1870, Fotógrafo francés desconocido
Imagen que forma parte de la exposición “Naked before the Camera” /
The Metropolitan Museum of Art, NY
Albumen print from glass plate negative
Gilman Collection, Gift of The Howard Gilman Foundation, 2005
Tamaño: 26 x 19.1 cm (10 1/4 x 7 1/2 in.)

Nunca había visto esta fotografía y al contemparla me dio una cierta alegría comprobar que el deseo y el misterio se muestran de igual forma desde el nacimiento de la fotografía.
Es una imagen bella, sugerente, hermosa. Los largos cabellos de la mujer potencian ese misterio, la convierten en un sujeto especial. Una mujer que oculta su sexo cruzando las piernas, una imagen de un deseo, el sueño convertido en fotografía.
El desconocer al autor me sugiere más preguntas.
¿No hay más material de este fotógrafo desconocido, es una pieza aislada mezclada entre otras de diferentes autores?
La vida está llena de interrogantes que el mundo de los sueños no ayuda a responder, sino que plantea nuevas preguntas.
Los cuerpos de quienes deseamos, de quienes amamos, el deseo de eternizar los instantes de los abrazos, del sexo, del deseo y los sentimientos. La eterna lucha de convertir en infinitos esos fugaces momentos en los cuales sentimos una felicidad profunda, inmensa y que nos parece verdadera.
La vida es una sucesión de pequeñas e intensas sensaciones, los mejores momentos son los más fugaces y luchar por hacerlos eternos es una guerra perdida.
Los que trabajamos con imágenes podemos intentar materializar nuestras vivencias en fotografías, para atrapar el recuerdo, de que en algún momento de nuestras vidas deseamos y amamos.

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One Response to La Mujer Del Antifaz

  1. Manuel dice:

    La imagen es tan bella que a mí (varón heterosexual, admirador perdido del cuerpo femenino y fotógrafo aficionado) no me parece ni siquiera erótica.
    Hay tanto equilibrio, pese al pelo y el antifaz, que prima ese misterio que cita el texto. Hay calma, ella se toca el pelo (lo que sube y redondea sus hermosos pechos) mientra bajo el vientre carnoso se despliega el abanico generoso de un pubis que sí promete sin ofrecer.
    Ni siquiera tengo claro que esos muslos parcialmente cruzados busquen esconderlo, no. Es más sutil; en mi opinón, claro. ¿Ya recibió el abrazo, lo espera tranquila? Ay, …las fotos.

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