From the yearly archives: "2013"
Rafael Roa © La esperanza del 15M - 20/5/2011

Rafael Roa © La esperanza del 15M – 20/5/2011

Me he adentrado varias veces en las reflexiones sobre la fotografía y los recuerdos, ya sea desde el punto de vista colectivo como desde una perspectiva más personal. Desde este segundo punto de vista la fotografía nos muestra nuestros momentos más felices, dolorosos y nuestros errores. Creo que esa frase del narrador de 2046 “los recuerdos son surcos de lágrimas” se ajusta sólo en parte para definir esa relación entre nuestros recuerdos más íntimos y el dolor de la perdida.

A veces debemos cuestionarnos para que guardar tantas imágenes de nuestro pasado. Quizás pasados los años y alejados de la emotividad de aquellos momentos debiéramos hacer una selección simplemente basada en la calidad de esas imágenes y alejada de cualquier sentimiento. Borrar las huellas personales con un criterio de ese editor de una revista que es muy crítico con el trabajo que recibe de los fotógrafos. Editar nuestros recuerdos visuales, fracasos, sentimientos perdidos o efímeros momentos de gloria. En definitiva es un ejercicio similar a limpiar nuestra agenda de números que nunca usamos, de gentes que sólo ocupan un lugar en nuestro teléfono pero que no tenemos ningún contacto. Ordenar esa narración visual buscando la calidad de las fotografías. Al final sólo estamos haciendo un pequeño juego con un tiempo ya perdido.

La fotografía desde sus comienzos nos ha servido para recordar las vivencias colectivas y personales y usar esa herramienta como forma de comunicación visual desde diferentes ámbitos de la sociedad. En definitiva una fotografía es sólo una pequeña parte de una historia, una visión sesgada del pasado.

Diane Arbus © 1963

Diane Arbus © 1963

Lee Friedlander ©

Lee Friedlander ©

Rafael Roa © 1980 Bar de carretera

Rafael Roa © 1980
Bar de carretera

Virxilio Vieitez © 1930-2008 © Virxilio Vieitez, VEGAP, 2013

Virxilio Vieitez © 1930-2008 © Virxilio Vieitez, VEGAP, 2013

Rafael Roa © Todo Al Revés Imagen de la serie Formas que se publicarán sin texto hasta Septiembre

Rafael Roa ©
Todo Al Revés

Ville Lenkkeri © Série The Place of no Roads. "Museum". 2007. © Ville Lenkkeri, Courtesy La Galerie Particulière

Ville Lenkkeri ©
Série The Place of no Roads. “Museum”. 2007.
© Ville Lenkkeri, Courtesy La Galerie Particulière

Harry Gruyaert © New York City. 1996

Harry Gruyaert ©
New York City. 1996

Anoek Steketee © EntertainerChimelong Paradise, China

Anoek Steketee © Entertainer
Chimelong Paradise, China

Anoek Steketee (1974, Hoorn, Holanda) es otra mirada más de la fotografía holandesa. Estudio en La Haya y a la finalización de sus estudios comenzó a trabajar como freelance desarrollando sus proyectos personales paralelamente.
Su estética está influenciada por las corrientes de la fotografía contemporánea aunque en algunos trabajos desarrolla proyectos que podríamos encuadrar dentro de la fotografía documental.
Su serie Dreamcity surgió en un viaje al Kurdistán iraquí en 2006. Se encontró en un parque de atracciones en la ciudad de Duhok. En la ciudad la violencia, los secuestros eran las noticias diarias. Pero dentro de ese parque de atracciones todo se convertía en un paraíso temporal donde las gentes compartían el ocio alejados de lo terrible de sus vidas.
Todos los segmentos de la población iraquí que fueron obligados a enfrentarse en una guerra absurda convivían con placidez dentro de ese parque de atracciones. Esa visita a ese parque de atracciones se convirtió en una búsqueda de parques de atracciones por todo el mundo.

WallHouse es una visión de voyeur a través de las ventanas de los otros. Personajes diversos en situaciones comunes provocan que la imaginación del espectador les conduzca a finales de ficción de las situaciones que se plantean en cada escena.
Estas son dos muestras de los proyectos de esta interesante fotógrafa. Muy recomendable seguirla los pasos.

Anoek Steketee © BalloonsDunya Fantasia, Indonesia

Anoek Steketee ©
Balloons
Dunya Fantasia, Indonesia

Anoek Steketee ©

Anoek Steketee ©

Anoek Steketee ©

Anoek Steketee ©

 

Anoek Steketee © 2007 Wallhouse

Anoek Steketee © 2007 Wallhouse

Anoek Steketee © 2007 Wallhouse

Anoek Steketee © 2007 Wallhouse

 

 

 

 

 

 

Trent Parke © Magnum

Trent Parke © Magnum

Limitar los valores de la imagen, blancos y negros, algún gris de apoyo. Encerrar la fotografía entre esos valores extremos y forzar al espectador a contemplar un golpe visual que no le permita ser neutral. El contraste, la herencia de ese invento del barroco llamado claroscuro. Ralph Gibson es todavía más radical, nos limita los valores y nos muestra sólo una parte del sujeto para que imaginemos el resto.
Pensar e imaginar antes de coger la cámara y salir como nómadas a esas búsquedas infructuosas sin un rumbo claro.
Hay muchos instantes decisivos en lo cotidiano pero hay que saber buscarlos y que tipo de momentos queremos encontrar.
Esos momentos que son iconos de la fotografía no surgen como setas mágicas por casualidad. La previsualización del entorno nos permite aventurar que puede suceder.
Estas formas de plantearse un trabajo nos ayudaran a realizar aquello que habíamos imaginado. Con el equilibrio entre luces y sombras estamos determinando nuestra estética, y el componente narrativo dependerá de nuestras ideas previas.
Es así de simple el esquema de trabajo, lo que no es tan sencillo es el trabajo que debemos realizar y la intensidad del mismo.
Nada se obtiene sin esfuerzo, todos esos buscadores de trucos y atajos se ahogaran como los tramposos cuando se les descubren sus artimañas.
El problema es que todos los oficios que tienen componentes de creatividad se llenan de mediocres que intentan aprovecharse de las ideas de los otros. Ilustradores, pintores, guionistas, músicos y todos los oficios relacionados con la imagen están llenos de asaltantes de las ideas ajenas.
Un vez una fotógrafa que quería tener un pedestal propio, me confesaba sin rubor que iba a ver que ideas podía copiar de fotógrafos que no fuesen conocidos aquí. Si eran de Tasmania, mejor. Esta falta de ética es tan habitual que ya se ha convertido en un comportamiento aceptado por muchos, y lo definen como interpretar. Incluso llegan a ser más radicales en el expolio, roban una imagen la retocan, la manipulan y ya es su obra original.
Mi gusto por este tipo de imágenes contrastadas, es un reflejo de mi forma de ver la vida.
Me gustan aquellos que son claros, que se comprometen con sus ideas aunque sean radicalmente opuestas a las mías, más que los falsos y los ambiguos.
En el arte me ocurre lo mismo, tienen para mi más valor aquellos que elaboran un discurso propio y lo defienden a contracorriente de las modas, que todos los falsos imitadores que se suben a las corrientes de las ventas.

Ralph Gibson ©

Ralph Gibson ©

Shadi Ghadirian © Miss Buterfly

Shadi Ghadirian © Miss Buterfly

Daido Moriyama ©

Daido Moriyama ©

Robert Frank ©

Robert Frank ©

Ralph Gibson ©

Ralph Gibson ©

Celebramos el solsticio de invierno, por lo menos para mi es así. Estos días no significan más que el cambio de estación. Los días empezaran a crecer poco a poco hasta llegar al solsticio de verano. Ahora representa el cambio de un ciclo, el final del año, la reflexión sobre el pasado y la incertidumbre del futuro. No hay nada más que eso, el resto es la gran farsa. Ha sido un año duro, de grandes perdidas, heridas abiertas, cicatrices que te marcan para siempre.

También se han abierto algunos caminos interesantes. Si lo analizo fotográficamente, ahora tengo algunas imágenes que me gustan que no tenía el año pasado, eso siempre es positivo. Por otro lado las leyes de la dictadura han vuelto con el vergonzoso silencio de toda la clase política, más preocupados por no salir  en la fotografía de la corrupción que por hacer una oposición firme y contundente.
Intento aprovechar este tiempo muerto y sin actividad como un proceso de reflexión y organización de los proyectos y las metas futuras. Abstraerse de la presión del entorno es lo más positivo que puedo hacer. Tengo fotografías por realizar y una novela de Robert Walser que me espera encima de la mesa. A los amigos poetas hay que hacerles caso en sus recomendaciones literarias. Ellos dominan el arte de la palabra, remueven nuestras emociones con ellas.

Mañana cuando la mayoría duerma, estaré buscando imágenes de sombras. Me gustan las ciudades vacías y en silencio. Cuando atraviese el parque del Retiro no oiré ni a los jardineros con sus ruidosas máquinas de quitar hojas. no habrá casi nadie, y podré incluso oír mis pisadas y el ruido de las ramas si hace viento.
Perderse por una ciudad vacía, sin tráfico ni gentes, avenidas enteras desiertas. Mientras el sol se elevará por la copas de los árboles proyectando mi sombra sobre el asfalto. Caminar sin nadie al lado, buscando las nuevas ideas y el frescor de la mañana.

El protagonista del Último Tango decía: “No quiero saber tu nombre, nada de ti, ni tu que sepas nada de mi, sólo encontrarnos aquí y amarnos apasionadamente”. Al final, en los momentos decisivos siempre estamos solos, y no queda ni el olor de la piel, ni el sabor de los labios.

Duane Michals ©

Duane Michals ©

František Drtikol. Desire / Deseo, 1928. © Frantisĕk Dritkol

František Drtikol. Desire / Deseo, 1928. © Frantisĕk Dritkol

Rafael Roa © 2012

Rafael Roa © 2012

 

Edward Weston ©

Edward Weston ©

Laura González Flores que tan brillantemente comisarió la exposición de PHE13, “Él, Ella, Ello” con las obras de Edward Weston y Harry Callahan, nos cuenta en el texto del catálogo que ni Weston ni Callahan hablaron del componente erótico de su trabajo. Weston se sentía motivado por la estética de las formas y Callahan por el motivo. Para un fotógrafo que explora el territorio del cuerpo, y se asienta en él para buscar todo aquello con lo que se identifica y quiere mostrar, el aspecto erótico siempre quedará en un segundo plano. La estética, las formas o la fotografía de momentos íntimos siempre están presentes en este tipo de enfoques. El mundo de los sueños es para mí la fuente narrativa más importante y dónde yo he realizado la mayor parte de mi trabajo de desnudos. Convertir el cuerpo en un lugar desde donde podemos contar nuestras sensaciones más intimas y personales.

El erotismo sólo se produce con la mirada del espectador que a la contemplación del cuerpo desnudo y de unas formas bellas reacciona instintivamente produciéndole un estimulo de deseo sexual. Hablamos de fotografía erótica cuando en realidad desde el punto de vista del fotógrafo sólo se produce la fotografía de un sueño, la estética de unas formas o el reflejo de un momento personal e intimo.

Al final una gran parte de las obras de los fotógrafos que usan la fotografía del desnudo como forma de expresión están llenos de vivencias personales. El placer de materializar una idea en una fotografía es algo que no se puede compartir con nadie, y en ese momento ese fotógrafo está teniendo una vivencia irrepetible. La piel, las texturas, las luces y las sombras son ingredientes muy potentes para acampar en ese territorio de sueños donde buscamos todo aquello que anhelamos o hemos perdido. El cuerpo se convierte en un objeto y el fotógrafo en un explorador de su propio interior.

Rafael Roa © 2013

Rafael Roa © 2013