sol en muchos de los aspectos teóricos que se realizan sobre “la nueva fotografía o postfotografía”.

Podemos comparar el concepto de “apropiacionismo con el de fotomontaje” que ya expresó esas formas narrativas de la fotografía, siendo Josep Renau uno de sus más importantes representantes es nuestro país. En la figura de Renau encontramos al autor/editor/comisario, juntos. Pero el contexto histórico es diferente, y esto añade a la obra de arte la ideología del artista en ese momento. Toda obra de arte está condicionada por las circustancias político sociales que rodean a su creación. He puesto el ejemplo de Renau pero podemos retroceder al Dadaísmo. En el fondo lo único que hacemos en muchas ocasiones es reciclar ideas del pasado y cambiarles el envoltorio y la denominación. El apropiacionismo hoy representa a la ideología de la especulación económica. Hay que ser consecuente, y si apoyas el apropiacionismo y todo lo que ello va a implicar en el futuro, lo mínimo que debes hacer es ser coherente y renunciar a tus derechos de autor.

Muchas de las obras de estos jóvenes fotógrafos plantean estéticas conceptuales y narrativas afines que acentúan una perdida de la personalidad. La similitud en los planteamientos hacen que parezcan que todos están cortados por el mismo patrón o salen de una cadena de montaje de Apple. El mercado controla mediante una censura selectiva todo aquello que va a poner bajo los focos. No veo una postura crítica y un compromiso político en estos autores que están muy preocupados por los nuevos planteamientos teóricos de la fotografía. Es una generación sobradamente preparada, muchos de ellos se autodenominan artistas visuales, han crecido en los años del boom económico, han tenido una buena educación y el acceso a todo tipo de nuevas tecnologías. No saltan al vacío ni asumen riesgos que impliquen una perdida material o de posición social en el mundo del arte. Mantienen las formas, son políticamente correctos y sus preocupaciones están dirigidas hacía la materialización de su reconocimiento por parte del mercado.
Por lo tanto existirán diferentes usos de la fotografía como ha sucedido siempre, con la diferencia que son escasas las aportaciones a la crítica política dentro del mundo del arte, y que se reducen a un pequeño grupo de artistas entre los que destaco a Santiago Sierra, que curiosamente pertenece a otra generación. Ejercer la crítica y posicionarse contra el sistema conlleva un riesgo y la aceptación de las posibles perdidas que te pueden ocasionar.

El gran cambio producido en estos años no ha sido la llegada de la fotografía digital y si la revolución producida por internet como medio de compartir imágenes. Ya pronostiqué a comienzos de este milenio que la fotografía con el móvil provocaría la aparición de los diarios visuales personales y la sustitución de las palabras por las imágenes. Los móviles con cámara han producido ese cambio, y se ha hecho cotidiano comunicarse a través de las imágenes que compartimos en las diversas redes sociales. Esta forma de comunicación ha influido exponencialmente en la producción de capturas digitales, sin entrar a valorar la calidad de las mismas. Creo sinceramente que debemos plantearnos algunas cosas antes que los posibles cambios estéticos o teóricos, como una reflexión sobre la masificación en la producción de imágenes de todo tipo y un cierto hastío en la digestión de las mismas. Y sobre todo no anteponer las formas al contenido, ni dar la espalda a los problemas cotidianos, convirtiéndose en un cómplice del sistema, que no quiere ver nada de lo ocurre fuera de su burbuja confortable.

 

Erwin Olaf ©

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5 Responses to De la Fotografía A La Postfotografía Y Al Más Allá

  1. BalaNegra dice:

    Pienso que tienes razón, Rafael, en lo que expresas. La cuestión es que estamos viviendo una situación dramática, que algunos somos conscientes de ello, y realmente resulta difícil encontrar la forma de expresar este dolor y esta indignación respetando la voz propia y arriesgando.
    Otra pregunta que me hago es si no se taparán las bocas, artísticas o no, que se atrevan a cuestionar estas situaciones. Porque el gobierno controla también la opinión pública.

    • rafaelroa dice:

      Evidentemente son el poder y el mercado los que se encargan de la censura en el arte, pero se trata de ejercer la crítica desde la creación artística o ir a los museos a dejarse ver y tomar copas en las inauguraciones.

  2. No se. Creo que fue Fontcuberta quien dijo que el reto del futuro no será la producción fotografia sino la selección y gestión de los contenidos.
    Saludos y felicidades por el post.

  3. Andrés dice:

    No son pocos los detalles que comentas, y aún así estoy de acuerdo en todo, sin reservas. Leí hace poco “el beso de Judas” y el flirteo con el escepticismo y las alusiones al final de la fotografía me parecían una exageración muy bestia, teniendo en cuenta que tampoco se ha acabo la prosa, la poesía, la pintura o la música. Y, con todo, Fontcuberta más que imponer y responder, como lo hace su trabajo, lo que genera son preguntas.

    Saludos desde Huelva.

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